La directora ejecutiva de Vitamin Angels, Ana Céspedes, ha propuesto en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad de EL ESPAÑOL e Invertia una idea que debe calar: la salud de la población empieza mucho antes del nacimiento.
Céspedes ha recordado que el autocuidado se apoya en cinco elementos: nutrición, salud física, salud mental, descanso y relaciones sociales saludables. Un debate que, según ha explicado, gana peso en citas internacionales como la Asamblea General de la ONU.
La experta ha centrado su intervención en la nutrición porque, a su juicio, "el impacto de la nutrición empieza antes incluso de que nosotros nos podamos cuidar", algo que sitúa la prevención en el origen mismo de la vida.
Ana Céspedes, directora ejecutiva de Vitamin Angels
En salud materno-infantil se habla de "los primeros 1.000 días", desde la concepción hasta los dos años. En ese periodo se forman los órganos, se establece el sistema inmunitario, el crecimiento es extraordinariamente rápido y se construye el cerebro.
Céspedes ha querido detenerse en ese último punto: el cerebro. La prevención suele pensarse solo como evitar enfermedades, pero, a su juicio, "una nutrición adecuada hace algo más: contribuye a que una persona pueda alcanzar su potencial físico e intelectual".
Micronutrientes como el hierro, el yodo, el ácido fólico, la vitamina B12 o el zinc cumplen funciones esenciales en esos primeros días. La responsable ha advertido: "Cuando faltan en momentos críticos su carencia puede impactar durante toda la vida".
Como ejemplo, ha citado un estudio en Sudáfrica con 400 madres y niños. Los hijos de mujeres con anemia en el embarazo presentaban diferencias medibles en estructuras cerebrales: a los dos años, el cuerpo calloso era un 6% menor.
Céspedes ha advertido de que el problema no se limita a los países con menos recursos: "No pensemos que estamos hablando solo en países de bajos ingresos". También en España el reto es menos visible, pero no ha desaparecido.
Intervenir de forma precoz
Otro estudio reciente en Asturias demostró que "un 50% de mujeres embarazadas tenían niveles de yodo compatibles con una ingesta insuficiente". Hoy se entiende también mejor que durante la gestación aumentan a la vez las necesidades de múltiples nutrientes.
Para la directiva, existe la posibilidad real de intervenir "extraordinariamente pronto". En algunos países, esa intervención temprana marca la diferencia entre la vida y la muerte, al evitar anemias graves, bajo peso al nacer, partos prematuros o mortalidad infantil.
Para Céspedes, la aspiración del sistema sanitario debe ir mucho más allá de evitar la enfermedad: "crear las condiciones para que el niño pueda alcanzar el máximo potencial de salud y desarrollo posible desde el comienzo de la vida".
En este contexto, "la nutrición materna es una herramienta de prevención extraordinaria". Pero "no se trata de dar un comprimido o una vitamina": los programas de Vitamin Angels, presentes en 65 países, integran educación sanitaria sobre alimentación y suplementos.
Esa labor no se hace al margen del sistema: "la nutrición forma parte del sistema de salud". Así se apoya en quienes están más cerca de las mujeres: las matronas, los profesionales sanitarios y los agentes comunitarios de salud.
Y es que conseguir mejores resultados nutricionales no depende de tener el producto adecuado, sino de que exista un profesional formado, una mujer bien informada y una comunidad que confía en el sistema sanitario y es capaz de acompañarla.
Eso es, para Céspedes, el autocuidado. "No significa trasladar la responsabilidad de la salud al individuo", sino "dar a las personas el conocimiento, las herramientas y el acceso necesario" para que participen activamente en un sistema que las protege.
Quizá la nutrición materna no tenga el atractivo tecnológico de la inteligencia artificial o de la terapia génica, pero, concluye la directiva, "pocas intervenciones nos permiten actuar tan pronto, tanta escala y con consecuencias potenciales para toda una vida".
