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La investigación en oncología atraviesa un punto de inflexión. El desarrollo de la medicina de precisión y, muy especialmente, la consolidación de los anticuerpos conjugados (ADC, por sus siglas en inglés) están revolucionando el abordaje terapéutico de tumores de alta prevalencia y complejidad.

Así lo ha puesto de manifiesto Ana Zubeldia, directora general y head de Oncología en España de Daiichi Sankyo durante su intervención en el VII simposio del Observatorio de la Sanidad, organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.

"Hemos logrado duplicar la supervivencia en cáncer en los últimos años y asistimos a una auténtica revolución a múltiples niveles: en diagnóstico precoz, en abordajes terapéuticos como las terapias CAR-T y génicas, en biopsia líquida, radioterapia e incluso en el horizonte de las vacunas terapéuticas", ha subrayado Zubeldia al inicio de su intervención.

Ana Zubeldia, directora general y head de Oncología en España de Daiichi Sankyo

Esta confluencia de disrupciones tecnológicas está permitiendo consolidar respuestas clínicas sin precedentes. Por ejemplo, el uso de los anticuerpos conjugados está logrando grandes avances en cáncer de mama y de pulmón, además de gástrico", ha precisado.

El eje central de esta transformación estratégica reside en los anticuerpos conjugados. Y, ¿de qué se trata? Pues esta plataforma tecnológica actúa como una especie de vehículo teledirigido diseñado para transportar una potente carga antitumoral directamente al corazón de la célula cancerosa para no dañar el resto.

La estructura consta de tres componentes: un anticuerpo específico, la carga citotóxica y un enlazador (linker) altamente estable que une ambas partes.

La clave de su efectividad radica en su elevada selectividad al liberar el fármaco en esa célula cancerosa, minimizando los daños en los tejidos sanos.

Además, destaca el denominado efecto bystander, mediante el cual el tratamiento no sólo destruye la célula cancerosa sobre la que se fija, sino que genera un "halo de acción sobre las células malignas que hay alrededor de esa célula cancerosa".

Aunque estos fármacos requieren una monitorización rigurosa de sus efectos adversos, su diseño dirigido reduce notablemente la toxicidad generalizada en comparación con la quimioterapia tradicional.

Cartera

Actualmente, Daiichi Sankyo cuenta con una sólida cartera de hasta siete anticuerpos conjugados diferentes aplicados en cáncer de mama, pulmón, gástrico y urotelial.

Para maximizar su alcance, la compañía ha apostado por la colaboración científica y alianzas estratégicas globales, destacando sus acuerdos con AstraZeneca en 2019 y con MSD en 2023.

A pesar del optimismo fundamentado en la evidencia científica, durante su intervención se han identificado necesidades no cubiertas urgentes.

Por un lado, en los tumores de mal pronóstico. Casos como el cáncer de páncreas, donde la supervivencia a cinco años sigue sin superar el 5%, exigen profundizar en su investigación. Por otro, en el diagnóstico precoz y no invasivo. Es decir, en la necesidad de impulsar técnicas avanzadas que permitan detectar la enfermedad en estadios iniciales.

En tercer lugar, Zubeldia ha señalado la necesidad de impulsar la equidad en el acceso: "Garantizar que factores como el código postal o el soporte sociofamiliar no generen demoras ni inequidades en la recepción del tratamiento".

Y, por último, se ha analizado la atención al paciente con un cáncer crónico. Se calcula que cerca de 2,2 millones de personas conviven hoy con un cáncer cronificado tras superar el umbral de los cinco años de tratamiento.

"Con el envejecimiento poblacional, esta cifra seguirá en aumento, exigiendo una gestión integral de la incertidumbre emocional del paciente y planes efectivos para su reincorporación al mercado laboral", ha apostillado Zubeldia.

En conclusión, Zubeldia ha defendido que la innovación y viabilidad económica deben avanzar de la mano.

Para mantener el liderazgo de España en ensayos clínicos, ha insistido en evaluar las terapias no sólo por su coste, sino por el valor global y la calidad de vida que aportan, "apoyándose en la Inteligencia Artificial y la interoperabilidad de datos" para diseñar nuevos modelos de financiación y acceso.