Antonio Mingorance, presidente de la cooperativa de distribución farmacéutica Bidafarma, está abierto a colaboraciones y alianzas con otros actores del sector "hasta donde nos permita la Comisión Nacional de Mercados y Competencia".
Así lo ha dejado claro al ser preguntado por posibles alianzas para compras conjuntas, en especial de carburantes para las flotas de furgonetas distribuidoras, en el marco del VII Simposio del Observatorio de la Sanidad de EL ESPAÑOL e Invertia.
"Es verdad que el bloqueo del estrecho de Ormuz está disparando los costes energéticos y hay una alta dependencia del uso de combustibles", ha señalado. "Esto es un problema que tiene todo el mundo, pero también es cierto que tenemos un margen constreñido y tenemos que operar con eficiencia".
Antonio Mingorance, presidente de Bidafarma
Bidafarma nació, precisamente, de una alianza "complicada: éramos 12 cooperativas, con 12 directores generales que dejaron de serlo, 12 directores comerciales que dejaron de serlo… Había cosas que eran bastante complicadas".
A pesar de esta apertura hacia colaboraciones de cualquier tipo, Mingorance ha descartado "aventuras internacionales. Nosotros nos debemos a la farmacia española, el origen de las cooperativas fue servirla, todo lo demás sobra".
El presidente de Bidafarma ha defendido el modelo español de farmacia, "único en el mundo, donde el 80% de la distribución farmacéutica tiene un origen cooperativo. Es un modelo solidario, en el que quien más beneficios tiene deriva una parte a compensar a otros que no. Este es el objeto social de las cooperativas y tenemos que aplicarlo".
El modelo español destaca por conformar una red de farmacias con una amplia capilaridad, de forma que todos los pacientes, "en todas las ciudades y en todos los pueblos pequeños, puedan tener acceso a los medicamentos".
Orgulloso, Mingorance ha sostenido que la farmacia es uno de los elementos que ayuda a dar "cohesión social a un país". Por eso, la entrada de determinadas cadenas o grupos en la propiedad de las farmacias puede poner en riesgo la equidad de acceso a los medicamentos, según él.
"Si pensamos que la forma de asegurar la prestación farmacéutica a todos los ciudadanos de nuestro país independientemente de donde estén, incluso allí donde muchas veces no es rentable, estamos equivocados".
Aquí hay otra cuestión: ¿Qué pasa con las llamadas farmacias de 'viabilidad económica comprometida'? Es decir, aquellas que, por la zona en la que se sitúan, no son rentables pero que están garantizando un servicio sanitario esencial.
Eso sí, "hay que procurar que estas farmacias sean sostenibles y que el profesional tenga unos ingresos que le permitan ejercer su profesión con cierta dignidad".
Por eso, entre todo "tenemos que buscar una solución para incentivar que los farmacéuticos jóvenes, recién salidos de la Universidad, tengan algún tipo de beneficio por ejercer ahí durante unos años y, después, que puedan acceder durante su carrera profesional a farmacias que estén ubicadas en determinadas zonas más favorecidas".
Desde la distribución farmacéutica "deberíamos tener la obligación a que la actividad de estas farmacias fuera sostenible", ha apuntado Antonio Mingorance. "Está en nuestras manos hacerlo porque, si no, se rompe la equidad y la cohesión social".
