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Que la Unión Europa se está quedando atrás respecto a Estados Unidos y China en lo que se refiere a medicamentos innovadores "ya no es noticia". Así lo ha denunciado el director general de FarmaIndustria, Juan Yermo, en el VII Observatorio de la Sanidad, organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.

"Llevamos 20 años de pérdida de competitividad", ha subrayado. Europa ha pasado del 40% al 15% de nuevos medicamentos lanzados anualmente. En 2025, China ya representa el 45% de los principios activos y EEUU, el 30%. "Europa se ha quedado relegada y la tendencia se está acelerando".

Frente a ese retroceso, ha puesto el foco en la falta de un reconocimiento claro del valor estratégico de la industria farmacéutica innovadora en Europa; como sí han hecho EEUU y China, con el Plan de Seguridad Nacional y los planes quinquenales, respectivamente.

Juan Yermo, director general de FarmaIndustria

El directivo ha identificado dos "shocks geopolíticos" que están reordenando el mapa de la inversión: la irrupción de China desde su entrada en la OMC y la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU.

Mientras Reino Unido y EEUU han pactado una exención de aranceles sobre medicamentos, Europa solo ha logrado toparlos al 15%, con exenciones ligadas a invertir en territorio estadounidense.

Como consecuencia de las negociaciones bilaterales que se han mantenido entre la administración americana y más de 20 empresas farmacéuticas, se estima que la inversión en EEUU será de 600.000 millones de euros. Se trata de "una cifra abismal" si se compara con la I+D en Europa.

El directivo ha conectado esa dinámica con una pérdida de competitividad que no es exclusiva del sector del medicamento, sino que se repite en alta tecnología europea, como el automóvil.

"Lo que está ocurriendo en la industria farmacéutica es una aceleración de esa pérdida de competitividad", ha señalado, alertando de que en España hay más de 60.000 empleados directos de alta calidad en riesgo si no hay reacción.

Desde FarmaIndustria se viene reclamando un reconocimiento del valor social de los medicamentos y de la innovación, con cifras que permitan un diagnóstico compartido.

Yermo ha recordado que en España "se devuelve el 40% de lo que se gasta en medicamentos, solamente la parte fiscal", además de los ahorros por menos hospitalizaciones, pensiones y absentismo y una fuerza laboral más productiva.

El directivo ha calificado el Plan Estratégico de la Industria Farmacéutica de "hito importantísimo" para España y para el sector, con un reconocimiento del valor estratégico de esta actividad.

Sus tres pilares —agilizar y hacer más equitativo el acceso, potenciar la I+D y el liderazgo en ensayos clínicos, y garantizar la autonomía estratégica— marcan una hoja de ruta que, a su juicio, no puede abandonarse por cambios políticos.

Un tejido industrial potente

Yermo ha insistido en que durante la pandemia en España no faltaron medicamentos y "no deberían faltar nunca", para lo cual es necesario un tejido industrial potente en Europa y en España.

Nuestro país cuenta con más de 180 plantas de producción, 112 de uso humano, un "activo crítico, diría de seguridad nacional" que no puede depender de otros países, ha defendido.

Sobre el proyecto de Ley del Medicamento, FarmaIndustria valoró que "había mejorado ya mucho con respecto a la primera versión" y pidió que se mantengan y mejoren sus avances en la próxima legislatura.

Yermo abogó por un "verdadero sistema de acceso temprano de financiación acelerada" para necesidades médicas no cubiertas o medicamentos disruptivos, con plazos de 90 días hábiles para decisiones de precio y financiación.

El directivo también apoyó eliminar deducciones introducidas en 2010 en un contexto de crisis que "después del tiempo pasado no vienen a cuento", según el proyecto de ley.

Respecto al Real Decreto de Financiación y Precios, pidió coherencia con la Ley de garantías y uso racional, y aconsejó esperar al nuevo Gobierno para implementar un decreto que tenga una ley reformada que lo respalde.

Yermo ha pedido un compromiso del nuevo Gobierno de que el plan "o se va a continuar o se va a relanzar", con una gobernanza que perdure y objetivos esenciales para pacientes, economía e industria.

En un momento en que el futuro tecnológico "se está jugando principalmente hoy en EEUU y China", Europa debe poner a la industria farmacéutica innovadora en el centro de sus decisiones de política industrial.