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En un momento en el que apostar por la Unión Europea genera cierta incertidumbre hay compañías que toman la firme decisión de confiar en España, como es el caso de Incyte Biosciences Iberia.

Su vicepresidente y director general, Juan Díaz Redondo, ha explicado durante su participación en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad, organizado por EL ESPAÑOL-Invertia, el motivo por el que una biofarmacéutica estadounidense otorga a nuestro país un lugar tan privilegiado.

"Viene dado gracias a que el ecosistema sanitario y científico español son de un altísimo nivel". De ahí que desde su headquarter entiendan que merece la pena invertir en España: "No sólo hablamos de I+D sino de un gran potencial de científicos y hospitales".

Juan Díaz Redondo, vicepresidente y director general de Incyte Biosciences Iberia

Como muestra de esta apuesta, en los últimos ocho años han invertido en I+D 130 millones de euros. Además, se han desarrollado más de 18 ensayos clínicos, de los cuales cinco han tenido presencia en más de 45 hospitales y han dado cobertura a 11 comunidades autónomas.

La compañía, en estos últimos 25 años, ha tenido la vocación de centrarse en desarrollar más investigación, así como crear terapias innovadoras en áreas con necesidades médicas no cubiertas.

En un primer momento comenzaron a trabajar en neoplasias hematológicas, la mielofibrosis o la enfermedad injerto contra receptor (EICR). También han dado el salto a los tumores sólidos (en concreto, los gastrointestinales), la oncología y la inmunología.

Otro claro ejemplo de esta búsqueda de avances es que 1.600 de los 3.000 empleados con los que cuentan se encuentran en el laboratorio; y además, entre un 30% y un 40% del beneficio total anual de la compañía se devuelve al laboratorio, cuando la media en la 'big pharma' suele ser un 20%.

Uno de los mayores inconvenientes que presentan las innovaciones es que en ocasiones existe demasiada demora entre que se aprueba y finalmente llega al paciente. Según el último informe de FarmaIndustria, sólo el 69% de la innovación aprobada por la EMA llega a España.

De él, el 53% viene con recortes de limitaciones de la propia ficha técnica, lo cual "resulta bastante controvertido porque hay determinados pacientes que no van a poder acceder a ella".

"Una vez tenemos aprobada la innovación nos encontramos que no hay agilidad ni previsibilidad", ha lamentado Díaz Redondo. Recientemente han sufrido este decalaje que, según la comunidad en la que resida el paciente, pueden tener acceso al tratamiento en cuestión de semanas y en otras esperar un año.

Hay oportunidades a nivel europeo como la Evaluación de Tecnologías Sanitarias. De llegar a España podría establecerse la norma de que todo lo que provenga de Europa tenga equidad territorial. "Es algo que toda la industria está esperando".

Acuerdos con diseños claros

También demanda que en los acuerdos que se lleven a cabo existe un buen diseño, que se adapte a cada caso, en función del nicho terapéutico del que se trate: "Tienen que tener unos hitos de calidad muy claros".

Además, el seguimiento ha de ser adecuado. Desde Incyte Biosciences Iberia han tenido la experiencia de no poder acceder a una información clara al año de aprobar la innovación porque "cada uno lo interpreta de una manera diferente".

Otro aspecto importante es empezar con un diálogo temprano, abierto y transparente con Sanidad. Aunque cada vez lo ven más, es importante poner sobre la mesa el valor añadido que se aporta antes de que aterrice en un acuerdo para ver cómo se pueden marcar los hitos con calidad.

Y es que el fin último no debe ser otro que el tiempo de incertidumbre sea equitativo y equilibrado y que el paciente se beneficie. "Queremos continuar trayendo innovación para que los pacientes con necesidades no cubiertas tengan esa oportunidad".