El encargado de clausurar la tercera jornada del VII Simposio del Observatorio de la Sanidad de EL ESPAÑOL-Invertia ha sido Jaime Rodríguez-Arana, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de A Coruña (UDC).
Este experto en el concepto de la buena administración en sanidad ha hecho hincapié en la idea de que el ciudadano debe sentirse que la sanidad está para servirle, y no al revés. Sin embargo, algunos defectos presentes hacen difícil establecer esta mentalidad.
"El concepto de buena administración ha provocado un cataclismo en el mundo jurídico administrativo en todos los sectores. Se consigue a través de acciones muy ordinarias", explicó Rodríguez-Arana. Se refirió incluso a una visita ordinaria al hospital.
Lo necesario, según el experto, es que el ciudadano se sienta el centro del sistema y es difícil porque requiere un cambio de mentalidad o también que los ciudadanos lo reclamemos. Una anomalía frecuente, en este sentido, serían las listas de espera.
"La inteligencia artificial es un medio y, por eso, los algoritmos que se crean deben de tener participación, posibilidades de control y ser transparentes. Muchas decisiones del sistema son discrecionales y la IA está más preparada para trámites estandarizados", explicó.
Rodríguez-Arana considera mejor dejar fuera a las máquinas de las cuestiones más humanas y de valor democrático porque le falta sensibilidad hacia estos temas. "El dato es la persona y manejarlo requiere una formación especial para ser conscientes de ello".
Cuanto más cale la idea de que el dato no es un simple número o expediente, se utilizarán mejor y se pedirán sólo los que son imprescindibles. La Administración pública, señaló Rodríguez-Arana, pide datos muchas veces injustificados que damos sin pensar.
Ley de Gestión Pública
"La sensibilidad hacia los datos es algo que demuestra la calidad de un sistema democrático. Uno se llega a acostumbrar a trabajar con expedientes y a tratarlos como simples papeles que hay que acabarlos cuantos antes", contó el experto.
Para que no haya prisas en las compras públicas, Rodríguez-Arana señala que falta planificación estratégica, "aunque siempre puede haber situaciones de emergencia". Pero destacó que "la emergencia no es un cheque en blanco".
Jaime Rodríguez Arana, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de A Coruña (UDC)
"Percibo de un tiempo a esta parte que muchas leyes, en lugar de ordenaciones para el bien común, contienen identificaciones de enemigos. Hay una visión maniquea y eso es la plasmación de un fracaso", señaló Rodríguez-Arana.
El parlamento, según él, debería ser el reino de la razón y un espacio donde se busque la mejor solución para ciertos problemas. "El Proyecto de Ley de Gestión Pública partía de una afirmación categórica y dogmática que no es verdad porque la ley de 1997 no va en contra de la salud pública", explicó.
El proyecto de ley ha caducado ahora que se han convocado elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. "Es una lectura hecha con un prejuicio, simplemente hay que buscar que los modelos organizativos sean de calidad", dijo el catedrático.
Sí le había parecido una buena medida la previsión de comisiones de evaluación para medir ciertos indicadores, "pero siempre que estén elegidas personas objetivas. A veces veo comités de expertos que no lo son, creo que en España tenemos que volver a la objetividad".
El experto recomienda medir cada cierto tiempo la calidad de ciertos aspectos de la sanidad, como los contratos, de las normas. Pero para ello se deben encontrar indicadores de calidad objetivos y medidos con objetividad. "Eso en España nos cuesta mucho", dijo.
