La farmacia española afronta un cambio profundo. La llegada de grandes cadenas europeas, el avance del comercio electrónico y el desarrollo de la inteligencia artificial están transformando el sector.
Ante este escenario, las farmacias necesitan nuevas herramientas para competir sin perder su independencia. De esta manera, ha señalado que "la integración bien entendida es la mejor forma de proteger la independencia de la farmacia".
Así lo ha defendido Isabel Santos, directora de Marketing y Marca Propia del Grupo Hefame, durante su intervención en el VII Observatorio de la Sanidad ‘Sanidad 2030, del diagnóstico a la acción’, organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.
Santos ha explicado que el "tablero de juego" ha cambiado por completo. Las farmacias se enfrentan ahora a grupos europeos con una elevada capacidad financiera.
A ellos se suman los grandes operadores del comercio electrónico. Estos últimos ya concentran una parte importante del negocio de la parafarmacia.
Además, la tecnología también está transformando el día a día de las farmacias. La inteligencia artificial, el uso de los datos y las nuevas herramientas digitales permiten mejorar la gestión y conocer mejor las necesidades de los pacientes.
Pero el cambio no se queda ahí. Según explica la directora, el paciente llega ahora a la farmacia con más información y exige una atención más personalizada.
Isabel Santos, directora de Marketing y Marca Propia del Grupo Hefame
Consulta antes los productos y busca respuestas más concretas. Por eso, la farmacia ya no puede competir solo por cercanía o por producto. También necesita adaptarse a estas nuevas demandas y ofrecer un mejor servicio.
Pero a esta transformación también se suma la presión sobre los márgenes y los precios. Santos señala el impacto de los cambios regulatorios en el sector, que obligan a las farmacias a tomar decisiones cada vez más eficientes.
Además, entre sus labores diarias, la directiva asegura que los farmacéuticos tienen que dedicar cada vez más tiempo a gestionar campañas, analizar datos o incorporar nuevas herramientas digitales.
Unas actividades que restan tiempo a su principal función, atender al paciente.
Integrarse sin perder independencia
Ante este escenario, Santos apuesta por la integración. Sin embargo, rechaza que este proceso tenga que suponer una pérdida de autonomía.
La directiva ha defendido un modelo que permita a cada farmacia conservar su personalidad, su equipo y su forma de trabajar. A la vez, puede aprovechar las ventajas de pertenecer a una estructura de mayor tamaño. Entre ellas están la tecnología y las economías de escala.
Esta es la idea detrás de IAFARMA, el modelo de Hefame. El grupo cuenta ya con 315 farmacias integradas y más de 400 millones de euros de facturación.
Sin embargo, su objetivo no pasa por convertirse en el grupo más grande. "Queremos que nuestro grupo no necesariamente sea el más numeroso, pero sí sea el más comprometido y el más preparado", ha explicado Santos.
El modelo se apoya en cinco grandes áreas. Entre ellas están los datos, la tecnología y la inteligencia artificial. También incluye la atención sanitaria y el apoyo de equipos de consultores.
Hefame busca así ofrecer a las farmacias herramientas que serían más difíciles de asumir de forma individual.
Santos ha puesto como ejemplo la situación de Francia. Allí han cerrado más de 2.000 farmacias en los últimos diez años. El país tenía alrededor de 22.000 establecimientos.
Además, el número de habitantes por farmacia ronda ahora los 3.400, frente a unos 2.200 en España.
Por ello, la directiva considera que muchas farmacias necesitarán apoyo para afrontar el nuevo escenario. Algo que no significa que el futuro pase por grandes cadenas.
Santos apuesta por otra fórmula y deja claro que se necesita "una red de farmacias independiente que aproveche la potencia de un gran grupo".
Y es que para ella, la farmacia del futuro mantiene así su independencia, pero de manera más conectada. Utiliza las nuevas tecnologías, mejora su gestión y mantiene al paciente en el centro.
