La reforma de la regulación farmacéutica europea no debe entenderse solamente desde un punto de vista técnico, sino también como la respuesta a una pregunta más amplia: "Qué lugar quiere ocupar el continente en el escenario global de las próximas décadas".
Así lo ha expresado Ana López de la Rica, jefa adjunta del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), durante su intervención en el VII Observatorio de la Sanidad 'Sanidad 2030, del diagnóstico a la acción', organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.
"Cuando hablamos de política farmacéutica, hablamos de innovación, inversión, empleo cualificado, autonomía estratégica y de uno de los sectores con mayor valor añadido para generar crecimiento económico".
Ana López de la Rica, jefa adjunta del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)
El 'paquete legislativo farmacéutico' europeo se refiere a las futuras leyes de medicamentos críticos y de biotecnología, dos normativas que no pueden entenderse únicamente desde el punto de vista sanitario sino también desde una política industrial y económica.
"Medicamentos y capacidades productivas deben considerarse activos estratégicos del continente", ha añadido.
López de la Rica ha explicado que este 'paquete' tiene tres objetivos "legítimos: favorecer el acceso de los pacientes a los medicamentos, mantener la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y tener un entorno atractivo a la innovación e inversión. Y no podemos renunciar a ninguno de esos tres objetivos".
Durante años, la regulación fue vista únicamente como un sistema de control "pero hoy es mucho más que eso. Debe seguir garantizando calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos, pero también debe generar predictibilidad y confianza para que la innovación responsable llegue a los pacientes".
Ante el empuje de Estados Unidos, tradicional líder de la inversión biomédica mundial, y, sobre todo, de Asia (especialmente China), Europa tiene una ventaja, ha apuntado la experta: "Tenemos unos de los sistemas regulatorios más sólidos, rigurosos y reconocidos del mundo".
Además, contamos con "investigadores excelentes, universidades de referencia, hospitales altamente especializados, industria innovadora y regulación reconocida internacionalmente".
Por tanto, "nuestro desafío es convertir estas fortalezas en una enorme ventaja competitiva".
Y, en esto, según De la Rica, España tiene "una posición inmejorable para aprovechar esta etapa".
Nuestro país "es uno de los destinos preferentes de la investigación biomédica internacional, producto de años de trabajo conjunto entre pacientes, industria, centros, autoridades, etc."
Por eso, los reguladores tienen una doble responsabilidad: seguir garantizando que todos los medicamentos que llegan a los ciudadanos "cumplen los máximos estándares", pero también "contribuir a que España siga siendo un entorno atractivo para la investigación biomédica".
La jefa adjunta de Medicamentos de Uso Humano de la Aemps reitera que el nuevo 'paquete legislativo' farmacéutico tiene el ambicioso objetivo de que Europa siga liderando la innovación científica, la capacidad para atraer talento e inversión y transformar el conocimiento en prosperidad".
Y, en esto, "España tiene activosp ara desempeñar un papel relevante en esa ambición europea. El reto no es imaginar el futuro, es construirlo, y las decisiones que estamos tomando hoy serán determinantes para conseguirlo".
