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El sistema sanitario español necesita más coordinación, planificación y capacidad para anticiparse a las necesidades de profesionales. Así lo defendió Julio García Comesaña, secretario de la Mesa del Parlamento de Galicia y diputado autonómico del PPdeG, durante su intervención individual Reformar la sanidad desde la experiencia: del gobierno a la acción.

La intervención tuvo lugar en el marco del VII Observatorio de la Sanidad "Sanidad 2030, del diagnóstico a la acción", organizado por EL ESPAÑOL, donde García Comesaña abordó algunos de los principales retos que, a su juicio, debe afrontar el sistema durante los próximos años.

El que fuera conselleiro de Sanidade de la Xunta comenzó defendiendo el actual modelo autonómico, aunque consideró necesario reforzar el papel de coordinación que corresponde al Estado.

Julio García Comesaña, secretario de la Mesa del Parlamento de Galicia y diputado autonómico del Grupo Parlamentario Popular de Galicia (PPdeG)

"El principal problema surge por una falta de coordinación y planificación", afirmó. En este sentido, García Comesaña se mostró partidario de contar con un Ministerio de Sanidad con mayor capacidad para ejercer estas funciones. "El Ministerio de Sanidad, en un modelo descentralizado, tiene que ser mucho más fuerte", señaló.

A su juicio, esta coordinación debe reforzarse especialmente en ámbitos como los recursos humanos, la financiación, la legislación o la contratación, proporcionando a las comunidades autónomas herramientas que les permitan desarrollar sus competencias.

Planificar los profesionales que necesita la sanidad

Buena parte de su intervención estuvo dedicada a uno de los problemas que considera prioritarios: la falta de profesionales y las dificultades para planificar las necesidades futuras del sistema.

García Comesaña puso como ejemplo el registro de profesionales sanitarios, una herramienta que, en su opinión, debería permitir conocer cuántos trabajadores hay en el sistema, cuántos desarrollan su actividad en la sanidad pública y privada o cuándo se producirán sus jubilaciones.

"Si tú no tienes un sistema de información que te diga cuántos hay, cuántos se jubilan, en la pública y en la privada, por mucho que pueda parecer extraño, eso no funciona", sostuvo.

El diputado gallego centró especialmente su preocupación en la Atención Primaria y aseguró que actualmente faltan entre 4.500 y 5.000 médicos en este ámbito en España, pese a que existen plazas presupuestadas.

Entre las soluciones planteadas figura flexibilizar los requisitos de las unidades docentes para incrementar la capacidad de formación de médicos de familia. García Comesaña puso como ejemplo Galicia, donde aseguró que existen 490 centros de salud, pero solo una parte puede formar actualmente a nuevos profesionales debido a los requisitos establecidos.

"No podemos sostener un requisito de ser médico de familia para después bloquear la formación de médicos de familia", resumió.

Un 15% más de profesionales

Entre las propuestas expuestas durante su intervención, García Comesaña planteó incrementar alrededor de un 15% las plantillas de los hospitales para adaptarlas también a los cambios que se están produciendo en las preferencias laborales de las nuevas generaciones de sanitarios.

El exconselleiro señaló que existen profesionales que no quieren realizar guardias o que demandan otras formas de organizar su jornada, una realidad que, según defendió, obliga a adaptar la estructura de recursos humanos.

Ese incremento de las plantillas tendría que ir acompañado, añadió, de un aumento próximo al 15% de las plazas de formación sanitaria especializada, de manera proporcional a las necesidades existentes.

También reclamó cuidar el sistema MIR y planificar cualquier modificación en la duración de las especialidades. Como ejemplo, mencionó el debate sobre ampliar la formación en Anestesiología de cuatro a cinco años, una decisión que tendría consecuencias sobre la incorporación de nuevos especialistas. "No se puede improvisar", advirtió.

Guardias, jornadas y estabilidad laboral

La organización del trabajo sanitario ocupó otra parte de la intervención. García Comesaña defendió analizar las cargas laborales de las plantillas antes de abordar cambios en la jornada anual y consideró posible avanzar hacia jornadas de 40 horas semanales, frente al límite europeo de 48 horas de promedio en determinados periodos.

También apostó por revisar la remuneración de las guardias y avanzar hacia una equiparación entre el valor de una hora de guardia y el de una hora ordinaria. No obstante, insistió en que reformas de este alcance necesitan planificación y tiempo. "El que diga que esto lo arreglará en un año está mintiendo directamente", afirmó, antes de señalar que una transformación profunda del sistema requiere trabajar con horizontes de varios años.

García Comesaña abordó asimismo la estabilidad de los profesionales dentro del sistema público. En este sentido, defendió agilizar los procedimientos para acceder a plazas en propiedad y puso como ejemplo medidas aplicadas en Galicia, como los concursos de méritos para cubrir determinados puestos en hospitales comarcales.

También destacó los incentivos establecidos para favorecer el trabajo en estos centros, de manera que el tiempo trabajado en un hospital comarcal tenga una mayor valoración a la hora de optar posteriormente a otros destinos.

Financiación y una cartera común

Otro de los ejes de su intervención fue la financiación. El diputado del PPdeG defendió establecer mecanismos que permitan garantizar un nivel común de prestaciones en cuestiones como vacunas, nuevas tecnologías o acceso a medicamentos, sin renunciar a la capacidad de las comunidades autónomas para desarrollar sus propias políticas sanitarias.

Para García Comesaña, ambos planteamientos son compatibles: las autonomías pueden introducir innovaciones y ampliar prestaciones, pero debe existir un mecanismo que permita que esos avances puedan extenderse posteriormente al resto del Sistema Nacional de Salud.

El exconselleiro defendió, además, el papel de los profesionales médicos dentro de la organización sanitaria, la colaboración público-privada y el refuerzo de la Atención Primaria. También apostó por incorporar nuevas tecnologías, pero evitando reformas precipitadas que puedan alterar el funcionamiento del sistema sin haber evaluado previamente sus consecuencias.

García Comesaña cerró así su intervención apelando a reformar desde la planificación y la experiencia, con cambios progresivos y con los profesionales como una de las piezas centrales para abordar los retos de la sanidad de los próximos años.