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Como la primera jornada del VII Simposio del Observatorio de la Sanidad, organizado por EL ESPAÑOL e Invertia ha coincidido con el adelanto electoral, Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, ha comenzado su intervención analizando lo ocurrido durante esta legislatura en el ámbito sanitario.

Ha puesto en valor que desde el Ministerio de Sanidad, "el más activo en mucho tiempo", hayan impulsado medidas que debido a "las circunstancias políticas" no han sido posibles sacarlas adelante. "Lo que nadie puede negar es que lo ha intentado", ha dicho en referencia a la cartera que dirigía Mónica García.

No con todas ellas, eso sí, se muestra favorable. Considera que la primera medida que habría que tomar respecto al Estatuto Marco es que decayera, "una oportunidad que nunca se ha contemplado".

Juan Abarca, presidente de HM Hospitales

A su juicio, no solo se trata del "origen de todos los males que tenemos", sino que es "el principal obstáculo que existe para que el sistema sanitario se adapte a las necesidades que tienen los pacientes", a quienes debe el propio sistema.

El máximo responsable de HM Hospitales entiende que el sistema sanitario se encuentra "en una situación de descuento": "Cada año que no se hacen las reformas nos alejamos más del objetivo de tener el mejor sistema sanitario que podamos para todos los pacientes".

No basta con limitar el debate afirmando que "tenemos un gran sistema sanitario" ya que de esta forma "sólo se está viendo la botella medio llena", sin prestarle atención a la parte que está vacía y que también repercute en la vida de las personas.

En España, la gestión de las competencias sanitarias recae de forma casi plena sobre las comunidades autónomas. Sin embargo, "desde el punto de vista del sentido común determinados aspectos —como la Salud Pública, por ejemplo— deberían estar centralizados".

Pese a que la gestión del día a día "tiene que ser autonómica", el sistema debería funcionar "más cohesionado". Sin poner nunca en riesgo los dos valores en los que se fundamenta, como son "la universalidad y la equidad".

Abarca también se ha mostrado decepcionado por el motivo por el que las políticas que se prometieron no se han cumplido: la crispación política. "No han demostrado la responsabilidad necesaria como para saber lo que está en juego".

Por ello confía en que, independientemente del signo político que salga vencedor de las próximas elecciones, tenga el valor suficiente como para implementar las reformas que quedaron reflejadas en el Dictamen de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, aprobado por el Congreso de los Diputados en julio de 2020.

Espera además que esta firme decisión se tome "al precio que sea", pues de no hacerlo, "el sistema sanitario se va a seguir deteriorando de manera totalmente inevitable e imparable".

Para ello es necesario llegar a un pacto en relación con las listas de espera: "No es posible que se tarden meses en diagnosticar a los pacientes". También resultará imprescindible contar con una hucha común para todo lo relacionado con Sanidad, dependencia y servicios sociales.

Además, es importante conseguir un acuerdo por la innovación: "No puede ser que si, por ejemplo, el tratamiento del alzhéimer no lo financia el Estado la población solo se lo pueda pagar en lo privado".

Y es que quienes más se verán afectados en el caso de que no se lleven a cabo estas medidas serán aquellas personas que no tengan la capacidad económica de poder elegir.

En este sentido, critica que el único objetivo sea comparar la sanidad pública con la privada. "Esa no puede ser la vara de medir, tiene que ser contra sí misma para lograr mejorar de manera continua".

Incide en que "nuestro estado de bienestar se juega mucho". No sólo se ha referido a las actividades dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS), sino de todo aquello que el Estado ha dejado fuera: envejecimiento, la salud mental e incluso la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).