Ana María Fructuoso Sánchez, Ana de Santos y Blanca Ruiz Franco.

Ana María Fructuoso Sánchez, Ana de Santos y Blanca Ruiz Franco. Sara Fernández

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La tecnología frente a la pérdida de biodiversidad: "Para proteger a la naturaleza hay que estar a pie de campo"

Ana María Fructuoso Sánchez y Blanca Ruiz Franco conversan sobre las redes neuronales y sensores para la detección temprana de incendios,

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La pérdida de biodiversidad avanza en ocasiones a un ritmo imperceptible para el ojo humano, convirtiéndose en una amalgama de riesgos implícitos y ecosistemas bajo estrés que la tecnología moderna ayuda a visibilizar.

Frente a la vulnerabilidad de las especies y los hábitats, la recopilación sistemática de datos permite diagnosticar el estado del patrimonio natural en España antes de que los daños sean irreversibles.

En el marco del V Observatorio ODS, la mesa redonda sobre 'Bosques predictivos, conservación marina y modelos de datos frente a la pérdida de biodiversidad', ha abordado el papel de las tecnologías predictivas, la telemetría y los datos masivos como instrumentos fundamentales para pasar de una actitud puramente reactiva a la gestión y restauración proactiva del medio ambiente.

El encuentro reunió las aportaciones de Ana María Fructuoso Sánchez, secretaria general de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor de la Región de Murcia, y de Blanca Ruiz Franco, subdirectora general de Sistemas Integrados de Información de la Biodiversidad en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

"Estamos ante una enfermedad silenciosa. Con los datos disponibles tenemos el diagnóstico de que estamos ante una posible degradación de nuestros ecosistemas", señaló Blanca Ruiz Franco, subdirectora general del MITECO.

"Pero también nos indican lo poco que conocemos aún: de las 64.000 especies silvestres registradas en España, el 68 % son invertebrados y de la mayoría solo conocemos el nombre".

Frente a esta coyuntura, la adaptación técnica posibilita la anticipación no solo ante catástrofes repentinas, sino también frente a fenómenos extremos cíclicos.

"La clave está en cómo gestionar sus consecuencias", destacó Ana María Fructuoso Sánchez, secretaria general de la Consejería de Medio Ambiente de la Región de Murcia.

"Tras el desequilibrio sufrido en el Mar Menor, las actuaciones continuadas demuestran la gran resiliencia y capacidad de regeneración que tienen los ecosistemas cuando actuamos con datos".

Gemelos digitales y satélites

El avance de las tecnologías de observación remota como el programa europeo Copernicus o el uso de sensores in situ permiten monitorizar la evolución territorial mediante parámetros físicos e inteligencia artificial.

La Región de Murcia ha desplegado un gemelo digital del Mar Menor para cruzar variables en tiempo real y anticipar desequilibrios biológicos.

"Nuestro gemelo digital es una representación virtual en tres dimensiones que se alimenta de datos continuamente mediante satélites y drones, permitiéndonos detectar episodios de hipoxia con una semana de antelación", explicó Ana María Fructuoso Sánchez.

"Medimos en continuo la salinidad, el oxígeno y la temperatura, lo que nos permite intervenir con rapidez, como la retirada de más de 59.000 toneladas de biomasa de algas invasoras desde 2022", añadió.

Bosques predictivos, conservación marina y modelos de datos frente a la pérdida de biodiversidad

En el ámbito estatal, el Ministerio articula el Sistema Integrado de Información de la Biodiversidad, que procesa las imágenes satelitales a través de algoritmos para monitorizar masas forestales.

"Contamos con un sistema en operacional con resolución de píxeles de 10 metros que alerta mediante un código de colores sobre los cambios en los ecosistemas forestales", expuso Blanca Ruiz Franco.

"Este análisis permite detectar enfermedades invisibles al ojo humano o el decaimiento de masa forestal por estrés hídrico antes de que sea tarde".

Gestión, restauración y la década del patrimonio natural

Ambas ponentes coincidieron en que el volumen de datos no genera cambios automáticos por sí solo: requiere pasar del concepto pasivo de "conservación" a la intervención activa a través de la gestión y la restauración.

La planificación a largo plazo y la gobernanza sobre el terreno cobran una importancia decisiva, teniendo en cuenta que el 72 % de los montes en España son de titularidad privada.

"No basta con conservar, tenemos que gestionar y restaurar. Para que la biodiversidad permanezca hay que planificar con objetivos y medios, recordando que la naturaleza no se mejora desde una hoja de Excel ni en despachos, sino a pie de campo", enfatizó Blanca Ruiz Franco.

Por su parte, la economía circular y la gestión de recursos estratégicos como el agua completan la respuesta tecnológica frente al cambio climático.

"La Región de Murcia es líder en la reutilización del agua, alcanzando un 98 % frente al 11 % de la media nacional o el 5 % europeo, combinando sensórica e IA en las depuradoras para asegurar la calidad de la devolución del agua al ecosistema", concluyó Ana María Fructuoso Sánchez.

El encuentro cerró con una valoración sobre el histórico de datos en España, destacando herramientas de referencia como las seis décadas del Inventario Forestal Nacional.

La divulgación transparente del conocimiento científico y la involucración directa de los ciudadanos resultan indispensables para que los modelos predictivos se traduzcan en políticas públicas eficaces para el bienestar social y la protección ambiental.