El auditorio del CaixaForum Madrid se ha convertido este martes 22 de septiembre en el epicentro del debate sobre los dilemas que genera la inteligencia artificial (IA).
En el marco del V Observatorio ODS, organizado por EL ESPAÑOL, ENCLAVE e Invertia, se ha celebrado una mesa redonda bajo el título 'Ética, privacidad y derechos digitales', un encuentro centrado en analizar el impacto del avance tecnológico en las libertades individuales y la sostenibilidad.
La sesión ha contado con un panel multidisciplinar integrado por Eva D. Castro, presidenta de ONU Mujeres España; Borja Adsuara Varela, experto en Derecho Digital; Germán Granda, director general de Forética; y Marta González-Moro, CEO de 21gramos.
Durante el encuentro, se ha abordado la necesidad de centrar la atención en los retos del presente frente al "bombardeo constante sobre si la IA nos va a extinguir o no", en un entorno donde el entrenamiento masivo de modelos exige delimitar las garantías legales.
Para abrir el análisis normativo, Borja Adsuara ha subrayado que la máxima autoridad sigue siendo la Agencia Española de Protección de Datos.
El experto en Derecho Digital ha alertado sobre el nuevo borrador europeo, que permitiría usar datos personales para entrenar a la IA amparándose en un "interés legítimo".
Adsuara también ha aclarado que los datos emanan del derecho a la intimidad, por lo que "la pregunta no es de quién son los datos, sino a quién afectan".
Además, ha desmontado el apocalipsis de la IA, asegurando que las empresas solo buscan "intervención pública para darnos financiación y quitarnos responsabilidad"; y ha apostado por la corregulación, lanzando una advertencia: "¿Quién vigilará a quienes nos vigilan?".
El pulso corporativo lo ha aportado Germán Granda, director general de Forética, quien ha señalado que "más del 75 % de las empresas ya adoptan de forma natural la IA", pero esta velocidad choca con la falta de regulación.
Aunque el sector ha impulsado un manifiesto de IA responsable con principios prácticos, Granda ha advertido sobre la inmadurez organizativa: "solo un 15 % de las empresas han generado sistemas de gobernanza internos más o menos rigurosos".
El directivo también ha definido esta tecnología como un gran acelerador hacia la sostenibilidad, siempre que "sea transparente y se tenga claro a quién impacta".
Ética, privacidad y derechos digitales
La dimensión social y la brecha de género han sido abordadas por Eva D. Castro, presidenta de ONU Mujeres España, quien ha aportado datos alarmantes: "faltan 571 años para alcanzar la igualdad".
Castro ha denunciado que "solamente el 14 % del liderazgo en empresas tecnológicas es de mujeres", lo que imposibilita aplicar la perspectiva de género.
Como la IA asimila discriminaciones pasadas, insistió en que si un humano interviene en el algoritmo, "esa persona no puede ser siempre un hombre".
La experta ha exigido auditorías obligatorias, blindar la privacidad porque "todos los derechos digitales son derechos humanos", y sentenció que "la igualdad sin poder ni liderazgo no es igualdad".
La mirada sobre el impacto social la ha puesto Marta González-Moro, CEO de 21gramos, quien ha advertido sobre el peligro del postureo corporativo: "los discursos que van más rápidos que los hechos dejan tierra quemada".
Según sus datos, los ciudadanos premian a las marcas principalmente por cómo gestionan la privacidad, siendo este el termómetro para demostrar "cuántos compromisos no son palabras, sino hechos".
Para concluir, la directiva ha insistido en que la legislación "debería ser un suelo, nunca un techo", guiada por la coherencia; y ha reclamado un enfoque humanista, cerrando con una clara petición: "En tiempos de IA, más filosofía".
