La velocidad con la que se expanden los algoritmos plantea interrogantes decisivos sobre la capacidad de nuestro modelo educativo y empresarial para adaptarse a la revolución digital. Cuando la automatización avanza a ritmos vertiginosos, surge el riesgo latente de profundizar las brechas sociales y dejar atrás a los colectivos más vulnerables.
Este desafío ha centrado el debate de la mesa redonda sobre el futuro del trabajo y la educación en la primera jornada del V Observatorio ODS: DiagnósticODS, organizado por EL ESPAÑOL, ENCLAVE e Invertia en el CaixaForum de Madrid.
La conversación, conducida por la redactora de EL ESPAÑOL Elena Pérez, ha contado con grandes expertas como Sara Giménez, directora general de la Fundación Secretariado Gitano, o Celiana Carreño Hernández, CEO y fundadora de Pragmia.
También han intervenido Laura Olcina, presidenta de Fedit, presidenta del Consejo Asesor de Ciencia, Tecnología e Innovación (CACTI) y directora gerente del ITI, y Natalia Lara, profesora e investigadora en IA, Tecnología Educativa y UX en la Universidad Camilo José Cela.
Para abrir el debate sobre las brechas sociales, Giménez ha empezado advirtiendo sobre las elevadas cifras de fracaso escolar que afectan a su colectivo. Por eso, la directora general de la Fundación Secretariado Gitano ha destacado que la tecnología debe ir acompañada de una conectividad real y de formación continua.
Para ella, es urgente y crucial diseñar herramientas inclusivas que se adapten a las realidades más vulnerables. Según Giménez, la innovación no consiste únicamente en implantar inteligencia artificial, sino en garantizar un acompañamiento estrecho que eleve el nivel educativo de los apoyos y evite cualquier sesgo discriminatorio en los algoritmos.
Para verificar esa efectividad, su entidad ha puesto en marcha iniciativas de apoyo educativo que integran soluciones informáticas específicas. Giménez ha explicado que resulta indispensable evaluar de forma rigurosa los resultados académicos comparando a los alumnos que emplean estas tecnologías con aquellos que no las utilizan, asegurando así un avance real.
Desde el ámbito corporativo, Carreño, CEO y fundadora de Pragmia, ha sostenido que la cultura y el liderazgo son los verdaderos motores de la transformación digital. Para ella, resulta indispensable comunicar con claridad a las plantillas los objetivos de negocio para evitar que surjan detractores en los procesos.
La empresaria ha insistido en que la inteligencia artificial debe entenderse como un recurso más dentro de la estrategia global. Asimismo, ha defendido la necesidad de estrechar el diálogo entre las compañías y los centros educativos para formar perfiles híbridos con criterio y capacidad de adaptación constante.
Las ponentes durante la mesa redonda.
Por su parte, Laura Olcina, presidenta de Fedit, ha destacado la importancia de conectar a las administraciones públicas, empresas y universidades. Asimismo, ha aprovechado para advertir sobre las notables disparidades regionales y sectoriales en la adopción tecnológica.
La directora del ITI ha defendido que la alfabetización digital debe comenzar desde la educación primaria para comprender el funcionamiento real de estas herramientas. El éxito de los proyectos reside en consolidar equipos multidisciplinares donde la tecnología sea un medio y jamás un fin en sí misma, ha agregado.
Igualmente, ha remarcado la importancia de no limitarse a la oferta de conocimiento, sino trabajar en paralelo desde las necesidades de cada región. Por eso ha enfatizado que abrir las puertas de los centros tecnológicos a las escuelas es clave para mostrar el impacto real de la innovación.
El futuro del trabajo y la educación: industria 5.0, capacitación digital y empleo verde
Paralelamente, las ponentes han puesto el foco en el significativo aumento en los grados de Formación Profesional y programas especializados en competencias sociolaborales. Carreño y Lara han coincidido en que acompañar a estudiantes con discapacidad intelectual o perfiles diversos resulta prioritario para cubrir las demandas del mercado laboral y mitigar definitivamente la brecha digital.
Finalmente, Lara, profesora e investigadora en la Universidad Camilo José Cela, ha abordado los retos del entorno académico y ha señalado la importancia de potenciar el aprendizaje autorregulado y la capacidad crítica de los estudiantes frente a la tecnología.
La investigadora ha hecho hincapié en que el foco de las universidades debe centrarse en renovar los modelos de pensamiento. De este modo, la educación superior podrá responder a las exigencias reales de los empleadores y aportar un verdadero valor humano en un entorno crecientemente automatizado y complejo.
En la clausura, las ponentes han coincidido en que el horizonte hacia 2030 exige una visión ética que ponga a las personas en el centro. Solo mediante alianzas sólidas entre el sector público, el privado y la academia se logrará evitar que la inteligencia artificial profundice las desigualdades existentes.
