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En el marco del V Observatorio ODS, la transición ecológica ha vuelto a situarse en el centro de la agenda económica nacional.

Sin embargo, el debate moderado por el periodista Alberto ha alejado la economía circular de su visión más simplista y tradicional —la mera recolección o reciclaje de desperdicios— para elevarla a la categoría de palanca de competitividad, resiliencia y autonomía estratégica europea en un contexto geopolítico profundamente convulso.

La mesa redonda ha contado con la participación de Alejandro Dorado Lágora, comisionado para la Economía Circular del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO); Trinidad Dávila, responsable de Sostenibilidad en Vía España (grupo Danone); Juan Ramón Meléndez Agudín, director general de la entidad de gestión textil Reviste; y José Luis Ramos, director de Servicios en Industria y Consumo de Minsait (Grupo Indra).

Más allá del residuo

El debate se abrió situando la economía circular al mismo nivel de trascendencia que la descarbonización energética. Frente a la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales, el reaprovechamiento de materiales se convierte en un escudo de seguridad económica para España y Europa.

"Equiparamos la visión que tenemos de la economía circular con la de la descarbonización. Aplicando la misma lógica a los materiales, podemos garantizar la disminución de impactos ambientales, pero también una mayor autonomía estratégica y menor vulnerabilidad a los shocks externos", defendió Alejandro Dorado Lágora, comisionado del MITECO.

Desde el sector de la alimentación y gran consumo, se subrayó que la sostenibilidad ya no se gestiona de forma voluntaria ni desconectada de la viabilidad financiera de las empresas.

"Pasamos hace unos años de lo voluntario a lo obligatorio impulsados por la legislación, pero hoy es una necesidad para garantizar la continuidad del negocio y el suministro", afirmó Trinidad Dávila, responsable de Sostenibilidad de Vía España.

"Sostenible y competitivo tienen que ser lo mismo; la circularidad es la versión 2.0 de la competitividad industrial", aseveró.

Alejandro Dorado Lágora, Trinidad Dávila, Juan Ramón Meléndez Agudín y José Luis Ramos. Sara Fernández

El reto del textil

Uno de los flujos de materiales más complejos que se prepara para dar el salto al modelo de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) es el sector del textil y el calzado, siguiendo la estela de los envases, el vidrio o los neumáticos.

En este ámbito, la industria trabaja de forma anticipada para desplegar un sistema de recogida y clasificación unificado a nivel estatal que evite la dispersión y potencie la reutilización de prendas.

"Estamos ante el último gran flujo en términos de toneladas por abordar. Todo esto va a suponer una eclosión de actividades de recogida, clasificación y reciclado que van a crear empleo cercano y verde en España", explicó Juan Ramón Meléndez Agudín, director general de Reviste.

"Tenemos la oportunidad de que España se convierta en un hub de reutilización y reciclado en el sur de Europa para que nuestras empresas usen materia prima secundaria en lugar de depender de fibras vírgenes de otros continentes", destacó.

Meléndez hizo hincapié en que esta transformación exige que los fabricantes apuesten decididamente por el ecodiseño, reduciendo mezclas complejas de tejidos para facilitar la durabilidad y el cierre del ciclo del reciclaje técnico.

Combatir la posible "fatiga ambiental" del ciudadano mediante un modelo de recogida claro y unificado, es un reto clave.

Datos, trazabilidad e IA

El cumplimiento normativo y la gestión masiva de ecosistemas donde interactúan fabricantes, distribuidores, gestores de residuos y Administraciones públicas es inviable sin una arquitectura tecnológica avanzada.

La gestión de la circularidad a gran escala depende directamente de la capacidad de integrar datos y automatizar la trazabilidad del dato en tiempo real.

Economía circular, ecodiseño y resiliencia en la cadena de valor

"La economía circular no puede apoyarse solamente en buenas intenciones u obligaciones regulatorias; a gran escala necesita datos, trazabilidad y colaboración entre todos los agentes", enfatizó José Luis Ramos, director de Servicios en Industria y Consumo de Minsait.

"La cuestión hoy no es tanto tecnológica, sino identificar de qué forma las organizaciones pueden integrar la Inteligencia Artificial en sus procesos de negocio para obtener resultados tangibles, ser más eficientes y ganar ventajas competitivas sostenibles", puntualizó.

Los cuatro expertos ofrecieron su visión condensada sobre la hoja de ruta que debe seguir la industria y la sociedad para consolidar la economía circular.

"Tenemos que vincular la economía circular no a la gestión de basura, sino a la extracción de recursos y al cambio total de paradigma en cómo diseñamos y consumimos los productos", concluye Alejandro.

El encuentro concluyó con una llamada a la alianza público-privada (ODS 17) y una apelación directa al talento joven para afrontar con rigor técnico, digitalización y realismo económico la transformación industrial del tejido productivo europeo.