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El sistema público de pensiones "atraviesa un momento de creciente presión", pese a que, por ahora, logra sostenerse. Así lo han advertido expertos en el I Observatorio del Sector Asegurador organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.

En la mesa redonda sobre el Futuro de las pensiones han participado Gregorio Gil de Rozas, director del Observatorio Actuarial de Previsión Social del CIAE y David de Miguel Rato, director general de Inverco.

Gregorio Gil de Rozas ha explicado que los últimos cálculos reflejan un deterioro del equilibrio entre lo aportado y lo recibido por los jubilados actuales. “En 2020 salía un coeficiente del 1,55, que quiere decir que están recibiendo un 55% más de lo que se ha aportado, y calculado ahora se incrementa a 1,62, un 62%”.

Conversación a dos. Futuro de las pensiones

Si se proyecta la normativa actual a 30 o 35 años, advirtió, “podría superar el 2,0”. “Desde ese punto de vista el sistema no está en el mejor momento y necesita un reajuste”, concluye.

David de Miguel Rato apuntó a la presión demográfica como uno de los principales desafíos. “La tasa de envejecimiento va subiendo”, afirma, y recuerda que distintos organismos internacionales ya han mostrado cautelas.

Ajustar el sistema

Gil de Rozas subraya que la última reforma “iba más volcada en incrementar los ingresos” y que “no se tocó la reducción de gastos”. A su juicio, la indexación automática de las pensiones al IPC “le está metiendo mucha presión al sistema, ya que ese factor incrementa el gasto”.

Todo ello en una situación en la que existe déficit, que se está “enjugando con transferencias del Estado, que vienen a ser impuestos”. Aunque reconoce que “como país estamos en el momento de mayor recaudación impositiva de la historia”, alerta de que “el temor que podemos tener como sociedad es que, con una crisis de credibilidad del Estado o que se recaude menos, el gasto público se vea afectado y la principal partida es la parte de pensiones”.

Sin tocar el gasto, De Miguel Rato señala que las palancas son claras: “aumentar ingresos y más edad”. También defiende impulsar los planes de empleo, aunque reconoce que “la ley de impulso de planes de empleo no ha conseguido el objetivo o no tanto como se pretendía”.

En su opinión, “cualquier medida en esa línea, sin tocar gastos, sería positivo para complementar con los otros dos pilares”. De Miguel Rato explicó que “algo hay que hacer porque si miramos la foto completa de los pilares, estamos con un sistema que se basa principalmente en un pilar”.

El primer pilar

Gil de Rozas coincide en que el primer pilar “siempre es y será la principal fuente de ingreso de la mayoría de los españoles, que es un tesoro, pero hay que complementarlo para conseguir mantener el nivel de vida”.

Y advierte de que hoy “la mayoría de españoles solo tiene ingreso de la Seguridad Social”. Para extender la previsión social complementaria, considera que “la herramienta más efectiva es a través del segundo pilar, porque con una decisión de negociación colectiva entre la patronal y los sindicatos se puede abarcar a muchas personas, empresas y pymes”.

En este punto, señala que aunque “la patronal y los sindicatos a nivel confederal lo ven con buenos ojos, no negocian ellos directamente y los que sí lo hacen no se ven cómodos con un producto nuevo que altera el statu quo”. Por eso, cree que “hay que trabajar en eso”.

Entre las medidas que plantea el sector, De Miguel Rato apuesta por “recuperar incentivos fiscales” y por explorar recomendaciones de la Unión Europea como la “cuenta de ahorro”, la “etiqueta” para productos individuales o el “auto enrollment”.

Desde el ámbito actuarial, Gil de Rozas plantea incluso ir más allá: “Una opción es obligar a que todas las empresas en España tengan plan de pensiones”. Aunque se declara “creyente del tema”, reconoce que “va a ser difícil que avance”.

A su juicio, mientras el marco siga basándose exclusivamente en la negociación colectiva, "las empresas lo verán solo como un coste” y la parte social priorizará “el incremento salarial y no la pérdida de poder adquisitivo”, lo que dificulta acuerdos.

Como referencia, menciona el modelo de Suecia. “El sistema nuestro es de reparto. El sueco es 85% de reparto y 15% de capitalización. Es un modelo viable”, afirma, aunque advierte de que “cualquier cambio estructural tiene que hacerse con un periodo transitorio amplio, que se comunique bien, y que la gente pueda anticipar lo que hay”.

Pese a las dificultades, el director general de Inverco defiende que “lo que tenemos es válido y hay que darle unos cambios para que funcione”. “Tenemos las herramientas para que funcione y hay que hacer cambios”, resume.

Ambos lanzan recomendaciones. Gil de Rozas aconseja a los jóvenes “que se inicien en la cultura del ahorro si no la tienen, no solo en la jubilación”, porque “cuanto antes aporten, menos esfuerzo van a tener que hacer”. A quienes están cerca de retirarse, les pide que “empiecen ya a planificar lo que van a hacer y optimizarla”.

De Miguel Rato lo resume en una idea: “El tiempo es el mejor activo para una persona joven”.