Santiago Satrústegui, CEO de Abante, ha lanzado este martes una clara advertencia a los reguladores europeos durante la apertura de la segunda jornada del VI Observatorio de las Finanzas organizado por EL ESPAÑOL e Invertia.
En un momento en el que Bruselas busca fórmulas para fomentar la inversión minorista, como la cuenta europea de ahorro e inversión —la denominada cuenta sueca—, el directivo ha señalado que el éxito de esta iniciativa dependerá exclusivamente de su ambición fiscal.
Para Satrústegui, la clave reside en los topes de aportación. "La única pregunta que hay que hacer es: ¿cuál va a ser el límite?", ha planteado.
Su diagnóstico es contundente: "Si el límite es de 3.000 euros al año, vamos a hacer un mercado de capitales de la Señorita Pepis que no sirve para nada".
El CEO de Abante ha utilizado el deterioro del sistema de previsión social en España para ilustrar su temor.
Santiago Satrústegui, CEO de Abante
Según ha recordado, España contaba con "un producto perfecto para la planificación", los planes de pensiones, que permitían construir una bolsa de ahorro finalista para la jubilación.
Sin embargo, la reducción del límite de aportación de 8.000 a 1.500 euros ha provocado que pasen a ser un instrumento "irrelevante".
Satrústegui teme que Europa cometa el mismo error con las nuevas cuentas de ahorro e inversión.
Si se impone un límite bajo, ha alertado, el resultado será contraproducente: "Los ricos se irán a invertir a EEUU y tendremos un mercado que cada vez funciona menos como palanca para financiar todo lo que tenemos que financiar".
Frente a la hegemonía de EEUU
Esta preocupación se enmarca en un contexto de pérdida de competitividad del viejo continente, reflejada en los informes Letta y Draghi.
Satrústegui ha destacado un dato revelador sobre la evolución de los mercados. Cuando empezó a trabajar, Estados Unidos representaba un tercio de la bolsa mundial; hoy roza el 70%.
"Esa palanca hay que revertirla o Europa se convertirá en irrelevante", ha asegurado.
A su juicio, la excesiva regulación ha "espantado" a los inversores, y ahora es necesario atraerlos de nuevo para evitar quedarse atrás, también en ámbitos estratégicos como la defensa.
IA: eficiencia, no adivinación
Durante su intervención, Satrústegui también ha abordado el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el sector. Lejos de verla como una herramienta predictiva, ha desmitificado su uso para la selección de activos.
"Pensar que la ventaja tecnológica va a permitir vivir en el futuro, y que preguntemos a la IA cuáles son las 10 acciones que más van a subir, es pensar que se ha inventado la bola de cristal", ha afirmado.
Citando al pensador Yuval Noah Harari, ha recordado que si supiéramos lo que va a pasar, cambiaríamos nuestro comportamiento y, por tanto, el futuro cambiaría, haciendo irrelevante ese conocimiento.
Para Abante, el valor real de la IA está en la eficiencia, permitiendo a los asesores dedicar más tiempo al trato personal y ofrecer una visión "más humanista" y completa a los clientes.
