Eduardo Ripollés, director de Desarrollo de Negocio de Mapfre Inversión, ha desgranado la hoja de ruta de la compañía en un momento de transformación crucial para el sector, defendiendo una estrategia basada en la capilaridad y la presencia territorial frente al repliegue físico de la competencia.
Así lo ha explicado durante su participación en el VI Observatorio de las Finanzas, organizado por EL ESPAÑOL e Invertia, donde ha garantizado que su modelo busca llevar el asesoramiento financiero a todos los rincones, incluida la España rural.
Ripollés ha comenzado su intervención analizando el complejo entorno normativo que atraviesa la industria.
El directivo ha señalado que el sector ha experimentado un cambio drástico en los últimos años debido a decretos que han ido "encorsetando el asesoramiento financiero y patrimonial", poniendo lo que él define como "vallas al campo".
No obstante, ha reconocido que, aunque este escenario exige un gran esfuerzo de adaptación a las entidades, en última instancia "es bueno para la protección del consumidor final".
Eduardo Ripollés, director de Desarrollo de Negocio de Mapfre Inversión
Mirando hacia el futuro, Ripollés ha indicado que Mapfre Inversión ya trabaja con la vista puesta en el horizonte 2028-2030, anticipándose a la llegada de normativas como MiFID III o la Estrategia de Inversión Minorista (RIS, por sus siglas en inglés).
"No podemos mirar hacia otro lado, hay que ir adaptando todo", ha afirmado.
Asimismo, ha explicado que el objetivo de Bruselas con estas medidas es crear un cierto "proteccionismo" de los mercados de capitales y empresas europeas. La intención es fomentar que el inversor local apueste por la región con mayor confort y seguridad.
"Es lógico desarrollar esa autonomía financiera para que el peso del mercado de capitales americano se vaya rebalanceando respecto a Europa", ha apuntado.
Las 'Tres P'
Sobre la evolución interna de la compañía, Ripollés ha recordado que, aunque el core business de Mapfre sigue siendo el seguro, la vinculación entre ahorro e inversión se ha vuelto fundamental.
Con una base de 7 millones de clientes en España, el reto que ha planteado es demostrarles que la entidad también es su referencia para gestionar el patrimonio a largo plazo.
Para lograr esta transición, el directivo ha detallado el modelo de gestión que aplican, basado en el concepto de las Tres P.
Ripollés ha explicado que este ciclo comienza con la protección, que abarca el cuidado de los activos, la vida y los hogares, considerándolo la base fundamental de cualquier patrimonio familiar.
El siguiente paso que ha descrito es la previsión, centrada en productos como los planes de pensiones individuales y los fondos de empleo. Finalmente, el modelo culmina con el patrimonio, donde entran en juego las decisiones tácticas y estratégicas de inversión pura.
Según ha asegurado, el objetivo es acompañar al cliente en todo este recorrido, integrando la visión aseguradora con la financiera.
A 15 minutos de una oficina
Uno de los puntos clave de su intervención ha sido la defensa de la presencialidad frente a la tendencia del sector bancario.
Ripollés ha dicho que la capilaridad forma parte del ADN de la aseguradora y ha revelado el ambicioso objetivo marcado por la presidencia: conseguir que cualquier cliente esté a 15 minutos de una oficina de Mapfre, ya sea a pie o en coche.
El directivo ha destacado que esta estrategia les permite llegar incluso a la España rural, cubriendo necesidades de asesoramiento patrimonial que otros actores han abandonado. "A diferencia de la banca, nosotros estamos abriendo sucursales; creemos que la cercanía es fundamental", ha sentenciado.
Además, ha puesto en valor la figura del agente como esa "persona de confianza" que acompaña a las familias durante toda su vida, actuando como el enlace necesario en la "última milla".
La IA
En cuanto a la irrupción tecnológica, Ripollés ha comentado que la inteligencia artificial (IA) ha dado un vuelco a la forma de trabajar, pero ha matizado que en Mapfre la han regulado bajo un código ético para asegurar que funcione como "un complemento y no una sustitución".
"El coste emocional que conllevan las inversiones —el investor behavior, en inglés— no puedes sustituirlo con una máquina", ha advertido.
Para Ripollés, aunque la IA optimiza procesos, el factor humano sigue siendo insustituible para depurar la información y ofrecer al cliente lo que realmente necesita en momentos de incertidumbre.
Finalmente, sobre la cultura financiera en España, ha indicado que, aunque el conocimiento ha crecido, "sigue siendo poco".
Ripollés ha alertado de que el entorno cambia a una velocidad de vértigo con la aparición de factores geopolíticos y nuevos activos —como la inversión alternativa, los activos digitales o los ilíquidos— que antes no existían.
Esto, según ha concluido, obliga a una formación constante tanto del inversor como del asesor para poder "hablar con propiedad" y entender los riesgos más allá del binomio tradicional de renta fija y variable.
