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La gestión de los residuos se ha convertido en uno de los principales desafíos medioambientales y económicos de Ceuta.

La ciudad autónoma reclama al Gobierno central una solución para compensar el sobrecoste que supone trasladar por vía marítima la basura hasta la Península para su tratamiento.

Así lo ha explicado Alejandro Ramírez, vicepresidente primero, portavoz y consejero de Medio Ambiente, Gestión Urbana y Vivienda de Ceuta, en el IV Foro Económico Español en Ceuta, evento que EL ESPAÑOL e Invertia organizan, junto con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta, la Cámara de Comercio de Ceuta y Procesa.

Alejandro Ramírez, vicepresidente primero, portavoz y consejero de Medio Ambiente, Servicios

"El coste adicional reclamado asciende a cuatro millones de euros anuales, lo que supone 16 millones en los últimos cuatro años que todavía no han llegado a las arcas de la ciudad".

El representante del Gobierno local ha defendido que "la insularidad y la dependencia del transporte marítimo condicionan la gestión de los servicios esenciales y requieren una respuesta específica por parte de la Administración central".

La solución pasa, a corto plazo, por resolver la financiación de este servicio extraordinario y, paralelamente, mejorar la selección de los residuos antes de trasladarlos a la Península.

El objetivo es reducir el volumen de basura que necesita transporte marítimo y avanzar hacia un modelo que permita tratar íntegramente los residuos generados en la ciudad.

En este sentido, el portavoz ha señalado que el Gobierno ceutí está trabajando con empresas locales en un proyecto para desarrollar una instalación de tratamiento de residuos en la propia ciudad.

Se trata de una iniciativa que requeriría una inversión importante, pero que permitiría reducir la dependencia de las plantas de tratamiento peninsulares y mejorar la gestión medioambiental.

La posibilidad de implantar una planta que permita tratar la totalidad de los residuos es una aspiración que lleva años sobre la mesa en Ceuta.

Su desarrollo, sin embargo, dependerá de la viabilidad técnica y económica del proyecto y de la capacidad de movilizar las inversiones necesarias.

El impacto de la crisis de julio

La intervención también ha estado marcada por las consecuencias de los episodios vividos en julio, que obligaron a reforzar los servicios esenciales de la ciudad.

Según ha explicado el responsable de Medio Ambiente, la Administración local llegó a incrementar en un 300% los servicios de esta área para garantizar el funcionamiento de las infraestructuras y la atención a las necesidades de la población.

En este contexto, más de 800 personas continúan trabajando en actividades relacionadas con los servicios esenciales, incluidos los residuos y otros servicios municipales.

La presión sobre los recursos quedó reflejada en las cifras de residuos y agua. Durante agosto se gestionaron alrededor de 600 toneladas de residuos, según los datos facilitados en la intervención.

El portavoz también destacó el aumento de la demanda de agua, cuyo consumo habitual se sitúa en torno a los 20.000 metros cúbicos diarios, con registros de hasta 24.000 metros cúbicos durante el periodo señalado.

Estos datos ponen de manifiesto la vulnerabilidad de un territorio que depende de infraestructuras específicas para garantizar el abastecimiento y la prestación de servicios básicos ante situaciones extraordinarias.

Conexión eléctrica con la Península

Junto a los residuos y el agua, la energía constituye otro de los grandes retos de Ceuta. El portavoz ha destacado la importancia histórica de la conexión eléctrica mediante un cable submarino con la Península, una infraestructura que considera estratégica para reforzar la seguridad del suministro y favorecer el desarrollo económico de la ciudad.

La interconexión abre nuevas posibilidades para mejorar el sistema energético ceutí y avanzar hacia un modelo más sostenible, aunque la ciudad sigue teniendo que afrontar sus propias limitaciones en materia de abastecimiento y resiliencia.

El responsable municipal ha defendido que la experiencia de Ceuta permite visualizar los desafíos a los que se enfrentan los territorios aislados cuando dependen de infraestructuras críticas para mantener su actividad económica y garantizar los servicios públicos.

A estos retos se suma la presión medioambiental sobre el litoral.

La llegada y acumulación de residuos en las playas, favorecida en parte por la acción de las mareas, constituye otro de los problemas que preocupan a las autoridades locales. Su impacto sobre el entorno natural exige reforzar las medidas de limpieza y prevención.

En definitiva, Ceuta plantea una estrategia basada en mejorar la financiación de la gestión de residuos, aumentar la separación selectiva, estudiar nuevas instalaciones de tratamiento y reforzar sus infraestructuras energéticas.

El propósito es reducir los costes derivados de su condición geográfica y ganar autonomía en la prestación de unos servicios esenciales para la ciudad.