La exigencia europea hacia la economía circular plantea interrogantes profundos sobre el impacto que puede tener la transición ecológica en el tejido empresarial. Cuando las pequeñas y medianas compañías asumen el reto de reciclar, corren el riesgo de quedar rezagadas ante una regulación cada vez más exigente.
Este desafío ha centrado el diálogo entre Rosa Trigo, CEO de Ecoembes, y Silvia García, directora de EL ESPAÑOL de Castilla y León, durante la celebración del I FORO ECONÓMICO ESPAÑOL EN CASTILLA Y LEÓN, organizado por este periódico.
Durante su intervención, la directiva de la entidad ambiental ha evaluado cómo evitar que la transformación verde de los procesos de producción termine por asfixiar al tejido económico tradicional. Una cuestión en la que el marco normativo comunitario se posiciona como una palanca clave para transformar la gestión de los envases.
Trigo ha destacado que el compromiso ambiental en nuestro país muestra resultados sólidos y avanzados. "España cumple los objetivos de reciclado, no solo los que tenemos ahora, cumplimos los objetivos de reciclado para 2030 que nos marca Europa", ha enfatizado, poniendo en valor los logros colectivos alcanzados.
La consejera delegada de la organización ha aclarado que Castilla y León está también a la cabeza del cumplimiento técnico. La directiva ha explicado que los indicadores regionales demuestran la implicación activa de sus administraciones y de los ciudadanos, fruto de casi tres décadas de estrecha cooperación entre el sector público y el privado.
Para ella, la perspectiva corporativa exige un cambio profundo en el diseño original de los recipientes. Trigo ha sostenido que la regulación, aunque absolutamente necesaria, debe complementarse con apoyo técnico real a las pymes, que representan el 80% del tejido empresarial.
La consejera delegada ha advertido de que la velocidad de adaptación hacia el ecodiseño exige ser proactivos. Por eso, resulta imprescindible adaptar los envases antes de su comercialización para que la industria pueda garantizar plenamente la reciclabilidad de sus productos antes del límite fijado por la Unión Europea.
También ha habido espacio para hablar de la preocupación por la dispersión geográfica del territorio rural. La directiva ha señalado durante esta conversación que la recogida selectiva en pequeños municipios entraña dificultades específicas, pero requiere dotar de infraestructuras adecuadas a las localidades con menor densidad de población para garantizar la equidad.
Para lograrla, ha instado a abrazar la sostenibilidad rural desde un modelo de apoyo específico. Trigo ha defendido que un marco financiero diferenciado permite reforzar las inversiones, garantizando que el concepto de "ultrarruralidad" cuente con una financiación adaptada a sus necesidades operativas para no dejar a ningún ciudadano fuera del sistema.
Herramientas frente a burocracia
El ámbito empresarial ejemplifica con claridad la necesidad de ofrecer herramientas operativas frente a la burocracia. Trigo ha remarcado que las soluciones digitales han dejado de ser accesorias para convertirse en un aliado esencial, permitiendo a las empresas ahorrar tiempo y asegurar el estricto cumplimiento de la normativa medioambiental aplicable.
Frente al peligro de los costes desmedidos en la transición, la sostenibilidad económica debe primar. La directiva ha aclarado que las soluciones de diseño anticipado permiten planificar las obligaciones a largo plazo sin realizar desembolsos previos, protegiendo la competitividad del tejido productivo ante los retos que impone el mercado global.
También se ha puesto el foco en la viabilidad de alcanzar los objetivos futuros de reciclaje y el debate sectorial que ello abre. Trigo ha planteado que la implicación ciudadana es un pilar ineludible para consolidar la concienciación diaria, facilitando herramientas directas de información para resolver las dudas cotidianas que surgen en el momento crucial del depósito selectivo.
Rosa Trigo, CEO de Ecoembes
Por otro lado, la integración de la inteligencia artificial en la atención empresarial va más allá del soporte convencional. Para la directiva de Ecoembes, la digitalización constituye un paso estratégico que exige mantener servicios continuados de asesoramiento con capacidad real para simplificar el reporte burocrático y reducir sensiblemente los tiempos de respuesta.
Frente al enfoque urbano tradicional, en su intervención ha defendido rescatar la dimensión territorial descentralizada. Trigo ha reivindicado la necesidad de aplicar lo que denomina una "arquitectura de responsabilidades" en los entornos locales. Algo con lo que garantizar que la toma de decisiones responda directamente a la realidad social y económica de cada territorio.
Antes de irse la consejera delegada ha señalado que la economía circular no debe guiarse únicamente por criterios teóricos o aislados. Además, ha insistido en que las estrategias ambientales deben coordinarse desde la cercanía geográfica, articulando alianzas efectivas entre empresas, municipios y ciudadanos para construir un modelo de reciclaje transparente, eficiente y duradero.
