De izquierda a derecha, María Porto, directora de María Porto Gallery; Sara Simón Alcorlo, consejera de Igualdad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; Esther Esteban, presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha; Rebeca Rubio, vicerrectora de Proyección Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM): y Begoña Pérez 'La Ordenatriz', 'influencer' y creadora de contenido.

De izquierda a derecha, María Porto, directora de María Porto Gallery; Sara Simón Alcorlo, consejera de Igualdad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; Esther Esteban, presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha; Rebeca Rubio, vicerrectora de Proyección Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM): y Begoña Pérez 'La Ordenatriz', 'influencer' y creadora de contenido. Cristina Villarino

V Foro Económico de Castilla la Mancha (2026)

Políticas públicas, educación y 'tolerancia cero' a la violencia: la hoja de ruta para cerrar la brecha de género en la región

El V Foro Económico Español de Castilla-La Mancha reunió en torno a este debate a profesionales de sectores desde el arte a la universidad.

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En la tarde de este jueves, 26 de febrero, el V Foro Económico Español de Castilla-La Mancha ha dedicado una de sus mesas redondas a bajar al terreno incómodo de las cifras de la brecha salarial, la conciliación y la violencia machista en un debate en el que las ponentes han dejado claro que estar en los espacios de poder y tener peso en ellos son dos cosas distintas.

Moderada por la presidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, Esther Esteban, la conversación reunió a Sara Simón Alcorlo, consejera de Igualdad de la Junta; Rebeca Rubio, vicerrectora de Proyección Universitaria de la UCLM; María Porto, directora de María Porto Gallery; y la creadora de contenido Begoña Pérez, 'La Ordenatriz'.

La sesión abrió con una fotografía contundente: en Castilla-La Mancha, como en el resto de España, las mujeres siguen cobrando menos mientras el país acumula asesinatos machistas —en lo que va de año hay, al menos, 10 víctimas— y un repunte de la violencia vicaria que llega incluso a menores —con dos casos contabilizados en menos de dos meses—.

Pero no sólo eso: aunque la sociedad ha afianzado su compromiso con la paridad en las últimas décadas, aún enfrenta obstáculos de conciliación y acceso femenino a puestos de responsabilidad. Por eso, no extrañó que la pregunta planteada por Esteban nada más comenzar el encuentro sea: "¿El liderazgo femenino cambia estructuras o sólo genera titulares?".​

Sara Simón recogió el guante recordando la deuda con "mujeres valientes que se han jugado la vida para que otras pudiéramos seguir ese camino", pero advirtió que la igualdad formal no ha borrado las inercias. "Estamos en los espacios de poder, pero todavía no tenemos la misma consideración que nuestros compañeros de vida", denunció.

Sara Simón Alcorlo, consejera de Igualdad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, durante su intervención.

Sara Simón Alcorlo, consejera de Igualdad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, durante su intervención. Cristina Villarino

Y lo argumentó a través de un ejemplo: "Tú dices algo y no sirve para nada; lo dice el de al lado y es la mejor idea del mundo". Ese patrón, añadió, genera frustración que se traduce en problemas de salud mental "más amplios de lo que nos puede parecer", especialmente en directivas que sostienen grandes cargos sin el mismo respeto simbólico que sus colegas.

Su síntesis fue clara: "Queremos que se nos trate y respete igual. No queremos solamente estar, sino ser". ​

El "golazo" de la conciliación

Cuando la charla viró hacia la brecha salarial, Simón matizó que "no es que esta se produzca porque a igual trabajo haya diferentes sueldos, sino porque las profesiones más feminizadas son las peor pagadas". Ahí comienza a abrirse el hueco, explicó, al que se suma "otra cuestión", apuntó, decisiva: las desigualdades en los cuidados.

La consejera de Igualdad hizo énfasis en el coste personal de la maternidad en un país donde se habla de corresponsabilidad, pero la práctica sigue siendo otra. "La conciliación es el 'golazo' que nos han colado por la escuadra a las mujeres", sentenció. Enumeró ese triple salto mortal que se les exige: ser buenas trabajadoras, buenas madres y cuidadoras.

Ese peso lleva a muchas a optar por jornadas parciales o excedencias, justo en la franja en la que se consolidan las carreras profesionales. La paradoja está, según la consejera, en que la brecha no se abre cuando se incorporan al mercado laboral, sino cuando aparece la posibilidad de ser madres y, o renuncian a serlo, o asumen que sus carreras se paralizarán.

Mesa redonda. Mujeres y liderazgo

A eso se suma un factor cultural de fondo: "Nos han convencido desde pequeñas de que ni sabemos, ni podemos, ni valemos, y contra eso estamos luchando toda la vida". De ahí que, ante un puesto de responsabilidad, muchas duden no de su capacidad, sino de si se las va a respetar.

"Nos han vendido que tenemos el síndrome de la impostora; lo que tenemos que tener es la confianza del hombre", zanjó en su intervención.

El péndulo del feminismo

Por su parte, Rebeca Rubio puso palabras a la autoexigencia que acompaña a muchas carreras femeninas. "Para llegar donde llegamos tenemos que esforzarnos tanto que somos demasiado exigentes", reconoció. Esa necesidad de hacer "el doble" para alcanzar el mismo punto deja una huella: la tendencia a fijarse sólo en los fallos y a vivir atrapadas en ellos.

​Aun así, defendió que la universidad es "un ámbito en el que se vive más la igualdad", aunque no ha sido espontáneo: "Ha habido que hacer mucho en ese sentido". Las políticas de igualdad han ido "desde lo más pequeño hasta el mayor calibre", aseguró, con el objetivo de que esta empiece a permear y se vea como algo real, no sólo como un discurso institucional.

Interpelada por Esteban sobre si las nuevas generaciones retroceden en valores y percepción del feminismo, Rubio matizó que el problema se concentra "sobre todo en los muy jóvenes" y que este fenómeno tiene mucho que ver con la cultura digital.

Rebeca Rubio, vicerrectora de Proyección Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Rebeca Rubio, vicerrectora de Proyección Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Cristina Villarino

En las primeras etapas –bachillerato y primeros cursos universitarios– detecta más inmadurez, control a través del móvil y menor valoración de los planteamientos feministas, sustituidos por dinámicas de grupo y roles de control que reproducen esquemas machistas. "Ahí quizá hemos dado pasos hacia atrás", admitió.

Insistió en que, conforme avanzan en su formación, la tendencia "se va revirtiendo": las estudiantes encuentran otros referentes y adquieren aspiraciones. También insistió en el compromiso que la UCLM mantiene desde hace dos décadas, activando planes y medidas que han multiplicado la presencia de ellas en puestos de liderazgo con capacidad real de decisión.​

Presencia en sectores creativos

Desde el mundo del arte, María Porto introdujo otra capa de desigualdad: la de las miradas que no se desprenden del apellido.

Tras una pregunta sobre si se la conoce más por su nombre o por su relación con el expolítico Francisco Álvarez-Cascos, la galerista no esquivó el tema: "Soy la mujer más joven de la historia de las galerías, pero esta pregunta en un foro de profesionales nunca se la harían a un señor que podría estar casado con o con una premio Nobel”.

"Nos queda muchísimo por recorrer", lamentó, recordando que a las mujeres se las sigue juzgando por cuestiones que jamás se le plantearían a un hombre. "No me molesta, pero creo que es absolutamente injusto y no conozco a ningún hombre al que se le pregunte por su mujer por tener ella más trayectoria o no", recalcó.

María Porto, al frente de la galería que lleva su nombre.

María Porto, al frente de la galería que lleva su nombre. Cristina Villarino

En cuanto a su sector, deslizó una paradoja: "Las grandes galeristas en España son mujeres", señaló, y sin embargo "directores de museo, comisarios… todo lo ocupan hombres", aunque ahora empiece a reivindicarse el papel de las artistas. "Estas desigualdades las encontramos en todos los ámbitos", advirtió.​

Profesionalizar los cuidados

El foco se desplazó después al universo doméstico y digital con la intervención de Begoña Pérez. Preguntada por el peso de las mujeres y los hombres entre sus seguidores, 'La Ordenatriz' aportó una radiografía precisa: "En mi perfil todavía abundan las seguidoras mujeres: el 91%, la mayoría españolas, y el 9% de hombres".

Ese porcentaje masculino, no obstante, ha ido creciendo: "Cuando empecé era el 2%. De donde estaba a donde estoy... Sería genial soñar con un 50%, pero casi dos millones de hombres lo veo ambicioso", bromeó.​

Sobre la penalización de la maternidad, contó que se hizo autónoma "muy pronto" porque era la única forma de no tener que dar explicaciones para ir a las citas médicas de sus siete hijos. "Si una familia va a tener pequeños, los dos padres no pueden estar al máximo nivel en todo", afirmó, defendiendo la necesidad de realismo, pero también de educación en el ámbito del hogar.

Begoña Pérez, conocida por su alias en redes 'La Ordenatriz'.

Begoña Pérez, conocida por su alias en redes 'La Ordenatriz'. Cristina Villarino

Reivindicó que su perfil haya contribuido a "profesionalizar el ámbito del cuidado de la casa", algo que explotó durante la pandemia, cuando "todos teníamos que trabajar en el salón y hacía falta orden". Hoy, 'La Ordenatriz' tiene a más de dos millones de seguidores en Instagram, la mayoría mujeres, a quienes hace la vida algo más fácil.

El drama de la violencia machista

El tramo final de la mesa se adentró en la herida más profunda. Esteban evocó su participación en la primera ley integral contra la violencia de género en el Congreso, cuando pensaron "que habían descubierto la pólvora", para preguntarse por qué, tantos años después, el goteo de víctimas continúa.​

Simón respondió sin eufemismos: "Hay una desigualdad estructural entre hombres y mujeres cuya expresión más dramática es esta". Recordó que, con los avances progresivos en materia legislativa, esa violencia pasó "de mirarse de puertas para adentro a convertirse en un problema social".

También llamó a la calma frente al alarmismo y destacó que hoy se registran más denuncias no porque haya más agresiones, sino porque "hay más mujeres que se animan a denunciar y no se van a su casa pensando que eran ellas las culpables o que no debían haberse puesto una determinada falda, por ejemplo".

El mensaje que quiso trasladar fue claro: las instituciones y la sociedad están ahí para protegerlas, porque "la inmensa mayoría" quiere vivir en un país donde "el 51% de la población pueda vivir sin miedo a ser agredida o asesinada", dijo, e insistió en que "mientras haya un solo asesinato tendremos que seguir revisando los protocolos".

En este sentido, defendió las herramientas creadas –desde las pulseras de geolocalización hasta los recursos especializados– como instrumentos que funcionan y protegen, aunque no sean infalibles, y reclamó más ambición para mejorarlos, al igual que criticó con dureza a los partidos que niegan la violencia machista.

"Tenemos que hacer un esfuerzo por sacar esta cuestión del 'y tú más' político; no nos tiremos a las víctimas a la cara para hacer daño a un adversario", pidió. Preguntada por el caso del exjefe máximo de la Policía acusado de violar a una subordinada, habló de "tristeza" y de un patrón. "Es un caso de tantos hombres que abusan de su poder porque se sienten todopoderosos y no saben asumir un 'no'", lamentó. ​

En un foro guiado por debates sobre economía, logística y transición energética, esta mesa recordó que no habrá progreso real sin revisar quién decide y qué violencias se siguen tolerando. Las ponentes coincidieron en que el liderazgo femenino existe, crece y ocupa ya puestos clave; la cuestión es si el sistema cambia con ellas o se limita a celebrarlas en titulares.