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El británico Matthew Brennan consolidó como el velocista de referencia indiscutible de esta Vuelta a España al imponerse al esprint en la meta de Lorca, adjudicándose la undécima etapa. [Narración de la etapa de La Vuelta].

Tras haber llegado a esta jornada con dos triunfos previos en su bolsillo, esta victoria supone su tercer éxito en la presente edición de la ronda española.

La jornada, que conectó las localidades de Cartagena y Lorca a lo largo de 151,3 kilómetros, estuvo marcada por las altas temperaturas y la ausencia de lluvia.

Desde los primeros compases, la carrera vio cómo se formaba una escapada integrada por los corredores Ethan Hayter (Soudal Quick-Step) y Lawrence Warbasse (Tudor). Este dúo rodó en cabeza gran parte del día, llegando a pasar en primera posición por el esprint intermedio situado en Totana, donde Hayter se llevó la máxima puntuación.

Sin embargo, las ilusiones de la fuga se desvanecieron al llegar a la principal dificultad montañosa del día: el Alto de Aledo. Esta ascensión de tercera categoría, que cuenta con 9,5 kilómetros al 4,2 % de desnivel medio, sirvió de escenario para que el pelotón neutralizara a los escapados a unos 36 kilómetros de la línea de meta.

A partir de ese instante, la escuadra del Visma-Lease a Bike impuso su gran superioridad táctica y tomó el control absoluto del pelotón. La estrella Wout van Aert trabajó incansablemente como gregario para Brennan, asumiendo la labor de neutralizar ataques y mantener el grupo compacto de cara a la llegada masiva.

Los kilómetros finales estuvieron cargados de enorme tensión debido a las altas velocidades y a lo técnico del trazado urbano. El punto más crítico del recorrido era una curva de casi 180 grados ubicada a tan solo 400 metros de la línea de meta, un auténtico embudo que exigía a los ciclistas entrar perfectamente posicionados.

Bajo la imponente sombra de la Fortaleza del Sol en Lorca, Brennan sorteó el caos organizativo y el nerviosismo del final con total maestría. El británico desplegó su imponente punta de velocidad, dejando atrás a sus rivales y cruzando la línea en primera posición.

Con este triplete, Matthew Brennan demuestra que, respaldado por un excelente tren de lanzamiento, es el hombre a batir en los esprints de esta Vuelta.

Jornada clave

Enric Mas mantuvo el liderato tras una jornada de transición en Lorca, donde pudo salvar el día sin grandes sobresaltos al amparo del gran grupo. El ciclista balear continúa al frente de la clasificación general, plenamente consciente de que este jueves se enfrenta a una verdadera prueba de fuego para defender el maillot rojo.

La duodécima etapa abandona las llegadas masivas para adentrarse de lleno en la alta montaña andaluza, presentando un durísimo recorrido de 166,6 kilómetros que conectará la localidad almeriense de Vera con el imponente Observatorio de Calar Alto.

Esta exigente jornada acumula más de 4.500 metros de desnivel positivo y está diseñada para convertirse en una batalla campal entre los favoritos. Antes del gran desenlace, el pelotón deberá ir desgastando las fuerzas en los ascensos al Alto del Cabecico, el Alto de Cóbdar y el Collado García.

Sin embargo, el infierno se desatará en los decisivos 40 kilómetros finales, donde los corredores enlazarán el terrible Alto de Velefique (de 13,1 km al 7,2 % de pendiente media) con la definitiva subida a Calar Alto (17 km al 5,6 %), un bloque de dos puertos de primera categoría que promete marcar grandes diferencias en la general.