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Bryan Coquard se llevó la victoria en Xeraco, pero la noticia que marcó la octava etapa de LaVuelta fue la retirada de Tadej Pogacar. El francés de Cofidis se impuso a Mads Pedersen y Jordi Meeus en un sprint tan ajustado que la diferencia se decidió en el último golpe de bicicleta.

Sin embargo, el desenlace deportivo quedó eclipsado por la caída del gran favorito, que terminó tendido sobre la carretera, atendido por sus compañeros y trasladado posteriormente en ambulancia. En apenas unos minutos, la carrera cambió por completo de escenario.

Coquard necesitó 3h47'06" para completar los 171 kilómetros y consiguió superar a Pedersen en un final marcado por la tensión y las caídas. El francés encontró su oportunidad en una llegada masiva que, hasta pocos kilómetros antes, parecía destinada a otros protagonistas. La victoria, sin embargo, quedó inevitablemente en un segundo plano.

La razón fue la caída de Pogacar, producida poco después del sprint intermedio de Simat de la Valldigna, cuando restaban algo más de 30 kilómetros para la llegada. El esloveno permaneció varios minutos sobre el asfalto, visiblemente dolorido.

Cuatro corredores del UAE Team Emirates-XRG se detuvieron a su lado mientras esperaban la llegada de los servicios médicos. Después de ser examinado, Pogacar fue trasladado a una ambulancia. La consecuencia era definitiva: abandonaba LaVuelta.

La retirada del líder altera por completo la clasificación general. Pogacar había afrontado la jornada con el maillot rojo y una renta de 3'50" sobre Enric Mas y de 4'50" sobre Primoz Roglic.

Con su salida, la lucha por la general queda abierta y los principales aspirantes parten ahora desde un escenario completamente diferente. El abandono también rompe una estadística de su carrera: tras nueve participaciones en Grandes Vueltas y en su décima temporada como profesional UCI, nunca antes había tenido que abandonar una carrera por etapas.

Mucho antes de que Pogacar se convirtiera en protagonista involuntario, Sinuhé Fernández había dado forma a la jornada. El corredor asturiano del Burgos-Burpellet-BH atacó prácticamente desde el inicio y construyó una escapada en solitario que llegó a superar los cinco minutos.

En el kilómetro 14 ya aventajaba al pelotón en un minuto y medio, mientras Visma-Lease a Bike asumía buena parte del trabajo de persecución.

Una nueva fase

Lo que parecía encaminado a una llegada masiva se transformó así en una larga persecución. Fernández permaneció cerca de 120 kilómetros en cabeza, afrontando prácticamente una contrarreloj contra el pelotón.

Su aventura terminó a 38 kilómetros de Xeraco, justo antes del sprint intermedio. La carrera entraba entonces en una nueva fase.

Wout van Aert fue el primero en pasar por el sprint y también atravesó en cabeza el puerto de Barx, única ascensión puntuable del recorrido. Después del descenso llegó el turno de Xabier Mikel Azparren.

El corredor de Pinarello-Q36.5 atacó a 25 kilómetros de la meta y consiguió mantener al grupo a unos veinte segundos durante varios kilómetros. Incluso alcanzó los diez últimos kilómetros con opciones de prolongar su aventura.

Pero el pelotón no estaba dispuesto a concederle la victoria. A cinco kilómetros de Xeraco, Azparren apenas conservaba ocho segundos y su fuga quedó neutralizada poco después de superar la pancarta de los dos kilómetros. La llegada masiva era inevitable.

Pedersen tomó la iniciativa en el sprint y Coquard respondió con precisión. Ambos lanzaron sus bicicletas prácticamente a la vez, pero el francés consiguió imponerse por un margen mínimo y celebrar su triunfo en Xeraco.

La imagen de la jornada, sin embargo, estaba a varios kilómetros de allí: mientras Coquard levantaba los brazos, Pogacar ya abandonaba la carrera. LaVuelta coronaba a un vencedor de etapa, pero perdía a su gran favorito.