La Vuelta se abraza al sterrato. En la sexta etapa que se disputa este jueves camino de Castellón la carrera vivirá uno de sus momentos más especiales de esta edición, uno de esos días que puede dejar marcada la competición para el resto de jornadas que quedan por delante.
Los ciclistas se enfrentan a la temible subida al Bartolo, un puerto que culmina con un tramo de tierra y rampas cercanas al 20% que van a hacer retorcerse al mismísimo Tadej Pogacar en busca de la cima.
No será ese el final de etapa. Una vez que el pelotón corone este explosivo puerto donde se harán diferencias, faltarán todavía unos 20 kilómetros para llegar a la línea de meta de Castellón.
El descenso técnico pondrá a prueba las habilidades de los corredores y provocará un momento tenso en el que algunos tendrán que recuperar el terreno perdido durante la subida.
Finalmente, para terminar de exprimir los últimos gramos de fuerza de las piernas, unos 8 kilómetros de puro llaneo hasta la línea de meta en la capital castellonense en busca de la gloria.
El infierno de esta Vuelta
La Vuelta exploró la posibilidad de hacer en el puerto El Bartolo un nuevo final en alto. Sin embargo, las complicaciones logísticas lo impidieron, así que la organización buscó una alternativa.
La carrera pasará dos veces por el mismo lugar. Primero ascenderá el Alto del Desierto de Las Palmas, y en una segunda ascensión por ese mismo lugar, se llegará todavía un poco más arriba en el denominado puerto El Bartolo.
"Surgió la posibilidad de explorar una pista forestal que nos llevaba a la cima del Bartolo, y así podríamos aprovechar la bajada recién asfaltada", comentó Kiko García, director técnico de La Vuelta, en el Podcast Oficial de La Vuelta.
El 'infierno' de esta edición lo pondrán cerca de 2 kilómetros de tierra que se unen a otros tramos de asfalto y de cemento en busca de la cima de El Bartolo. "Le va a dar un aliciente especial a la etapa por el doble paso por el puerto y por el añadido del sterrato y de la bajada técnica. Puede ser una de las etapas clave de La Vuelta", comentaba Kiko García.
La dureza de este tramo final de tierra es impresionante. Un par de rectas al 18% harán que los ciclistas se retuerzan sobre el sterrato castellonense, y la zona más suave se sitúa en torno al 10% o el 12%.
Para finalizar y llegar a la cima, un tramo final de cemento hará que los ciclistas tengan que exprimirse al máximo encima de sus bicicletas. Unos 300 metros al 20% llevarán a los corredores hacia la cima antes de encarar un vertiginoso descenso.
Tierra compactada y nuevo asfalto
El descenso del puerto de El Bartolo contará con una carretera recién asfaltada para que los ciclistas puedan circular con la mayor seguridad posible por ella. La Vuelta trabajó con las autoridades locales para tenerlo todo a punto cuando la carrera llegara.
Así, no sólo se asfaltó el tramo de asfalto de descenso de este puerto, sino que también se compactó recientemente el tramo de sterrato. Los ciclistas circularán por tierra, pero no tiene nada que ver con el aspecto que presentaba ese mismo tramo hace unos meses, plagado de piedras y prácticamente intransitable.
"Se empezó a trabajar con la Diputación de Castellón y lo vieron viable. Están trabajando mucho en las pistas forestales para acondicionarlas de cara a los incendios", comentaba Kiko García.
El tapete ya está puesto y ya solo falta que los corredores terminen de completar el espectáculo.
