Cómo gestionar una empresa de casi 80.000 personas

Cristóbal Valderas, presidente de Clece, destaca el esfuerzo realizado por los trabajadores de su compañía durante un año histórico.

La pandemia ha puesto en jaque a las empresas. Aquellas que además se dedican a sectores esenciales, como el sociosanitario o el de la limpieza, se han visto en una tesitura más que complicada. Por un lado tenían que continuar con su actividad, puesto que llevaban a cabo servicios básicos para la población, pero por otro lado debían hacer frente a la crisis y las restricciones provocadas por la situación de emergencia.

En nuestro país, una de las compañías de referencia en esos sectores es Clece, empresa de multiservicios fundada en 1992. Según cuenta su presidente, Cristóbal Valderas, “la pandemia ha supuesto un gran reto que hemos gestionado de una manera solidaria. Rápidamente fuimos conscientes de la gravedad del tema, no solamente desde el punto de vista sanitario y económico, y pusimos a disposición de la sociedad todos los medios, materiales y humanos, que teníamos a nuestro alcance”.

El compromiso ha sido un emblema para la actuación de esta empresa durante este año, sobre todo teniendo en cuenta que en los peores momentos de la pandemia “tuvo más de 2.500 personas de baja por contagio o por contacto estrecho” y que, en algunos de sus servicios, como el de ayuda a domicilio para personas mayores y dependientes, “hasta el 60% de los usuarios se dieron de baja porque tenían miedo de ser atendidos”, recuerda Valderas.

Clece

Fue un periodo complicado por las dificultades para “sustituir médicos, enfermeras, gerocultores, psiquiatras, psicólogos, auxiliares de ayuda a domicilio… Eso supuso para el personal de Clece un esfuerzo enorme para suplir todas estas dificultades y ayudarnos a salir de esta situación”, apunta el presidente de la compañía. En este sentido, la actuación de la Administración pública fue uno de los grandes apoyos que tuvo la empresa. “Ha habido ayuntamientos o comunidades autónomas que se han portado fantásticamente bien y en general nuestra satisfacción ha sido buena”, comenta.

Pero si de algo ha servido la pandemia, según Valderas, es que “ha puesto en evidencia que los cuidados de colectivos dependientes no son prioritarios en la agenda política". En este sentido, señala que Clece seguirá trabajando para que se les conceda la importancia que merecen, con el objetivo de prestar un servicio de calidad a las personas que lo necesiten. La urgencia para resolver esta situación queda clara si tenemos en cuenta que actualmente en España más de 1.453.000 personas tienen derecho a una prestación por dependencia, de las cuales más de 311.000 siguen pendientes de recibirla. Además, se estima que cada año cerca de 30.000 dependientes mueren sin haber recibido la ayuda correspondiente.

Valderas tiene muy claro cuál es la mejor manera de poner de relieve esta situación y trasladar el debate a la opinión pública, para que la sociedad sea consciente de la realidad de los cuidados a mayores y dependientes. “Debemos reducir la distancia entre lo que realmente hacemos desde Clece y lo que la sociedad percibe de nuestra actividad. Para nosotros, eso es muy importante porque además nos sentimos muy orgullosos de todo nuestro trabajo y queremos ponerlo en conocimiento de la sociedad”, afirma.

Cultura de empresa social

La cultura de empresa social que abandera Clece tiene un germen claro, que son sus propios trabajadores. Es una de las grandes empresas del país, con cerca de 80.000 empleados, algo que, tal y como afirma Valderas, solo puede gestionarse “con un grandísimo equipo. Son gente que hemos ido seleccionando con un perfil determinado: social, de personas comprometidas y éticas”.

Eso hace que, para Valderas, gestionar Clece no solamente sea un trabajo. "Cada día es una satisfacción y un orgullo dirigir este barco con tantas personas a las que reconozco su trabajo, profesionalidad, dedicación y cariño, sobre todo durante la pandemia. Ha sido un trabajo ejemplar”, señala.

Este modelo de gestión social, del que Clece siempre ha hecho gala, incluye entre sus prioridades la contratación de personas procedentes de colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión social. No en vano, más de 9.000 profesionales de la plantilla de Clece forman parte de estos colectivos. Además, Valderas destaca la apuesta de su compañía por una dignificación laboral “no solo salarial, sino social y conciliadora”, así como por la creación de empleo. Este último punto es parte esencial del valor social que busca generar Clece.

“Pero vamos más allá, porque a la persona empleada la intentamos atender y nos comprometemos con sus problemas familiares, sociales o de entorno”, explica Valderas. A su juicio, la explicación de este compromiso es muy sencilla: “Nos dimos cuenta hace años que en la sociedad actual, el que tengas trabajo no te garantiza que puedas llegar a final de mes. Y entonces empezamos a averiguar, a descubrir verdaderos dramas de todo tipo en familias de trabajadores nuestros: económicos, sociales y sanitarios”.

Así surgió, por ejemplo, Corazón y Manos, una asociación sin ánimo de lucro creada en el seno de la empresa como iniciativa de los propios empleados para ayudar a compañeros que se encontraran en una situación de necesidad. “Como consecuencia de ir incorporando gente con un componente social ha devenido en que la cultura de Clece es una cultura de compromiso, una cultura de que a todos nos gusta ayudar y comprometernos más allá de nuestras responsabilidades”, declara Valderas.

Esta asociación ha aportado su granito de arena en la crisis sanitaria a través de iniciativas como recogidas de alimentos, reparto de mascarillas o donación de equipos informáticos. Y aunque la faceta social ha sido, y continuará siendo, un valor irremplazable para la empresa, pensando ya en el futuro, sostiene Valderas que para “salir de la crisis económica y sanitaria es necesario realizar una amable autocrítica, sin buscar culpables, unirnos todos para vertebrar de alguna manera un plan de activación global bien definido. Un plan contundente en el que todos nos sintamos a gusto y unidos”.