Carlos Cuerpo

Carlos Cuerpo

La tribuna

La inversión finalmente despega

7 mayo, 2024 02:09

La calidad del crecimiento de la economía española depende de que el incipiente cambio de tendencia de la inversión, especialmente en bienes de equipo, se consolide.

El primer trimestre del año, en el avance de los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral de España, ha sorprendido favorablemente el buen dato de inversión. Tras dos años de práctica atonía, con incluso caídas, de la inversión, y ello a pesar del fuerte crecimiento de la economía española (véase el gráfico), el aumento del 2,6% de la formación bruta de capital fijo en el primer trimestre de 2024 puede reflejar el inicio de un cambio de tendencia en la inversión.

Gráfico: Tasa de variación trimestral de Formación Bruta de Capital (en %)

Gráfico: Tasa de variación trimestral de Formación Bruta de Capital (en %) Fuente: INE, Contabilidad Nacional Trimestral de España.

La economía española viene presentando un fuerte dinamismo tras la pandemia, con un crecimiento en 2023 de más de cinco veces el de la zona euro. Las exportaciones y el consumo, junto con el buen comportamiento del mercado laboral, han sido los factores que en mayor medida vienen explicando esos buenos datos.

Sin embargo, y a pesar del impulso de los fondos Next Generation y del ahorro que van acumulando las familias españolas -un 70,6% superior en 2023 respecto 2022-, la inversión no acompasaba a la buena marcha de nuestra economía. Es el único componente del producto interior bruto que se ha mantenido prácticamente estabilizada desde mediados del año 2020 y que aún está lejos de recuperar el nivel prepandemia.

Un retraso que viene dado porque las empresas han preferido desendeudarse en un año de fuerte subida de los tipos de interés y por la falta de tracción de los fondos europeos. Asimismo, subsisten restricciones de financiación y aumentos de su coste que dificultan la inversión en muchas empresas. Por su parte, tampoco ayudan a dinamizar la inversión en la economía española, los cuellos de botella y disrupciones en las cadenas mundiales de producción y las perturbaciones en los mercados energéticos, propiciados por las tensiones geopolíticas.

Un buen comportamiento de la formación bruta de capital - que refleja la inversión- en una economía es clave para garantizar un crecimiento sostenido en el futuro. Sin inversión es imposible garantizar la prosperidad.

Analizando las tripas del tirón de la inversión en España en este primer trimestre del año, es cierto que la inversión en vivienda y construcción han crecido un 3%, con sus pros y contras. A favor, el lanzamiento de la construcción residencial es muy necesario para abaratar las viviendas y dar cobertura a los hogares que se estiman se van a crear en los próximos 15 años -más de 180.000 anuales-.

La economía española viene presentando un fuerte dinamismo tras la pandemia, con un crecimiento en 2023 de más de cinco veces el de la zona euro.

En contra, la vivienda no es un bien exportable y un modelo de crecimiento centrado sólo en construcción y turismo ya conocemos los riesgos que representa por la burbuja inmobiliaria que padecimos en España con la crisis financiera de 2008. En todo caso, los datos del fuerte crecimiento de la exportación de servicios no turísticos que se vienen produciendo en España, responden a un modelo de crecimiento diferente, tenue, pero tangible.

Sin duda lo más relevante es el crecimiento de la inversión en bienes de equipo, del 3,7% en el primer trimestre de este año, porque resulta fundamental para mantener la competitividad y mejorar la productividad, punto débil de la economía española. Si se consolida esta tendencia, las previsiones de crecimiento para 2024 mejorarán. Parece que las empresas, ante la expectativa de que empezarán a bajar los tipos de interés este año y gracias al empuje de los fondos europeos, empiezan a animarse para aumentar su capital económico.

Como resultado todas las ramas de actividad presentan un crecimiento positivo en los primeros meses de este año, destacando el crecimiento de la industria manufacturera, con un incremento del 2,2% en el trimestre. 

Porque, además del tirón de la inversión, las exportaciones continúan su tendencia al alza, con un crecimiento del 2,4% en el primer trimestre de este año, reflejando la fuerte competitividad de las empresas españolas. Con lo que, en estos primeros meses de 2024, la demanda externa ha aportado 0,5 puntos al crecimiento intertrimestral del PIB -del 0,7%-, mientas que la demanda nacional ha contribuido con 0,2 puntos.

En esa demanda interna sigue siendo relevante el gasto en consumo final de los hogares que creció un 0,3%. De nuevo se confirma cómo la evolución de los salarios, que crecen por encima de la inflación, permite ganancias de poder adquisitivo a las familias y favorecen el consumo.

En definitiva, se trata de un crecimiento equilibrado, tanto de la demanda interna como de sector exterior. Con un fuerte peso de los servicios -turísticos y también de alto valor añadido-, y una industria especializada en bienes que muestran una demanda más rígida.

El buen comportamiento de la economía española es una excepción en medio de la desaceleración de la economía europea. En estos tres primeros meses de año, con un 0,7% de crecimiento, somos la economía que más crece entre las grandes -Alemania (0,2%), Francia (0,2%) e Italia (0,3%)-, superando el doble del crecimiento de la media del conjunto de la UE y zona euro. En 2023 la economía de España ya se convirtió en unos de los propulsores del crecimiento de la zona euro y todo apunta a que en 2024 siga creciendo mucho más deprisa que la zona euro.

De hecho, las previsiones para el PIB de nuestro país, realizadas por los distintos organismos, parecen que se quedan cortas, a tenor del buen dato de crecimiento, en este primer trimestre del año, de la economía española. Ojalá estemos ante un verdadero cambio de tendencia en la inversión. Coherente con una economía que crece a velocidad de crucero, y con unas empresas que están generando elevados márgenes de beneficio, y que tenderán a adaptar su capacidad productiva instalada. Si este acelerador acaba ocurriendo y se mantiene el ritmo actual de crecimiento de la inversión a lo largo de los tres próximos trimestres la economía española podría de nuevo sorprender.

*** Mónica Melle Hernández es consejera de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid y Profesora de Economía de la UCM.

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