Christine Lagarde, la presidenta del BCE, y Jerome Powell, el presidente de la Fed.

Christine Lagarde, la presidenta del BCE, y Jerome Powell, el presidente de la Fed. BCE

La tribuna

Los bancos centrales mandan un mensaje duro a los inversores

22 noviembre, 2022 11:11

Si algo puede resumir la última reunión de los principales bancos centrales del mundo -el Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco de Inglaterra-, es que no están cerca de concluir con el ciclo de subidas de tipos de interés. Aunque los inversores siguen centrados en adivinar dónde podría estar ese techo que sirva de catalizador a un entorno más alcista para las bolsas, la realidad es que con inflaciones de doble dígito en la zona euro y en Reino Unido todo apunta a que estamos aún lejos.

En Estados Unidos la inflación general lleva cuatro meses remitiendo, pero con una inflación subyacente aún cerca de máximos, 6,3%, también parece prematuro hablar del final de la política monetaria restrictiva.

El mercado se ha pasado más de una década viendo como los bancos centrales enfrentaban todo tipo de crisis expandiendo sus balances, inyectando liquidez al sistema y abaratando el coste de financiación hasta cotas impensables.

Y ahora que esos mismos bancos centrales han comenzado a hacer justo lo contrario para combatir unas cotas de inflación que no veíamos desde los años 80s, parece que los inversores no acaban de asumir lo que está pasando, y cuestionan una y otra vez el mensaje que reciben explícitamente por parte de los máximos responsables de la política monetaria.

Jerome Powell, el presidente de la Fed, dijo en su último comunicado que tendrá que seguir encareciendo el coste del dinero, y aunque a partir de ahora es posible que lo haga a un ritmo menor, se extenderá durante más tiempo. Las nuevas expectativas apuntan a que los tipos podrían incluso superar la cota del 5% durante el año 2023.

El mercado se ha pasado más de una década viendo como los bancos centrales enfrentaban todo tipo de crisis expandiendo sus balances, inyectando liquidez al sistema y abaratando el coste de financiación

Además, volvió a recalcar que se verá obligado a mantener ese nivel restrictivo de tipos durante un largo periodo de tiempo, para asegurarse de que ha contenido definitivamente el riesgo inflacionista porque, según sus propias palabras, dar por finalizado el problema de la inflación antes de tiempo sería un error mayor y más contraproducente a la larga que el que supondría excederse en su lucha y provocar una recesión.

Por otro lado, no podemos olvidar que el proceso de reducción del balance de deuda de la Fed solo acaba de comenzar y que fue uno de los pilares del buen comportamiento bursátil de la última década.

Christine Lagarde, la presidenta del BCE, también dejó claro en su última comparecencia que con los tipos de interés en el 2% estamos cerca del punto de equilibrio en el largo plazo, pero que ese nivel no representa un punto restrictivo para la economía.

En sus recientes comparecencias ante los medios ha subrayado que es necesario llevar las tasas de interés hasta cotas restrictivas y todo apunta a que al menos veremos niveles del 3% antes de que se planteen tomarse un respiro en la lucha contra una inflación que en Europa no deja de marcar nuevos máximos cada mes.

Por otro lado, Lagarde ha declarado que no cree que baste con provocar una recesión para que la inflación remita hacia su objetivo del 2%, lo que apoya la tesis de que necesitará combinar las subidas del coste del dinero, con un plan para comenzar a reducir el balance de casi cinco billones de euros en bonos que el BCE adquirió a través de sus programas APP y PEPP cuando luchaba contra la desaceleración económica de los últimos años.

Al igual que ocurrió en Estados Unidos, estos programas de política monetaria no convencional fueron claves para apoyar fuertes revalorizaciones bursátiles desde que se pusieron en marcha en 2015. Si tal y como plantea Lagarde, van a comenzar a reducir ese balance a partir del año que viene, los inversores se van a tener que enfrentar en 2023 a más subidas de tasas de interés en un entorno de fuerte desaceleración económica, o incluso recesión, y a una retirada del estímulo no convencional que provocará una reducción de la liquidez en el sistema financiero.

Por su parte, Andrew Bailey, el gobernador del Banco de Inglaterra, decidió en su última reunión subir 75 puntos básicos los tipos de interés en un movimiento histórico que ha dejado las tasas en el 3%.

De todos los presidentes de bancos centrales del bloque de economías desarrolladas, Bailey, es el único que habla sin tapujos de los riesgos a los que se enfrenta. Su último pronóstico para la economía de Reino Unido habla de una recesión que comenzará en el último trimestre de 2022 y que se extenderá probablemente hasta mediados de 2024.

Este año estamos recogiendo el fruto de lo que plantamos durante 2020 y 2021, con esas políticas monetarias y fiscales ultra expansivas, que terminaron por dar como fruto una inflación descontrolada

Pese a ello, considera que para poder doblegar una inflación que ya ha alcanzado niveles superiores al 10%, tendrá que llevar a cabo subidas de tasas de interés hasta el entorno del 5% y combinarlo con la reducción de deuda de su balance.

Adicionalmente, el nuevo primer ministro ha desvelado un plan fiscal muy restrictivo que combina la reducción del gasto público con subidas de impuestos, algo radicalmente distinto a lo que presentó hace un par de meses su antecesora Liz Truss y que provocó un tsunami en los mercados financieros hundiendo momentáneamente el valor de la libra esterlina y encareciendo bruscamente el tipo a largo plazo en el mercado de bonos.

Este año estamos recogiendo el fruto de lo que plantamos durante 2020 y 2021, con esas políticas monetarias y fiscales ultra expansivas, que terminaron por dar como fruto una inflación descontrolada. Todo apunta a que durante 2023 vamos a recoger el fruto de lo que estamos sembrando este año, una recesión profunda y global producto de una retirada de estímulos a un ritmo sin precedentes.

***Pablo Gil es analista jefe de XTB.

Álvaro Bueso-Inchausti.

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