Una persona se refresca durante una ola de calor.

Una persona se refresca durante una ola de calor. EP

La tribuna

La amenaza creciente del estrés térmico

Ante el aumento de las temperaturas, las empresas deben introducir nuevos riesgos en sus estrateigas.

16 septiembre, 2022 00:41

Es un día caluroso. La ropa parece pegarse a la piel y la concentración fluctúa por momentos, fruto del cansancio que traen consigo las altas temperaturas. Una pequeña ráfaga de viento del ventilador y una bebida fría dan un alivio momentáneo. Mientras tanto, millones de personas siguen trabajando bajo la luz del sol exponiéndose a una amenaza cada vez mayor a nivel mundial y que podría convertirse en uno de los riesgos más peligrosos y caros del cambio climático: el estrés térmico.

Las altas temperaturas que hemos visto con la última ola de calor han puesto el foco sobre un tema que es cuando menos alarmante. Los últimos seis años han sido los más cálidos registrados desde 1880, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El pasado julio, el más caluroso desde que hay registros con máximas superiores a 40 grados, ha afectado sobre todo a las personas más vulnerables y a las que trabajan al aire libre, causando incluso varias muertes por golpe de calor. Con el calentamiento global en aumento, es previsible que estas olas de calor dejen de ser “olas” para convertirse el algo habitual, según un reciente reporte del equipo de ESG [ASG, en su traducción al español en referencia a los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza] del departamento de estudios e investigación de HSCB.

Una amenaza a la que se enfrentan, según datos de la universidad de Rutgers, cerca de 300 millones de personas en todo el mundo, que podrían aumentar hasta los 500 millones de personas si las temperaturas siguiesen subiendo hasta 1,5°C por encima de los niveles preindustriales.

A 2°C, pasarían a ser 800 millones, y a 3°C podría llegar a 1.200 millones de personas. En el peor de los casos, la Oficina Meteorológica del Reino Unido calcula que, si el calentamiento alcanza los 4 °C, la mitad de la población mundial podría estar expuesta al estrés térmico.

Si el calentamiento alcanza los 4 °C, la mitad de la población mundial podría estar expuesta al estrés térmico

Los sectores de la agricultura y la construcción son y serían los más afectados, ya que gran parte del trabajo se realiza al aire libre y a menudo implica altos niveles de esfuerzo físico y el uso de ropa de protección pesada.

Pero ¿qué es el estrés térmico? Explicado brevemente, el estrés térmico puede producirse cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura interna. Una vez la temperatura ambiente supera los 26,6˚C en el índice de temperatura global Wet-Bulb (una medida que toma en cuenta la humedad ambiental, la velocidad eólica y la radiación solar además de la temperatura ambiental), los riesgos aumentan exponencialmente.

Los síntomas pueden ir desde calambres y agotamiento, hasta la insolación y golpes de calor, pudiendo llegar a ser mortal en casos extremos. Además, varias investigaciones destacan el riesgo de desarrollo de enfermedades renales crónicas (CKDu, por su siglas en inglés), una dolencia frecuentemente registrada entre agricultores de caña de azúcar en América Central, acentuando si cabe más aún la exposición de ese colectivo laboral a la amenaza del calor.

Las elevadas temperaturas suponen un riesgo para la salud de muchos sectores de la población, pero supone especialmente un problema para las personas que trabajan al aire libre.  Una amenaza inmediata para la que se necesitan respuestas lo antes posible.

Por lo tanto, la pregunta que se hacen ahora muchos expertos es cómo hacerle frente a un problema que solo irá a más. Una respuesta inmediata, pero no por ello menos costosa, es la introducción de un marco regulatorio que ayude a minimizar el riesgo de estrés térmico y la exposición al calor.

El año pasado, por ejemplo, Qatar limitó las horas de trabajo al aire libre en verano, una iniciativa a la que se han sumado más países con normativas similares o incluso más desarrolladas.

En la Unión Europea, se espera que se adopte a finales de año una medida según la cual las empresas tendrán que evaluar el riesgo que supone el estrés térmico para sus empleados, en el marco de la normativa de sostenibilidad propuesta por Bruselas.

De aprobarse esta medida, las empresas tendrán que documentar lo que están haciendo al respecto, además de sus planes de choque y mitigación de riesgos de cara al futuro.

En definitiva, con el calentamiento global en aumento, las empresas deben considerar el estrés térmico más que nunca en el marco de sus estrategias de prevención de riesgos laborales -tanto en sus propias operaciones como en sus cadenas de suministro.

Si las leyes y normativas locales todavía no ofrecen una protección suficiente, será necesario aplicar normas internas que sirvan para proteger a los trabajadores de este riesgo cada vez mayor.

*** Linnet Cotterill, Analista de ASG, HSBC Research.

Trabajadores de la siderúrgica ArcerlorMittal.

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