La inversión aumenta entre el caos

La inversión aumenta entre el caos

La tribuna

La inversión aumenta entre el caos

Cuando llegue la certidumbre, hay recorrido hacia delante para continuar la transformación de la economía española.

5 julio, 2022 02:40

La economía española se ha visto inmersa en el caos desde hace un par de años, pasando por una pandemia, algunos desastres naturales, la disrupción en las cadenas de producción y enfrentando las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania. A esto habrá que añadir en los próximos meses una inflación elevada, y aumentos de tipos de interés.

"El caos no es un pozo, es una escalera" afirma Meñique, el personaje de la serie Juego de Tronos. Efectivamente, ha habido empresas y sectores que han aprovechado el desorden para mejorar. Quizá el mejor indicador de esto es la excelente evolución, relativamente, de la inversión durante los últimos dos años.

Los datos del primer trimestre del año mostraron que el PIB se encuentra todavía alrededor de un 3,5% por debajo del valor máximo alcanzado antes de la pandemia.

Sin embargo, la inversión ya ha recuperado los niveles del cuarto trimestre de 2019. No solo eso, sino que esta evolución es el resultado de una composición virtuosa para la economía española, en la que la compra de maquinaria y equipo (un 17% por encima de lo observado hace más de dos años) gana importancia sobre la construcción (un 12% por debajo).

Estos números son sorprendentes por varias razones. La primera es que la recuperación de la formación bruta de capital fijo tras un choque económico se suele prolongar en el tiempo más que la del PIB.

Sin embargo, en esta ocasión, la ausencia de desequilibrios en el período anterior a la pandemia, ha evitado un ajuste mayor durante la crisis. Otro factor que tendrá que estudiarse es el papel que han tenido las políticas públicas en preservar el tejido productivo y dar certidumbre.

En ausencia de la utilización, por primera vez, de mecanismos como los ERTE, del respaldo a través de los créditos garantizados o de las moratorias en los concursos de acreedores, es posible que la recuperación de la inversión no hubiera sido tan significativa.

La segunda razón tiene que ver con la composición de la inversión durante la recuperación. Por el momento, buena parte del esfuerzo de acumulación de capital se está concentrando en maquinaria, y no en inmuebles o edificaciones.

Un país necesita infraestructuras. Estas tienden a mejorar la productividad y el nivel de vida de las personas.

Sin embargo, el excesivo redireccionamiento de recursos hacia sectores como el de la vivienda, en el que no hay competencia con el resto del mundo (la localización es única), la productividad es baja y la producción depende de decisiones administrativas (sujetas a arbitrariedad), tiende a generar desequilibrios.

Por otro lado, la maquinaria refleja la necesidad de las empresas por ser más competitivas, por automatizar y digitalizar procesos o de aprovechar trabajadores con elevada cualificación.

Pero ¿en qué están invirtiendo exactamente las empresas? Hay que tomar en cuenta que, tradicionalmente, una parte importante del aumento en la inversión durante el inicio del ciclo económico viene por la renovación de los vehículos de transporte. Sin embargo, el gasto en este tipo de capital se encuentra un 30% por debajo de los niveles de diciembre de 2019.

En 2013, en medio de una de las peores crisis de la economía española, este componente ya comenzaba a crecer. Ahora, distintos factores lo lastran. Por un lado, los cambios de hábitos de las personas están modificando las decisiones de las empresas, que invierten menos en el transporte de sus trabajadores o de sus clientes.

Un ejemplo son las alquiladoras de automóviles en zonas vacacionales, cuya demanda cayó considerablemente durante la pandemia. Asimismo, el incremento en el precio de los combustibles ha aumentado el coste de utilización de este tipo de maquinaria, lo que podría estar obligando a las empresas a buscar alternativas. Finalmente, y más importante aún, hay una falta de disponibilidad de vehículos como consecuencia de la interrupción en las cadenas de suministro a nivel global.

 ¿En qué se está invirtiendo? Una respuesta está en el cambio hacia un modelo de producción más sostenible

Si no es construcción, ni transporte, ¿en qué se está invirtiendo? Una respuesta está en el cambio hacia un modelo de producción más sostenible. En particular, se está viendo un crecimiento significativo en la fabricación e importación de equipo y motores eléctricos. A pesar de lo que ha significado el incremento en el precio de la electricidad, hogares y empresas parecen tenerlo claro y apuestan por la transición hacia la dependencia de energías renovables.

A su vez, la pandemia ha impulsado la demanda de equipos electrónicos y de productos de propiedad intelectual. Es posible que la necesidad de trabajar a distancia haya dado paso a procesos de digitalización que de otra manera se hubieran dado más lentamente. Por último, hemos invertido en nuestra salud. Tanto la importación como la producción de equipo sanitario se han incrementado con respecto a lo observado hace unos años.

Sorprende que este repunte de la inversión productiva haya tenido lugar sin que se hayan ejecutado casi los fondos NGEU. Como ha dado a conocer esta semana la Comisión Europea, la cantidad de recursos ejecutados del programa REACT-EU ha sido marginal.

Más aún, es razonable pensar que hay mucho gasto que está a la espera de poner tener certidumbre sobre cuándo y en qué condiciones llegarán las subvenciones, o en qué circunstancias podrá apalancarse la inversión privada sobre la pública. Por lo tanto, parece que todavía hay recorrido hacia delante para continuar la transformación de la economía española.

También hay que pensar cuál está siendo el impacto de toda esta inversión en la productividad de los trabajadores. Uno de los debates que más atención está generando entre los economistas es por qué sí el empleo ya ha sobrepasado los niveles pre-pandemia, mientras que el PIB no lo ha hecho.

Si a esto añadimos el aumento en el capital, el enigma es todavía mayor. Quizá la respuesta esté en que en ausencia de toda la inversión que se ha hecho la caída en la productividad habría sido mayor.

En resumen, el caos nos ha traído un pozo, pero también escaleras. La inversión, y su posible impacto sobre el modelo productivo español, es una de ellas.

*** Miguel Cardoso, BBVA Research.

La secretaria de Estado Carme Artigas (de amarillo, en el centro), junto a Francisco Polo (AC España Nación Emprendedora), Ana Maiques (presidenta de Estech) y otras autoridades, en la presentación de esta última asociación.

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