Un molino eólico.

Un molino eólico. Pixabay

La tribuna

Reorientar el ahorro mundial hacia la transición energética

La política industrial debe integrar al sector financiero para poder impulsar el cambio necesario para la transición energética.

9 junio, 2022 02:12

Tras la reactivación de la economía mundial después del parón provocado por la pandemia, las emisiones mundiales de CO2 repuntaron en 2021 hasta su nivel más alto de la historia. De hecho, a pesar de los esfuerzos que ya se han comenzado a realizar para combatir el cambio climático y movernos hacia una economía de cero emisiones, da vértigo pensar que nos quedan algunos años todavía para que las emisiones alcancen su punto máximo.

Con todos los sectores de la economía afectados por la necesaria transición energética, la pregunta no es sólo cómo la ESG y la sostenibilidad medioambiental están transformando el mundo financiero, sino cómo el sector financiero puede ayudar a que el cambio sea global y se produzca al ritmo adecuado.

La transformación en el sistema financiero global es exigente pero necesaria. Según la Agencia Internacional de la Energía, se deben invertir aproximadamente 4 billones de dólares por año en la cadena de valor de la energía renovable, lo que implica, una reasignación de alrededor del 3% al año del ahorro mundial.

Necesitamos reorientar el ahorro mundial y el capital institucional hacia el sector privado, responsable en un 75 %, de crear el cambio sistémico necesario para realizar la transición a una economía de cero emisiones netas de carbono de aquí a la fecha tope de 2030.

En este sentido, estamos convencidos de que nuestro papel y responsabilidad como gestores de activos globales consiste en invertir el ahorro mundial para ajustarnos a la evolución hacia una economía más resiliente e inclusiva, cuyo objetivo es crear valor sostenible. Por un lado, el ahorro mundial debe ser gestionado para que genere rentabilidad, y por el otro, las compañías y los activos necesitan recursos financieros.

A día de hoy, ya nadie duda de la importancia de tomar en consideración criterios no financieros junto con criterios operativos y financieros a la hora de analizar oportunidades de inversión.

Bajo nuestro punto de vista, todo crecimiento debe ser sostenible para ser rentable a largo plazo. Es por ello que las estrategias de inversión de impacto a través de private equity o deuda privada, suponen un gran impulso a este cambio necesario y están consiguiendo atraer el interés tanto de los inversores como de las compañías implicadas. 

Ya nadie duda de la importancia de tomar en consideración criterios no financieros a la hora de analizar oportunidades de inversión

Sin embargo, también creemos que debemos centrar nuestros esfuerzos en desarrollar nuevas iniciativas de inversión de impacto en otros mercados como el de renta fija, financiando compañías que han asumido fuertes compromisos climáticos al mismo tiempo que fomentan soluciones innovadoras es clave en el contexto actual.

Asimismo, debemos continuar tomando en consideración criterios no financieros junto con criterios operativos y financieros a la hora de analizar oportunidades de inversión en todas las clases de activos. Como decíamos, el crecimiento rentable debe ser sostenible y los recursos humanos, financieros y ambientales deben combinarse con el valor generado para que el sistema perdure.

La incertidumbre geopolítica que caracteriza el inicio de 2022, sin duda alguna, acelerará algunas de las megatendencias que hemos visto estos últimos años, en particular la transición energética, la ciberseguridad y la amplia gama de estrategias dedicadas al impacto y cuyo objetivo es proporcionar resiliencia y un crecimiento sostenible.

A medida que el mundo avanza hacia el uso de combustibles y materiales más sostenibles, es inevitable que surjan algunos retos. Es probable que la próxima década se caracterice por una importante reconversión de nuestro ecosistema agrícola e industrial, cambiando las fuentes de energía y utilizando nuevos materiales como metales o semiconductores.

Esto no será posible sin un sector financiero que dé prioridad al lanzamiento y despliegue de estrategias que apoyen modelos de negocio sostenibles y aceleren la descarbonización de las economías. 

En definitiva, las finanzas desempeñan un papel fundamental para lograr una economía neutra en carbono. El enfoque desde el que se debe actuar para reducir eficazmente las emisiones a escala mundial debe ser sistémico. Si queremos mantener nuestro estilo de vida se debe realizar una revisión del ecosistema corporativo que lo sustenta. Por ello, la política industrial de cada país deberá integrar plenamente al sector financiero con el fin de impulsar este cambio.

*** Cécile Cabanis es directora general adjunta de la gestora de fondos Tikehau Capital.

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