Comunicar al accionista en plena guerra contra el Covid-19

Comunicar al accionista en plena guerra contra el Covid-19

La tribuna

Comunicar al accionista en plena guerra contra el Covid-19

30 abril, 2020 02:50

En este momento de gran incertidumbre y de volatilidad extrema en los mercados, las empresas están modificando a contrarreloj, con mayor o menor éxito, su política de comunicación con los inversores y adaptando los formatos de sus próximas juntas anuales de accionistas.

Todos los directivos están evaluando el efecto de la pandemia del Covid-19 en el corto y medio plazo de su empresa, tratando de buscar respuesta a las tres grandes preguntas: (i) qué efecto tiene esta crisis en el cash flow operativo de mi empresa y qué medidas estoy tomado para aumentar ingresos y reducir gastos e inversiones, (ii) cuál es mi situación de liquidez actual y qué fuentes de financiación tengo a mi disposición, y (iii) si mi estructura de capital actual es la adecuada para la nueva realidad de la empresa en el medio plazo y qué medidas tengo que tomar para ajustarla.

Es recomendable incrementar las estrategias de comunicación no convencionales en un plan que puede basarse en cuatro principios de actuación.

En primer lugar, pensar como un inversor. Cada equipo gestor tiene que tener identificado qué información es la verdaderamente relevante para que los inversores puedan ajustar sus modelos financieros de valoración con los efectos que esta crisis va a tener en tres parámetros claves -cash flow operativo, liquidez y estructura de capital-.

Cada compañía debe poder recrear dichos modelos y anticipar las reacciones que tendrán sus analistas, agencias de rating e inversores. Así, la compañía estará mucho mejor preparada para entender el efecto de esta crisis en el precio de su acción.

En segundo lugar, comunicar de forma proactiva y transparente. Es importante que cada empresa tome el control de su relato. Debe enfocarse en la tesis de inversión a largo plazo y demostrar que la empresa está bien liderada por su equipo gestor, bajo unas pautas de buen gobierno y la supervisión proactiva de su consejo de administración. 

Es importante comunicar no solo las decisiones que se toman respecto al negocio y finanzas, sino también comunicar muy proactivamente qué medidas se están tomando respecto a capital humano, gobierno corporativo y derechos de los accionistas para gestionar esta crisis, incluyendo modificaciones en la política de retribución de directivos que puedan incluir la redefinición de objetivos.

Es importante que cada empresa tome el control de su relato. Debe enfocarse en la tesis de inversión a largo plazo

En tercer lugar, hay que incrementar la frecuencia de comunicación. Cada compañía debería aprovechar este momento para tomar diversas medidas de comunicación formal como hacer llamadas periódicas a sus principales inversores, organizar webcasts o conferencias públicas con inversores objetivo para actualizarles sus mensajes más relevantes.

Tiene especial interés, en este caso, la actualización y adaptación de los contenidos de la página web para  inversores a la nueva situación y la puesta en marcha de  medios telemáticos para asistir a y votar en las próximas juntas anuales de accionistas.

En cuarto y último lugar, hay que mantenerse atento y preparado ante la amenaza activista. La amenaza de posibles inversores activistas entrando en el capital de una compañía sigue ahí y la estimación de PJT Camberview es que dicha actividad se incrementará cuando los mercados se estabilicen. Esto mismo ocurrió en la crisis de 2009. Es importante que cada empresa actualice su análisis de vulnerabilidad para adaptarlo a la nueva realidad.

Los inversores activistas aprovecharán para enfocarse en los errores – estratégicos y de comunicación – que han cometido las empresas en la gestión de esta crisis y los usarán en su estrategia de acoso a la misma. Hay que estar atento y preparado frente a un eventual stake building de un inversor activista que aproveche las valoraciones deprimidas. Se debe incrementar el nivel de monitorización del trading de acciones y derivados de la compañía.

La amenaza de posibles inversores activistas entrando en el capital de una compañía sigue ahí

Estamos viendo cómo diferentes compañías modifican su estrategia de comunicación en su fondo y forma y, en otras, apelan a diferentes fórmulas a la hora de gestionar su guidance – las estimaciones a futuro que dan al mercado.  

Podemos encontrar, en general y hasta ahora, cuatro maneras de actuar. Tenemos desde aquellas compañías que han decidido suspender cualquier tipo de comunicación de previsiones a futuro al mercado, a otras que solamente han puesto números detallados al impacto que esperan, pasando por aquellas que simplemente han optado por ofrecer parámetros cualitativos sin entrar en cifras concretas. 

Hay, no obstante, un cuarto grupo de empresas que están ya modificando sus planes estratégicos para adaptarse a las disrupciones de oferta y demanda que esta crisis está causando.

En una situación como la actual, es recomendable que las compañías cuantifiquen lo que puedan, sean abiertas a dar orientaciones cualitativas en lo que no puedan y, en cualquier caso, tomen mayor control de su política de comunicación y se adapten a la nueva realidad.

Esta crisis pasará y los gestores de las empresas serán evaluados no solo por las medidas que adoptaron para enfrentarse a la misma, sino por cómo las comunicaron.

*** Borja Arteaga es socio director general de PJT Partners.

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