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La tribuna

Los retos del transporte público para 2022

Uno de los principales desafíos al que nos enfrentamos es el de facilitar al máximo la intermodalidad a los usuarios.

15 enero, 2022 05:30

En los últimos años, el transporte público ha experimentado un gran cambio buscando adecuarse a los nuevos hábitos y costumbres de los usuarios enfocando el futuro de la movilidad hacia un modelo más sostenible. Sin embargo, los meses de pandemia han afectado negativamente al uso del transporte público y por ende a su financiación. Estos son algunos de los desafíos que afrontamos para el año que viene en el sector del transporte público.

De acuerdo con la realidad y expectativas ofrecidas durante el sondeo que realizamos en ATUC en julio de 2021, la vuelta a la normalidad prepandémica podría alcanzar una cota superior al 80% en el inicio de 2022. Para ello necesitamos avanzar conjuntamente en los objetivos y retos propuestos.

Uno de los principales desafíos al que nos enfrentamos es el de facilitar al máximo la intermodalidad a los usuarios, es decir, simplificar el uso de los distintos medios de transporte para que puedan combinarse según las preferencias de cada persona. Esta es una de las propuestas en las que el sector trabaja desde hace tiempo. En ATUC apostamos por el modelo de la Movilidad como Servicio (MaaS, por sus siglas en inglés), a través del cual se podrán ofrecer soluciones de movilidad personalizadas basadas en las necesidades particulares de cada usuario.

De este modo, los pasajeros reciben la información que necesitan para la planificación de rutas, reservas y pagos, así como actualizaciones durante su viaje. La integración de información en tiempo real sobre el tráfico rodado, ferroviario o servicios de recorrido peatonal permite ver fácilmente qué opciones de transporte darán lugar a los trayectos más cortos y menos costosos. En definitiva, se trata de conseguir un transporte público más cómodo, rápido y atractivo para los usuarios.

La sostenibilidad como objetivo final

No cabe duda de que uno de los mayores retos a nivel global es velar por la sostenibilidad del planeta. En este punto es necesaria la colaboración de todos, usuarios, empresas y administraciones públicas. En el caso de los entornos urbanos y metropolitanos, la verdadera movilidad sostenible, liderada por el transporte público, es la única capaz de revertir los daños que causa en el medioambiente el uso indiscriminado del coche privado.

Todos los sectores han de involucrase, pero si algo tenemos claro es que el transporte tiene un peso muy considerable en el marco del desarrollo sostenible por las presiones ambientales, incluida la contaminación acústica y los efectos sociales y económicos asociados, así como las interrelaciones con otros sectores. El crecimiento continuo que lleva experimentando este sector a lo largo de los últimos años, y su previsible aumento tras la pandemia, hacen que el reto de conseguir un transporte sostenible sea una prioridad estratégica a escala local, nacional, europea y mundial.

Desde ATUC creemos que reconciliar la movilidad con una alta calidad de vida urbana y la protección del medioambiente es posible. Además, no debemos olvidar que el transporte público es el medio más eficiente para desplazar al mayor número de personas ocupando el menor espacio público posible, un factor muy importante para lograr ciudades más sostenibles.

Planes de financiación a medio-largo plazo

Una herramienta a todos estos retos que se nos presentan es sin duda la ley de movilidad sostenible que planea el Gobierno y que, previsiblemente, será presentará al parlamento el año que viene. La actual normativa es asimétrica en cuanto a reparto por ciudades y no permite planificar a medio-largo plazo.

Por ello desde ATUC llevamos años reclamando un marco legislativo que refleje las necesidades actuales del sector y sea capaz de dar respuesta a los retos a los que nos enfrentamos tanto en la actualidad como más a largo plazo. Además, para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones impuestos por Europa de cara a 2030 habrá que seguir los pasos de otros países de nuestro entorno, como Francia y Alemania, que cuentan desde hace años con leyes de financiación con las que se pueden planificar las inversiones con el tiempo y margen suficiente.

De hecho, España es el único país de la UE que no cuenta con una ley de financiación del transporte público. Por ello es importarte comenzar a invertir ya si queremos cumplir con los objetivos de 2030, proyectos como los ferroviarios necesitan mucha antelación y no podemos perder ni un minuto más.

No olvidemos que el transporte público es el único medio que garantiza la accesibilidad universal en igualdad de condiciones a todos los ciudadanos. Apostar por el transporte público significa asegurar la lucha más efectiva contra la contaminación y el cambio climático. La existencia de una red de transporte público eficiente contribuye notablemente a reducir las emisiones contaminantes por su capacidad de absorber el tráfico privado. Es, sin duda, la mejor apuesta para lograr no solo una mejor calidad del aire sino, en definitiva, construir unas ciudades mejores para nosotros y las generaciones posteriores.

Miguel Ruiz Montañez, presidente de ATUC

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