VIOLENCIA DE GÉNERO

"La violencia machista no es una hostia. Es estar presa"

Évole vuelve con una nueva temporada de Salvados centrado en las personas, dejando a un lado los personajes de renombre. El machismo mata es el título de su primer programa.

Marina Marroquí, junto a Jordi Évole, habla de su experiencia

Marina Marroquí, junto a Jordi Évole, habla de su experiencia

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Jordi Évole ha vuelto a la parrilla del domingo. Para el programa inaugural de esta nueva temporada, el ex follonero y su equipo han decidido ahondar en un tema que hiere a la sociedad actual con especial virulencia: la violencia machista, desnuda, sin revestimientos de personajes de renombre.

Sin un Iglesias (llámese Pablo o Julio), sin un Florentino Pérez, sin un José Múgica... pero si con una Marina, una Francisca, un Jorge, se nos cuenta una realidad. Es "un programa que no es de gran cartel", en palabras del propio Évole, "pero para mí es el programa más importante que hemos hecho en las últimas temporadas".

"Me he descubierto con comportamientos machistas y me ha dado mucho que pensar, porque no son comportamientos que te lleven a la violencia, pero son comportamientos que, evolucionados y mal entendidos, sí pueden derivar en violencia", ha asegurado el conductor del programa en La Sexta al ser preguntado sobre cómo fue grabar esta nueva entrega de su programa.

Un programa por el que pasan jueces, víctimas, terapeutas e incluso maltratadores condenados, y arrepentidos, que hacen un retrato desde todos los ángulos de un problema que se ha cobrado ya casi 60 vidas en 2015, y más de 1000 en los ultimos 15 años. Da voz a quienes han vivido lo que hablan:

Francisca Verdejo, magistrada de los juzgados de Barcelona, toma declaración a 8-10 personas diarias de media, todas relativas a la violencia machista.

Francisca Verdejo conversa con Évole

Francisca Verdejo conversa con Évole

Cuando una mujer muere en su zona mira en su registro para ver si pasó por su juzgado. En él, una vez, encontró a Eliana, una chica boliviana de 36 años, que decidió no declarar pese a su fractura nasal porque pensaba que su pareja había cambiado después de pasar dos días detenido. De las asesinadas en 2015 más de un 80% no denunciaron maltratos previos.

Jorge Freudenthal, psicólogo que trabaja con los maltratadores, trata de desarrollar nuevas formas de pensar en ellos. "Los hombres somos muy analfabetos emocionalmente hablando. De pequeños nos han dicho: no llores, pareces una chica, tienes que ser valiente", le cuenta a Jordi Évole.

Ponerse en su lugar, empatizar, pero no con la violencia o el dominio sobre sus parejas, le resulta fundamental para el éxito de la terapia, aunque sabe que hay gente que no lo entenderá.

- ¿Todos los maltratadores pueden rehabilitarse?

- Quiero pensar que sí. La verdad es que no, sentencia Jorge.

Jorge encuentra una ideología que genera violencia en los maltratadores, pero también en el bar de abajo, en los medios de comunicación, en cómo se tratan estas noticias, en el sistema patriarcal. Para él no hay que centrarse sólo en al individuo, también en la sociedad.

El maltratador "avergonzado". Sin mostrar su rostro y tras reconocer su culpa y declararse avergonzado por ello, este hombre de Bilbao habla de que le condenaron a dos años de cárcel pero, sin antecedentes, no entró en prisión.

Évole eschucha al maltratador "avergonzado"

Évole eschucha al maltratador "avergonzado"

"Creo que soy recuperable", cuenta. "Lo tengo claro (cómo no ser machista) de cara a la tribuna, pero quiero tenerlo claro de cara a mí. [...] Si ya sé dónde está la piedra, joder. Pues cambia de acera", se dice.

- ¿Te consideras machista?

- Sí, lamentablemente sí. No es fácil quitarse una educación que has mamado desde pequeño, y que viene de mis padres y de los padres de mis padres.

Marina Marroquí, quien trabaja en la Asociación Ilicitana contra la Violencia de Género, habla de como incluso las películas de Disney siempre muestran mujeres que necesitan ser salvadas. Para ella el maltrato no es pegar. "La gente tiende a pensar que eso es una hostia, es como si estuvieras presa, con la puerta abierta".

- ¿Cómo tendríamos que ver a una mujer maltratada?

- Como una superviviente. [...] Yo lo comparo mucho con el cáncer. Por ejemplo, con el cáncer de mama, hace 15 años, una mujer se escondía en su casa, se ponía peluca para que no se notase, se avergonzaba de tenerlo. De repente hay un punto en el que las mujeres no se sienten avergonzadas. Entonces la sociedad las empieza a respetar y las empieza a ver como valientes. [...] Creo que nosotras estamos aún en ese proceso previo, de sentirnos avergonzadas, y la sociedad nos ve como pobrecitas y sería un gran paso que salieran mujeres que son felices hoy en día, que lo han superado.

- ¿Nos queda mucho camino por hacer?

- Nos queda todo. Acabamos de empezar a ser un poco conscientes de que ese problema existe. Por lo menos ahora es una prioridad en los problemas sociales.