Economía

El tirón de la industria sustituye al gasto público como motor del PIB

Por primera vez en un año vuelve a aportar al crecimiento. Las exportaciones aumentaron un 4,3%.

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Después de los desmanes del gasto público de 2015, año electoral por excelencia, Bruselas se puso seria con España para que controle el desfase de sus cuentas. El resultado es que la escalada del consumo público se revirtió en el segundo trimestre del año: si entre enero y marzo había aumentado un 0,7%, entre abril y junio se redujo un 1,6% trimestral. Sin embargo, lejos de lo que temían los expertos, el paso atrás del sector público no ha provocado una ralentización del ritmo de crecimiento, ya que el PIB mantuvo su fuerte avance en el 0,8% trimestral, según los datos de Contabilidad Nacional publicados por el INE.

El sustituto del gasto público como motor del crecimiento ha sido tan sorprendente como esperanzador: el sector industrial. Su producción aumentó un 1,1% en el segundo trimestre, el ritmo más alto en un año (tomando los datos de volumen encadenado y corregidos de estacionalidad). La fortaleza de la industria viene refrendada por un alto nivel de inversión empresarial, que creció en esos tres meses un 1,3%. En concreto, las empresas hicieron un gran esfuerzo para adquirir bienes de equipo, rama que creció un 2,2% en un solo trimestre.

El buen ritmo de la industria española es una noticia muy positiva para la economía y demuestra que las empresas han seguido invirtiendo para elevar su capacidad instalada. Sin duda, uno de los principales apoyos reside en el círculo virtuoso empleo/consumo, ya que, cuando mejora uno, impulsa al otro que, a su vez, impulsa al primero. El consumo de los hogares se incrementó un 0,7% respecto al trimestre previo y suma ya tres años de subidas ininterrumpidas.

Pero la mayor sorpresa la dejó la demanda exterior en un momento de ciertas dudas en la economía global. Las exportaciones se dispararon un 4,3% sólo en un trimestre, lo que supone un importante estímulo para la industria y también para la economía. Las importaciones también aumentaron, impulsadas por la fortaleza de la demanda interna, pero ni con esas consiguieron mermar la aportación neta del sector exterior. En concreto, las importaciones crecieron un 2,7% y el sector exportador aportó una décima al crecimiento total del trimestre.

La ‘resurrección’ de la industria

Hasta este segundo trimestre, el sector industrial acumulaba tres meses de recesión. Cifras que hacían temer que la recuperación del sector, que tanto ha apoyado la salida de la crisis, se había agotado. Sin embargo, entre abril y junio el escenario cambió, lo que invita al optimismo. Las empresas producen y también invierten en bienes de equipo, al tiempo que la productividad de los trabajadores sigue creciendo: un 0,4% trimestral.

El resultado es que el sector secundario aportó casi 500 millones de euros al crecimiento del PIB en el segundo trimestre del año (con los datos a precios reales y desestacionalizados). De este modo consiguió reducir el impacto negativo del ‘frenazo’ del sector público. El gasto de las Administraciones Públicas aportó 1.175 millones de euros al crecimiento del PIB en el primer trimestre del año y en el segundo se redujo hasta 189 millones de euros.

Sin embargo, el sector estrella sigue siendo el servicios, que ha vivido su mejor trimestre desde el inicio de la crisis. Otro dato que confirma que, pese a la incertidumbre política, el dinamismo de la actividad no se ha reducido. Los servicios aportaron 1,13 puntos al crecimiento del PIB a precios corrientes y corregido de estacionalidad, que aumentó un 1,35%. Desde el primer trimestre de 2008 no habían contribuido de esta manera al avance de la economía.