Deuda pública

Carmena reduce la deuda de Madrid, mientras Cifuentes eleva la de la Comunidad

Fitch alerta de que la deuda del gobierno autonómico casi doblará sus ingresos al cierre del año. Por su parte, el Consistorio quiere reducir su pasivo a la mitad en esta legislatura.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena

Las comparaciones siempre son odiosas y, en esta ocasión, beneficia al equipo de Manuela Carmena por encima del de Cristina Cifuentes. El Ayuntamiento de Madrid seguirá reduciendo su deuda durante los próximos años hasta el punto de que, el plan de Manuela Carmena pasa por bajar la deuda del Consistorio a la mitad durante su legislatura. Cuando accedió al cargo en 2015 había 5.637 millones de euros de deuda y a su salida, en 2019, pretende dejarla en 2.800 millones, según se ha comprometido el equipo de Ahora Madrid en su Plan Económico-Financiero que presentó la semana pasada.

El ritmo al que tiene que recortar la deuda para cumplir su objetivo es de unos 700 millones al año y, en tres trimestres de mandato (ya que el último dato disponible es de marzo), la deuda ya se había rebajado en 900 millones. En el primer ejercicio de legislatura, Carmena habría conseguido cubrir más de un tercio del objetivo previsto.

La situación en la Comunidad de Madrid es opuesta. En este caso, el objetivo no es reducir la deuda, sino frenar el ritmo de su avance. Cristina Cifuentes firmó un Presupuesto para este año en el que rebajaba el déficit hasta el 0,3% de su PIB, desde el 0,8% con el que cerró 2015. Sin embargo, los primeros datos de la liquidación presupuestaria del ejercicio ya demostraban que este objetivo era demasiado ambicioso y ahora reconoce que no será posible llegar hasta ese nivel ni en 2017.

En el último año, la deuda del Ayuntamiento se ha reducido un 16% y la de la Comunidad ha subido un 8%

El Plan Económico-Financiero de la Comunidad sitúa el desfase de las cuentas públicas de este año en el 0,6% del PIB, una décima por debajo del máximo permitido por el Ministerio de Hacienda y del 0,5% en 2017. En otras palabras, que seguirá acumulando deuda aunque a un ritmo algo inferior no mucho menor, ya que el descenso de la ratio déficit/PIB se produce en gran medida por el avance del PIB.

Los cálculos de Fitch sostienen que la deuda directa de la Comunidad de Madrid (sin tener en cuenta las empresas públicas dependientes) estará este año entre 28.000 y 29.000 millones de euros. En otras palabras, la deuda directa aumentaría entre un 4,5% y un 8,2% respecto al ejercicio anterior. Una situación preocupante, ya que la deuda de la autonomía podría llegar hasta el 185% de los ingresos actuales.

En estos primeros meses de Cifuentes al frente del Gobierno, la deuda de la comunidad se ha elevado en un 8%, según los datos del Banco de España. En junio del año pasado era de 26.300 millones de euros y en marzo de este año estaba ya en a las puertas de los 28.400 millones. Esto significa que, en menos de un año, Cifuentes ha elevado la deuda de la Comunidad algo más del doble de lo que Carmena ha reducido la del Ayuntamiento.

Las odiosas comparaciones

Como en la mayoría de las ocasiones, las comparativas entre el Estado, las autonomías y los municipios no responden sólo al trabajo o a la ideología de los partidos que gobiernen. Sin embargo son los propios políticos los que primeros que recurren a odiosas comparaciones cuando les beneficia. Estas palabras son de Cristina Cifuentes de mayo de este año: “De los tres trimestres que llevan gobernando, en dos de ellos, la tasa de paro de la ciudad de Madrid se ha situado por encima de la tasa de paro de la Comunidad”.

Y sigue: “Este fenómeno no se ha producido en el tercer trimestre de 2015 y el primer trimestre de 2016, un hecho que no había ocurrido nunca desde 2002, primer año en que existen registros”. Esto es, dos trimestres que no son consecutivos, nada que pueda considerarse un cambio tendencia provocado por el nuevo Ejecutivo.

En el caso de la deuda, ni la subida de la Comunidad ni la reducción del Ayuntamiento se han producido por su propia iniciativa. Si Carmena fuese presidenta y Cifuentes alcaldesa, los resultados hubiesen sido similares, ya que responden a la normativa del Estado. De hecho, el Ayuntamiento de Madrid está en plena batalla con el Ministerio de Hacienda para permitir recalcular su regla de gasto de modo que pueda elevar su presupuesto. Esto es lo que ha presentado en su Plan Económico-Financiero y, si no tiene el visto bueno del futuro gobierno, el Consistorio podría verse obligado a reducir la deuda todavía más rápidamente.

El problema de la Comunidad de Madrid no es sólo de gasto, también de ingresos, como en casi todas las regiones

En el caso de la Comunidad de Madrid, el problema no es sólo de gasto, también lo es de ingresos, como en la mayor parte de las autonomías. La voz de las regiones es unánime: necesitan reformar el sistema de financiación autonómica para asegurar que reciben los recursos necesarios para hacer frente a todas las competencias que tienen transferidas. Conviene recordar que el grueso del gasto en Educación y Sanidad corre de su parte.

Madrid, como el resto de comunidades, ha hecho muy poco por reducir su gasto. De hecho ha gastado incluso por encima de lo que permite la Ley de Estabilidad con su regla de gasto. Para 2016 y 2017 Cifuentes espera elevar el gasto un 1,8%, sin embargo, la regla de gasto (que tiene que determinar el nuevo Gobierno) podría determinar que este gasto es superior al permitido y forzar más recortes… o no. Pero también Carmena lo ha hecho en el Ayuntamiento y, aún así, está reduciendo la deuda.

La gran diferencia del Ayuntamiento con la Comunidad es que el Ministerio de Hacienda ha sido tajante con las corporaciones locales para ajustar su presupuesto, por lo que llevan ya tres años reduciendo su deuda, mientras que era permisivo con las regiones. El problema es una cuestión de política: es más sencillo atajar los problemas presupuestarios y de financiación de las corporaciones, sin embargo, meterse con las autonomías es mucho más polémico. Es una tarea que deja para el siguiente gobierno.