Telefónica

Telefónica se quita el corsé: elimina el objetivo de deuda y pospone la venta de activos

La empresa deja abierta la posibilidad de ‘colocar’ Telxius y O2, pero sin plazos. Las acciones llegan a caer hasta el 4%.

El presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete.

El presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete.

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No quiere presión para reducir la deuda. Tras el intento fallido de vender O2 y no lograr colocar en bolsa Telxius, Telefónica se desprende del objetivo de reducción de deuda impuesto a medio plazo. La compañía cesa en fijar 2017 como fecha para alcanzar un endeudamiento de 2,5 veces el Ebitda (resultado bruto de la empresa). Y da un paso más: trata de reducir el peso de ese pasivo a través de su crecimiento orgánico y la reducción del dividendo, posponiendo ‘sine die’ la venta de activos.

Todos los ojos estaban sobre lo que Telefónica haría para hacer frente a la reducción de deuda. Y lo primero que ha hecho su presidente, José María Álvarez-Pallete, es sacudirse esa presión. ¿Cómo? Borrar de un plumazo el plazo de 2017 para colocar su deuda en el nivel de las 2,5 veces. A 30 de septiembre esta estaba a 3,05 veces. Por tanto, pospone esa reducción sin una fecha concreta.

Eliminada la presión para ese recorte, la ‘teleco’ quiere concentrarse en otras medidas que no le obliguen a ‘malvender’ sus activos. La primera es hacer crecer el ‘cash flow’ (dinero que genera en caja) de manera orgánica. Y la otra es meter la tijera en el dividendo, reduciendo la rentabilidad que se estaba pagando. Ese ‘tijeretazo’ representa, según los cálculos de la compañía, un ahorro de 2.000 millones de euros al año (muy superior a los 1.300 millones que esperaba captar con la salida frustrada de Telxius).

El último año en bolsa de Telefónica.

El último año en bolsa de Telefónica.

Pese a ello, desde la empresa han asegurado durante la conferencia con analistas tras la presentación de resultados que la venta de activos no está descartada. Pero sí que se pospone ‘sine die’. El objetivo: reiniciarlas cuando el mercado no detecte la necesidad imperiosa de vender y, por tanto, haya un mejor precio para esos activos.

Esta decisión, anunciada hoy, es respaldada por BBVA, el principal accionista de la multinacional de telecomunicaciones. “Nos parece una medida adecuada y como accionistas presentes en el consejo hemos respaldado esa decisión porque es lo mejor para Telefónica. No tiene sentido meterse en un ciclo de ventas de activos si no hay buenas valoraciones. Estamos muy alineados con esa decisión”, apuntó el primer ejecutivo del banco español.

¿Reacción del mercado?

Ahora habrá que ver qué reacción toma el mercado. Para empezar, la de los inversores en bolsa no ha sido especialmente positiva. Las acciones de la compañía han llegado a caer por encima del 4%. A una hora del cierre, la caída apenas se redujo al 1,3%.

La duda es si esta decisión de eliminar el objetivo de deuda puede acarrear una revisión a la baja de la calificación de su deuda. Moody´s, tras el bloqueo de la operación de O2, colocó a la empresa en perspectiva negativa. Su calificación actual es Baa2, dos escalones por encima del bono basura. Por su parte, S&P y Fitch han colocado su ‘rating’ en BBB, con perspectiva estable.

Las grandes cifras hasta septiembre

Menos ingresos y beneficios, pero también menos deuda. Telefónica cerró los nueve primeros meses con una reducción de los ingresos de un 6,7% hasta los 38.315 millones de euros y también de los beneficios en un 22% hasta los 2.225 millones. El peso de las divisas sigue siendo clave en esta caída.

Los ingresos de la multinacional española se situaron entre enero y septiembre en los 38.315 millones de euros, lo que representa un 6,7% menos en términos reportados, pero un 0,8% más en términos orgánicos (excluyen algunos aspectos como el impacto del tipo de cambio de divisas, la hiperinflación en Venezuela o los cambios en el perímetro de consolidación) que en el mismo periodo del año anterior.

En cuanto a la deuda, la compañía la ha reducido hasta situarla por debajo de la barrera de los 50.000 millones de euros respecto al tercer trimestre del año. En concreto, en los 49.984 millones, frente a los 52.568 millones a 30 de junio.