Juegos Olímpicos 2016

Cruz y España hacen historia con una canasta milagrosa

Un tiro exitoso a 0.7 segundos del final mete a las chicas de Mondelo en las semifinales olímpicas por primera vez en la historia del baloncesto femenino español (64-62).

Anna Cruz celebra su histórica canasta ante Turquía.

Anna Cruz celebra su histórica canasta ante Turquía. Reuters

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"Se me ha aparecido la Virgen", acertó a decir la ejecutora después de superar la barrera de los cuartos. Un año después, Anna Cruz lo volvió a hacer. Esta vez no convirtió un dos más uno a nueve segundos del final para llevar a España a semifinales del Eurobasket femenino. Su gesta fue mucho mayor ahora: una canasta sobre la bocina para romper la historia. Porque, por primera vez, las máximas representantes de la canasta española disputarán las semifinales de unos Juegos Olímpicos, reencontrándose por segunda vez en el torneo con Serbia. Turquía no lo puso nada sencillo, pero todo lo pudo la garra de las chicas de Lucas Mondelo, pioneras ya para toda la eternidad. No sólo remontaron una diferencia de hasta ocho puntos en los últimos minutos, sino que también iluminaron una tarde negra para los deportes de equipo nacionales en Río [Narración y estadísticas: 64-62].

Donde el hockey hierba, el waterpolo y el balonmano fracasaron, el baloncesto triunfó desde la humildad y el corazón. Donde otros ven dificultades, ellas ven oportunidades. Y así lo hicieron un partido más, sufriendo hasta las últimas consecuencias pero imponiéndose con sangre fría y carácter. A estas heroínas, como bien dice su seleccionador, les gusta la marcha. Tanto como para acabar bailando a unas turcas que tuvieron las semifinales demasiado cerca.

Los primeros minutos de Yilmaz, dominadora bajo los aros, ya dieron buena cuenta de lo difícil que iba a ser el partido y de lo sólida que iba a mostrarse Turquía. Sus alternativas en ataque fueron cuantiosas, ya que Sanders también hizo un partido para enmarcar en la zona y Alben, Caglar y Vardarli-Demirmen dieron buen uso a su muñeca a la hora de la verdad.

Tantas jugadoras en racha al otro lado de la pista sólo podían significar una cosa: sufrimiento. Y mucho. Tanto como para que España dejase escapar sus buenas sensaciones de la primera parte y se metiera en un entuerto realmente comprometido en los últimos minutos: cinco abajo al final del tercer cuarto, hasta ocho de desventaja durante el último período.

Pero, cuando peor dadas venían, resurgió la mejor cualidad española durante todo el torneo olímpico: la defensa. La misma que, con anterioridad, ya había hecho posible que nuestras chicas mandasen hasta por siete puntos, con la ofensiva de Turquía atascada durante varios minutos. Y la que ayudó a encumbrar a nuestras máximas exponentes en la faceta ofensiva. Porque, cuando el balón más quemaba, España también encontró soluciones.

Se las aportó Silvia Domínguez, de extremada lucidez en la dirección de juego durante unos cuantos minutos. También Laura Nicholls y Astou Ndour, feroces en el juego interior tanto en la anotación como a la hora de capturar rebotes ("Empuja como no has empujado en tu vida", le dijo Mondelo a la dakarí). Y, cómo no, Marta Xargay (tanto empuje aportó que acabó eliminada por faltas) y Laia Palau, cuya capitanía salió a relucir al final, cuando más galones se requieren.

Hasta Alba Torrens, bien frenada en ataque por las turcas (sólo seis puntos), aportó intangibles de vital importancia en la faceta reboteadora (11 capturas). Pero quien sobresalió sobre todas las demás fue Anna Cruz. Una vez más, la campeona de la WNBA apareció en el partido en el momento más idóneo. Dos de sus 12 puntos, con el bocinazo como idílica banda sonora, ya permanecerán para siempre entre los mejores recuerdos del baloncesto femenino español.

En 1993, 12 jugadoras españolas de baloncesto subieron a lo más alto de un podio europeo por primera vez. En 2010, 12 nuevas valientes consiguieron la primera medalla en un Mundial (bronce). En 2013 y 2014, la mejor generación de la canasta femenina española enlazó el oro continental con la plata mundial. Ahora, en 2016, buena parte de ese equipo ha vuelto a entrar en la historia al clasificarse por primera vez entre las cuatro mejores selecciones de los Juegos. Y, teniendo en cuenta unos precedentes más que ilusionantes, lo mejor aún puede estar por venir.