Spike Lee

Spike Lee aprieta el gatillo contra las armas

El director lanza la polémica 'Chiraq', que divide a EEUU al equiparar las muertes en tiroteos con las de las guerras de Irak y Afganistán.

El director de cine lleva la polémica a las calles de Chicago.

El director de cine lleva la polémica a las calles de Chicago.

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El pequeño genio de Brooklyn vuelve a agarrar la actualidad por el pescuezo en su última película Chiraq, un demencial y certero retrato de los horrores de la violencia causada por las armas de fuego en EE.UU. "¡Esto es una emergencia!", es la frase con la que arranca el filme en enormes letras rojas parpadeando en la pantalla.

A continuación, Lee escupe las estadísticas. Las guerras de Irak y Afgnistán han dejado 6.773 estadounidenses muertos, mientras que solo en Chicago, el número de fallecidos en ese mismo periodo ascendió a 7.356. De ahí el nombre de la película: la combinación entre Chicago e Iraq: Chiraq. "Sería irresponsable como cineasta si no comentase este genocidio autoinflingido que está ocurriendo", afirmó Lee al presentar la película.

Curiosamente, las críticas le han llovido a Lee desde los sectores más insospechados: raperos y políticos demócratas. El músico Rhymefest exigió a Lee "una disculpa" con Chicago. Chance de Rapper calificó la película como una "supersimplificación de un problema más complicado". Inmediatamente, el autor de Do the Right Thing y Malcom X salió al paso y aseguró que Chance de Rapper carece de cualquier argumento ya que su padre trabaja para el alcalde de Chicago, Ralph Emanuel.

La película es especialmente pertinente en un momento en el que el goteo de tiroteos indiscriminados y abusos policiales

Precisamente, Emanuel, uno de los colaboradores más cercanos del presidente estadounidense Barack Obama y su jefe de gabinete en la Casa Blanca antes de regresar a la alcaldía de Chicago, en 2011, enfrenta peticiones de dimisión por su inacción ante la violencia en la ciudad.

Sin dosis de Pixar

Lee, conocido defensor Obama y para quien ha celebrado más de un acto de recaudación de fondos en su apartamento neoyorquino, reveló que Emanuel le pidió durante el rodaje en verano que cambiase el título de la película ya que no era positivo para "la imagen" de la ciudad. "Supongo que podría hacer algún tipo de película como las de Pixar", replicó en referencia a las cintas de animación para niños el cineasta de 58 años. 

Mientras tanto, medios como el liberal New York Times e incluso el más conservador Washington Post coincidieron en los elogios a la cinta de Lee, que consideran "corrosiva" y una de las mejores de su carrera, al encarar uno de los principales asuntos de la actualidad política y de sucesos de EE.UU. "88 personas mueren cada día en el país debido a la violencia de armas de fuego. Me da igual quien aprieta el gatillo. Su complexión. Un policía o quien sea. No importa. Un asesinato es un asesinato", agregó.

La película es especialmente pertinente en un momento en el que el goteo de tiroteos indiscriminados y los casos de abusos policiales sobre minorías como la afroamericana se ha convertido en casi rutinario en los telediarios, como la muerte de Michael Brown, en Ferguson, por los disparos de un policía blanco.

La cinta no tiene reparos en mofarse de la vida de los pandillas y criticar el frívolo embellecimiento de la violencia por algunos músicos de hip-hop

Incluso desde el movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan), que ha organizado protestas en todo el país para denunciar los excesos policiales, se ha vilipendiado a Lee al considerar que su posicionamiento es demasiado equidistante.

Es cierto. La cinta no tiene reparos en mofarse de la vida de los pandillas y criticar el frívolo embellecimiento de la violencia por algunos músicos de hip-hop. Tampoco para caricaturizar el gatillo fácil de la policía y la obsesión de los políticos con la imagen y las encuestas, sin atender a las razones de fondo.

Una de las escenas de la película de Spike Lee.

Una de las escenas de la película de Spike Lee.

Una de las escenas más contundentes de la película muestra a un joven afroamericano con un pandillero armado a un lado y un policía blanco al otro, como referentes del fuego cruzado en el que se ven inmersos los niños y niñas que crecen en los campos de batalla que se han convertido algunos barrios de las grandes ciudades estadounidenses. Spike Lee ha vuelto a las calles.