Soledad Antelada, ingeniera informática, lleva casi una década viviendo en Estados Unidos. Allí acudió para especializarse en el campo de la computación por el que siempre mostró pasión: la ciberseguridad. Fue la primera mujer en el departamento de ciberseguridad del Berkeley Lab.

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Esta malagueña protege los secretos científicos de uno de los laboratorios más prestigiosos del mundo: el Lawrence Berkeley National Lab de Estados Unidos. “Los ciberdelincuentes tienen entre sus objetivos, especialmente, centros de investigación. Además de buscar ‘rescates económicos’ la ciberdelincuencia busca información”, relata.

Es además jefa de seguridad de SCinet, la conferencia de supercomputación de Estados Unidos donde dirige a un equipo de 15 personas que se encargan del diseño de la arquitectura de red y de seguridad, filtrar el tráfico nocivo en la red, prevenir la aparición de sistemas hackeados o comprometidos y dar respuesta a incidentes.

“Las redes se están expandiendo. Todos utilizamos más dispositivos, estamos más conectados, y esto provoca que los ciberataques se multipliquen”, explica. “Por eso, en cuestiones técnicas, el futuro de la ciberseguridad pasa por la inteligencia artificial

Los avances en algoritmos de IA y machine learning facilitan el procesamiento de toda la información que se genera cada instante. “Tenemos un problema con la ingente cantidad de datos que hay que analizar. Necesitamos que se siga investigando en algoritmos de IA para resolver toda la problemática que hay respecto al big data: cómo analizar tantos datos en tiempo real y hacerlo de forma eficiente para no comprometer los sistemas”.

El mayor reto de la ciberseguridad es la formación

Llegados a este punto, Antelada asegura que el mayor reto al que se enfrenta la ciberseguridad es el de la formación. "Hoy todos estos estamos conectados a nuestros dispositivos de alguna manera. Hace falta mucha más educación en ciberseguridad en cuestiones aparentemente sencillas como la gestión de contraseñas, qué escribir en un correo electrónico, qué información no hay que dar en ciertas aplicaciones, qué se comparte en redes sociales…”.

Afortunadamente, los gobiernos y las organizaciones “ya se han subido al tren de la ciberseguridad. Hay mucha más gente interesada en este campo”. Reconoce que “todavía hay un gap muy importante de talento y de expertise en la materia, pero parece que poco a poco estamos consiguiendo que tenga la relevancia que hace falta".

“Las empresas, además, tienen una gran responsabilidad en proteger no solo los productos que promocionan, sino también a la gente que trabaja para ellos y a los clientes a los que ofrecen los servicios”, advierte esta investigadora.

Junto a la aplicación de la inteligencia artificial, la ciberseguridad tendrá que enfrentarse al reto de una nueva tecnología: "La computación cuántica nos obligará a iniciarnos en un proceso que será nuevo. Como ocurrió con los primeros ordenadores, tendremos que adaptarnos a ella”.  Y advierte: "Cuanta más tecnología se incorpore a los sistemas muchas más formas de atacarla existen”.