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Crisis de los microchips en Galicia: ¿Hay luz al final del túnel?

La escasez de semiconductores ha puesto en jaque a la industria y ha abierto el debate sobre la concentración de su fabricación en muy pocas manos. Corea y Taiwán aglutinan más del 80% del mercado
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La llamada crisis de los microchips, que está afectando a sectores y compañías de todo el mundo, no ha sido ajena al tejido empresarial de la comunidad gallega. Uno de los sectores más afectados, el de la automoción, constituye, precisamente, uno de los grandes motores económicos de Galicia y está en el top de las exportaciones del territorio. Así, Stellantis Vigo, antes Citroën y PSA, que batió récord de producción el pasado año a pesar de la pandemia, se ha visto obligada a paralizar su fábrica este año en numerosas ocasiones. La última parada se anunció el pasado viernes para esta misma semana.

La paralización de la producción en la factoría viguesa un día completo supone la pérdida de 2.300 coches, y solamente de un turno, de unos 300. La escasez de semiconductores ha provocado la pérdida para la compañía en Galicia de varias decenas de miles de vehículos. Y el problema no está aún cerca de hallar una solución.

El sector de la automoción, aunque no monta los microchips de sus vehículos, se ha visto afectado por el desabastecimiento de los componentes electrónicos, que hoy en día son muy numerosos. "Un coche puede llevar integrados medio centenar de microchips. En las luces, ventanillas, pantallas... cada vez hay más electrónica dentro de un vehículo", apuntan fuentes del sector.

Un operario de Stellantis en Vigo. Foro: Europa Press

Plazos y coste al alza

Pero Stellantis no ha sido el único que se ha visto afectado por esta escasez mundial de microchips. "La automoción tiene un peso muy relevante en Galicia pero cualquier empresa del ámbito de la electrónica está sufriendo las consecuencias, aunque no sea de forma tan acusada", explica Gerardo García Alvela, tesorero del Clúster TIC Galicia y CEO de Itelsis Group.

Desde el clúster de empresas de tecnología aseguran que los plazos, en muchos casos, se han multiplicado por dos y que hay problemas de aprovisionamiento. "Otro de los efectos que se está detectando es el incremento del coste derivado de esta falta de producción", señala Gerardo García.

La tormenta perfecta

La pandemia y la concentración de fabricantes de semiconductores fundamentalmente en el sudeste asiático (Corea y Taiwán aglutinan más del 80% del mercado) ha puesto de manifiesto la dependencia existente de los países productores, en un momento, además, en el que la tecnología y la digitalización forman parte de nuestra vida en una dimensión que hace pocas décadas era inimaginable.

Aunque la paralización de la industria debido a la crisis sanitaria fue un hecho grave y global que muy pocos podrían haber imaginado, ha desencadenado una problemática mayor que, parece, nadie sabe bien cómo y cuándo se va a solucionar. "La demanda de tecnología se incrementó muchísimo en la pandemia y se aceleraron los procesos digitales tanto de ocio como laborales. La compra de portátiles, consolas, televisiones inteligentes, móviles de última generación se sumó al hecho de que los sectores incorporan cada vez más inteligencia en sus procesos, generando una situación compleja", cuenta García Alvela.

Desde la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), su presidente, Jorge Cebreiros asegura que, "en lo que respecta a la falta de componentes pudo haber una rotura de la cadena de suministro, pero hay que añadir también un problema de materias primas para su fabricación que, además, se las acaban llevando los que estén dispuestos a pagar más por ellas".

La digitalización avanza a pasos de gigante, tanto en el ocio como en el mundo empresarial.

"Europa debe reflexionar"

La crisis de los semiconductores ha puesto de manifiesto las graves consecuencias derivadas de contar con un número reducido de proveedores y aglutinados en pocos países. En este sentido, los expertos aseguran que es el momento de reflexionar sobre algunos aspectos.

"Europa se ha deslocalizado y Asia se ha convertido en la fábrica el mundo. Además, no hemos visto el interés estratégico de algunas materias primas y China nos ha llevado la delantera. Aluminio, acero, silicio, cobre, litio... todo está en manos del sudeste asiático", explica el presidente de la CEP, Jorge Cebreiros. "Es necesaria una reflexión de Europa como mercado y de la política industrial. La digitalización es un hecho y no hay mucho tiempo, la amenaza ya la estamos viendo. Asia se ha posicionado en las fábricas y en las materias primas y EEUU en la inteligencia artificial, los datos, el conocimiento, la información. ¿Dónde está Europa?", añade.

No hay luz a corto plazo

Competir con Asia en la fabricación de semiconductores no es tarea sencilla; las importantísimas inversiones para la creación de fábricas o la consecución de materias primas para su elaboración se unen a la necesidad de una formación muy específica y una experiencia no tan fáciles de conseguir. En este sentido, hacer frente al desabastecimiento global de microchips que se está produciendo no tiene tan fácil solución.

Si bien al inicio de esta crisis se creía que la falta de producción y el desequilibrio entre la oferta y la demanda -debido a los múltiples factores comentados- se solventarían en pocos meses, la coyuntura actual se mantendrá todavía un tiempo. Muchos expertos ya hablan, al menos, de bien entrado el próximo ejercicio.

"Europa, a corto plazo, no le va a poder hacer la competencia a Asia. Si queremos acabar con esta dependencia se va a tardar un tiempo; la reindustrialización es un proceso y va a llevar su tiempo revertirlo", apunta Gerardo García Alvela, del Clúster TIC Galicia.

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