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Así es Beniu, la empresa gallega pionera en agricultura de precisión con drones

Desde análisis de producciones hasta la aplicación de tratamientos fitosanitarios, el futuro del sector primario pasa por la aplicación de las nuevas tecnologías, una apuesta innovadora de esta empresa de Ponteareas (Pontevedra)
David Blanco, fundador de Beniu.
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David Blanco, fundador de Beniu.
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David Blanco es un joven de Ponteareas que ha logrado que su hobbie, volar drones, se haya convertido en una idea de negocio innovadora y pionera en Galicia. Beniu nace como una apuesta por la aplicación de nuevas tecnologías al sector primario, un sueño que se materializó hace un año y medio. "Comenzó como un proyecto personal, tras formarme y después de haber adquirido experiencia en empresas que trabajan con drones", cuenta David.

Todo empezó cuando decidió formarse como técnico superior en gestión ambiental, formación que completó con la titulación de piloto aplicado agroforestal y que le ha garantizado ser pionero en el sector en Galicia. "Poco a poco me fui formando y construyendo una red de apoyo para constituir una empresa, hasta que hace año y medio nació Beniu".

De este modo, aunque empezó en solitario, pronto formó un equipo especializado con el que constituyó Beniu, "una empresa que pretende dar soluciones al sector agroforestal mediante el uso de drones". David reconoce que "los drones sirven para muchas cosas pero no se está aprovechando todo su potencial", en referencia a todos los proyectos de aplicación de esta tecnología al sector agroforestal gallego. "Nosotros nacemos con el fin de utilizar esta tecnología en el sector primario con objetivos muy claros", explica.

Actualmente, se han especializado en servicios que van desde la formación hasta la aplicación de tratamientos fitosanitarios en cultivos agroforestales, pasando por la realización de análisis de los propios cultivos. "Lo ideal es que se contrate el tratamiento y se complemente con el mapeo del terreno, porque permite un ajuste más preciso del servicio", explica David. La agricultura de precisión, garantizan desde Beniu, "minimiza el uso de agua hasta en un 90% y hasta el 30% en producto", además de lograr mejores resultados en cuanto a uniformidad y penetración del producto.

El I+D de lo desconocido

El problema de ser pioneros es que tienen que ir abriéndose camino y realizando investigaciones constantes. Los drones, explica Blanco, son grandes desconocidos y por eso se someten a una legislación que los contempla como aeronaves. "Las aplicaciones fitosanitarias aéreas, por ejemplo, están prohibidas por ley y hay que tramitar permisos especiales en cada comunidad autónoma, así que tenemos que hacer ver que los drones son un método seguro para llevar a cabo estos tratamientos en agricultura y demostrar a la administración que la tecnología es útil para el sector".

Las dos leyes que "atan" estos dispositivos obligan a Beniu a "ir abriendo camino y hacer I+D constante para decidir a qué altura volar, en qué cultivos es útil el uso de drones y muchas más variables que tenemos que estudiar todo el tiempo". Su mayor hándicap es que, al compararse con helicópteros o avionetas, "no se contempla que nuestro trabajo puede ser localizado y que hacemos agricultura de precisión".

Por todo esto, David Blanco y su equipo se apoyan en estudios, tanto internacionales como nacionales, "que demuestran que la agricultura de precisión, hecha correctamente y teniendo los conocimientos necesarios, es un sistema seguro para aplicar tratamientos fitosanitarios". No obstante, asegura que "los drones no son algo que vaya a sustituir todo lo que hay, sino que es un método alternativo" y su aplicación se decidirá en función de la rentabilidad del servicio, "porque en función del terreno, del cultivo o de muchos otros condicionantes será o no rentable aplicar métodos de agricultura de precisión con esta tecnología".

Por el momento, reconoce, "Galicia está siendo una zona complicada", principalmente por el tipo de agricultura, centrada en el minifundio. "Nuestro proyecto, actualmente, se mueve mejor en el entorno nacional, en cultivos de cereal en Castilla o de arroz en Valencia, por ejemplo; en Galicia estamos teniendo más trabajo en bodegas", cuenta David Blanco.

"Debemos tener en cuenta, también, que a día de hoy estamos orientados a empresas productoras de cierta envergadura", explica el fundador de Beniu, "porque los costes en plantaciones pequeñas son elevados y no es un servicio rentable". De cara al futuro se plantean, por lo tanto, "potenciar la formación y aprovechar la democratización de la tecnología para hacer llegar los drones a otros tamaños de profesionales: por ahora tenemos que empezar por quienes puedan asumir los costes de nuestros servicios".

El crecimiento de la empresa, por lo tanto, será sostenido y "en base a lo que vaya surgiendo: no somos expertos en todo y por ahora contamos con una red de colaboradores que nos ayuda en determinados servicios, pero la idea es ir ganando terreno", explica David. "Nuestro objetivo a medio plazo es cubrir todas las necesidades que tenga el sector primario: la realización de tratamientos fitosanitarios, la formación, la asesoría para productores e incluso la distribución de maquinaria para llevar a cabo todas estas tareas". La agricultura de precisión gallega, sin duda, ha nacido con ganas de convertirse en imprescindible para el sector agroforestal.

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