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Vigo, nido de espías: las visitas de Mata Hari a la ciudad en 1916

La famosa bailarina y espía estuvo en la ciudad olívica hasta en cuatro ocasiones poco antes de que la fusilaran por trabajar para Alemania en la Primera Guerra Mundial
Margaretha Geertruida Zelle, conocida como Mata Hari.
Margaretha Geertruida Zelle, conocida como Mata Hari.
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Margaretha Geertruida Zell, más conocida como Mata Hari, fue una famosa bailarina y cortesana neerlandesa que realizó labores de espionaje para Alemania durante la Primera Guerra Mundial, lo que provocaría que acabase siendo ejecutada por Francia el 15 de octubre de 1917 en la Fortaleza de Vincennes.

Aunque el imaginario colectivo la ha situado como una reconocida espía, viva imagen del arquetipo de la femme fatale, lo cierto es que diversas fuentes aseguran que la realidad dista bastante de las historias que se han generado en torno a su nombre. Desde luego, la figura de Mata Hari dio mucho juego en Hollywood, la película protagonizada por Greta Garbo en torno a su personaje acabaría por consolidar su leyenda, sin embargo, algunos afirman que realmente era una mujer muy influenciable que vivió circunstancias difíciles y que no fue más que una espía "aficionada" que recurrió a esta labor para mantener su ostentoso nivel de vida.

Independientemente de cuál fue la verdadera historia, la figura de Mata Hari ha llegado a nuestros días como el ejemplo de una mujer peligrosa, independiente, orgullosa. Margaretha Geertruida Zell tuvo una vida complicada, extraordinaria y trágica, fue la primera artista europea en realizar un striptease e incluso sin ser espía habría sido recordada durante siglos.

Mata Hari en Vigo

La privilegiada situación de Vigo la convertía en un puerto muy frecuentado, especialmente en el siglo XX, por lo que grandes figuras de la historia han caminado por la ciudad olívica. La neutralidad de España durante la guerra hizo que al puerto vigués llegasen muchos grandes buques extranjeros durante esos años, en uno de ellos se encontraba precisamente Margaretha Geertruida Zell, Mata Hari, aunque su presencia pasó completamente inadvertida por los habitantes a pesar de su fama.

A lo largo de 1916 la artista pasó hasta en cuatro ocasiones por Vigo en su ruta hacia otros destinos, alojándose siempre en el Hotel Continental. En ese momento Mata Hari ya tenía cuarenta años y se había convertido en una espía para Alemania -algunos afirman que en realidad lo era para varios ejércitos-, siendo supuestamente responsable "de la muerte de miles de soldados", con los que se acostaba a cambio de información.

Mata Hari tuvo encontronazos con diversos espías en Vigo, uno de ellos Henry Hoedemaker, un espía holandés que trabajaba para los británicos, al que daría un bofetón por, supuestamente, entrar en su camarote para registrarlo. El espía holandés prometió venganza y cuando llegó al puerto de Vigo Mata Hari tuvo que ir acompañada hasta el Hotel Continental por miedo a una reprimenda. Estos encuentros entre espías en la ciudad olívica ponen de manifiesto la importancia que Vigo había alcanzado como puerto neutral y fronterizo, lo que lo convertía en un rincón seguro para los espías. Mata Hari incluso señaló en un interrogatorio que España estaba llena de espías alemanes y, por supuesto, Vigo también.

La visita más importante de Mata Hari a Vigo fue la última, en diciembre, dos meses antes de su detención. En ese momento la espía estaba enamorada de un piloto ruso, el capitán Vadim Maslov, y estaba terriblemente preocupada por un accidente que había tenido. En un encuentro con Martial Cazeaux, secretario del consulado holandés y espía de origen francés que operaba en Vigo, Mata Hari le comentó su preocupación por el futuro de su amante, ofreciéndose Martial a mediar con los zaristas. Cazeaux también le ofrecería convertirse en una espía rusa, algo por lo que Mata Hari pediría un millón de francos. La presunta oferta nunca llegó a término.

En el encuentro con Martial Cazeaux, la espía también se iría de la lengua con una información sobre el matrimonio Allard, revelando que la pareja estaba conformada por una espía de los alemanes y un espía de los británicos. Por lo visto, Martial informó al respecto a Francia en sus informes, considerando el suceso como "revelación de la identidad de un informante aliado", otra de las cuestiones por las que acabarían llevándola al paredón.

Última fotografía de Mata Hari.

La realidad de la figura de Mata Hari en la Primera Guerra Mundial aún no está clara a día de hoy. Algunos aseguran que la bailarina pudo haber sido utilizada por Francia como un chivo expiatorio, sacrificada para que los franceses pudiesen justificar sus errores en la guerra; otros afirman que era una agente doble y varios historiadores señalan que pudo haber aceptado dinero de Alemania sin llegar a ejercer nunca el espionaje. Lo cierto es que, finalmente, Margaretha fue ejecutada.

Múltiples historias sobre cómo fue la ejecución de la artista y espía han llegado a nuestros días, y aunque muchas son contradictorias e improbables, la idea de que Mata Hari rechazó vendarse los ojos y lanzó un beso al pelotón de fusilamiento mirándolos fijamente es, sin duda, la más extraordinaria.

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