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Los vinos gallegos con Indicación Xeográfica Protexida que triunfan con voz propia

La elaboración de vinos autóctonos se ha convertido en el sustento económico de numerosas comarcas de Galicia, que luchan por hacerse un hueco en el mercado a base de tradición y productos de gran calidad
Fuente: Unplash
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Cuando hablamos de vinos gallegos de gran calidad, una lista de nombres comunes se nos viene a la cabeza: Ribeiro, Valdeorras, Monterrei, Ribeira Sacra y Rias Baixas. Estos cinco nombres pertenecen a las elaboraciones con Denominación de Origen Protegida de Galicia, siendo los estandartes de la producción vinícola de la comunidad. Sin embargo, el vino en Galicia cuenta con numerosos productores y tierras que tienen mucho que decir. Es el caso de los vinos con IXP (Indicación Xeográfica Protexida), que buscan reivindicar el origen y las cualidades determinadas de la región donde se produce.

En la actualidad, existen 4 IXP vigentes destinadas a las producción de vino en Galicia
(Fuente: Experiencias de Calidade // Xunta de Galicia)

Esta medida de protección ha servido para que muchos vinos de nuestra tierra encuentren un vehículo de promoción que impulse el crecimiento y el desarrollo económico de sus comarcas, favoreciendo a la especialización y al aumento progresivo de la calidad de sus vinos. ¿Conoces cuáles son las IXP vinícolas de Galicia?

Viño da terra de Betanzos

Los grandes protagonistas de esta zona de cultivo son el río Mandeo y su afluente, el Mendo, ya que fueron los encargados de dar forma a los valles que rodean a la ciudad de Betanzos. Gracias a lo especial de su orografía (tras una formación constante durante miles de años), las laderas de estos valles (especialmente las del sur) son ideales para cultivar uvas autóctonas (como la Godello, la Branco Lexítimo, la Mencía o la Brancellao).

En la zona de Betanzos suelen trabajarse uvas autóctonas como la Godello o la Branco Lexítimo
(Fuente: Unplash)

Además, gracias a su estrecho contacto con la costa, toda la zona cuenta con un clima de fuerte influencia atlántica, que modera las temperaturas de las zonas de cultivo. Se trata de una tierra que recibe pocas horas de luz, lo que hace que características propias como la graduación o la acidez varíen al respecto de otros vinos gallegos. La tradición vitícola de la zona se sigue respetando a día de hoy, donde se manipulan las viñas de manera manual, exigiendo un gran control y experiencia a la hora de trabajar con ellas.

Los vinos blancos de esta zona suelen mostrar un fuerte potencial aromático, donde triunfan los toques frutales, dejando un pequeño gusto ácido en boca; fruto de las condiciones tan especiales en las que son cultivadas las vides. En el caso de los tintos, el aroma frutal se mantiene, en este caso recordando a diversos frutos del bosque.

Viño da Terra de Barbanza e Iria

Esta IXP agrupa cultivos desde Ribeira hasta Pontecesures, pasando por Boiro, Rianxo, Dodro, Catoira, San Pedro de Muro, Xuño, Baroña, Caamaño, Queiruga, Ribasiera, Camboño, Tállara, Fruíme, Valga, Padrón e Iria Flavia. Una de las características más llamativas de esta tierra de cultivo es su localización, ya que suele situarse por debajo de los 150 metros sobre el nivel del mar (es decir sobre el litoral de la Ría de Arousa y la desembocadura del río Ulla). A diferencia de la tierra de Betanzos, aquí la sierra de Barbanza crea un efecto de barrera que bloquea la influencia directa de los vientos oceánicos, permitiendo el cultivo en suelos profundos y permeables (donde predominan las variedades autóctonas como el Albariño, la Caíño Branco, la Brancellao o la Caíño Tinto).

Los vinos de la zona destacan por ser muy equilibrados y armónicos, con muy buenas características de conservación. Los blancos cuentan con aromas florales y toques cítricos; resultando una combinación muy ligera y fresca. En el caso de los tintos, su estructura es media, con aromas a frutos rojos y toque tánico.

Ribeiras do Morrazo

La historia detrás de esta IXP consiste en la defensa de una cultura del vino que está profundamente “plantada” (nunca mejor dicho) en la zona. Dentro de los cultivos de Cangas, Bueu, Moaña, Marín, Vilaboa, Redondela, Pontevedra, Marín y Poio; existe un fuerte potencial vinícola que ha conseguido resistir el paso de los  años gracias al trabajo y esfuerzo de muchos viticultores y bodegas.

Al igual que la zona de Barbanza, en Ribeiras do Morrazo nos encontramos en un terreno inferior al nivel del mar. Sin embargo, esta zona cuenta con pendientes muy suaves e influencias controladas gracias a los relevos del dorsal del Morrazo, la sierra de Castrove, la Sierra do Suído y la Sierra do Galiñeiro. Los suelos de esta zona se caracterizan por ser calientes, normalmente propios de laderas conformadas por roca granítica, propia de esta orografía.

Los vinos de esta IXP son equilibrados, con notas aromáticas más moderadas. Resultan frescos y suaves en boca, con una acidez equilibrada y con una graduación alcohólica en la media. Los tintos ofrecen una potente cobertura en la fase visual, mientras que los blancos suelen poseer una fuerte intensidad en sus aromas.

Viño da Terra do Val do Miño - Ourense

Esta IXP proviene de una producción vinícola que ya se reconocía cientos de años antes (en 1857 el vino de la zona ya era publicitado como uno de los mayores atractivos en las ferias agrícolas de Ourense). Esta comarca se sitúa a lo largo del valle del Río Miño, agrupando gran cantidad de localidades que incluyen la depresión de Ourense y sus zonas vecinas.

Entre las uvas cultivadas en la IXP do Val do Miño - Ourense, podemos encontrarnos la Mencía o la Brancellao
(Fuente: Unplash)

Lo interesante de esta zona es lo “extremo” de sus temperaturas, gracias al aislamiento producido por los valles que la rodean. Gracias a esto, los veranos pueden llegar a ser muy calurosos (no olvidemos que estamos en la zona menos húmeda de Galicia) y los inviernos pueden llegar a ser muy fríos, con heladas y niebla frecuente. Las zonas de cultivo (principalmente Treixadura, Torrontés, Mencía o Brancellao) fueron adaptándose mediante la intervención humana, creando pequeñas edificaciones para que los cultivos resistieran en las laderas  (de pendiente media) de la zona. La intensidad de estos vino es media, resultando frescos en boca y con llamativos toques vegetales en el caso de los blancos y suaves toques minerales en el caso de los tintos.

Un futuro prometedor

Los vinos de Galicia con IXP todavía tienen mucho que decir. Una muestra de ello es la reciente inclusión de la etiqueta “Terras de Navia”, la última en unirse al grupo, ya que su solicitud fue aprobada el verano pasado, reconociendo el valor de los vinos producidos en los municipios lucenses de A Fonsagrada, Negueira de Muñiz y Navia de Suarna.

Además, el pasado noviembre, estas IXP dedicadas al vino elaboraron un plan de expansión y difusión de sus productos uniéndose entre sí y contando con el apoyo de seis Grupos de Desenolvemento Rural han establecido todo un plan para ejecutar durante los próximos años, que tienen tres objetivos claros: fomentar y dinamizar los territorios de la IXP, creando jornadas para que los viticultores puedan expresar y debatir sobre todo lo relativo a los cultivos; impulsar el enoturismo, elaborando guías y rutas para conocer sus productos; y elaborar un plan de comunicación efectivo, con una campaña de promoción y publicidad que busca demostrar que los vinos gallegos todavía tienen mucho que decir. ¡Brindamos por ello!

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