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Un vigués exento de usar mascarilla abre el debate: ¿es correcto exigirle que se la ponga?

Un paciente psiquiátrico entró hace unas semanas en un restaurante vigués y vivió una situación de tensión frente al personal del establecimiento: ¿debe ser prioritario el evitar contagios o la salud mental del cliente?
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Ricardo tiene 38 años y un problema psiquiátrico y respiratorio que hace que tenga crisis de ansiedad cada vez que se pone una mascarilla: para él, ponerse una mascarilla es sinónimo de sensación de falta de aire y agobio. Por eso su psiquiatra le ha hecho un informe en el que se indica que no tiene la obligación de llevar la mascarilla.

Como él hay algunas personas en Galicia y en España que tienen una exención para no tener que utilizar la mascarilla en espacios públicos, lo que tiene que estar avalado por una autoridad sanitaria competente. Tal y como refleja el BOE de la Ley 2/2021, de 29 de marzo, hay una serie de colectivos que no están obligados a llevar mascarilla por diferentes razones.

En su caso, una psiquiatra del Servicio Galego de Saúde (Sergas) ha firmado una autorización en la que declara que su paciente sufre pánico si utiliza la mascarilla y por eso debe estar exento de ello. En la Ley 2/2021, de hecho, se recoge exactamente que no será exigible el uso de ellas "a las personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que (...) presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización".

No obstante, hace algunas semanas Ricardo sufrió los reproches de varias empleadas de un restaurante vigués cuando acudió a recoger su pedido de comida a domicilio. "Entré y ya no me dejaron acercarme a la barra, las camareras me gritaron que no podía entrar sin mascarilla", dice Ricardo. Cuenta que se ofreció a enseñar el justificante que le exime de llevarla, pero no le dieron opción a acercarse al mostrador y llamaron a la Policía Nacional.

¿Alguno está actuando mal?

Es la pregunta que cabe hacerse, porque es muy fácil ponerse en la situación del cliente, pero también hay que saber situarse tras la barra. "No se puede permitir que una persona, tenga el problema que tenga, ponga peligro al resto de la ciudadanía por ir a comer a un restaurante". Juan Fernández Hierro, psiquiatra, asegura que hay que poder ponerse en la piel de ambos para poder comprender sus reacciones.

"La pandemia nos ha puesto en una situación límite y todos estamos muy nerviosos", dice, y añade que en situaciones de nerviosismo como las que estamos viviendo podemos incluso perder la capacidad de empatizar o comprender a la persona frente a la que nos encontramos. "No es obligatorio que esa persona coma en un restaurante, pero tampoco podemos reaccionar gritándole si lo que queremos es que comprenda y acate las normas".

Ricardo, el cliente agraviado, reconoce de hecho que la Policía le invitó a salir a la calle para poner una reclamación, a lo que tiene derecho y pudo hacer fuera del establecimiento. También cuenta que fue a la Comisaría a poner una queja en el Libro de Formularios de Quejas y Sugerencias y no se le puso problema para acceder al edificio sin mascarilla.

En una carta, es el propio Comisario Jefe el que explica a este cliente que ni siquiera con una exención firmada por un sanitario puede acceder a un restaurante sin mascarilla, tras lo que pide disculpas por que "se sintiera mal tratado por los agentes que acudieron a la llamada". Una vez más, el doctor Fernández Hierro apela a una fatiga pandémica que ya viene de lejos para tratar de hacer comprender también el comportamiento de los agentes, que llevan muchos meses enfrentándose a situaciones límite y poniendo en riesgo su propia salud para garantizar la de la ciudadanía.

¿Cuál es la manera correcta de reaccionar?

Es imposible saberlo, como es evidente, aunque el psiquiatra da algunas claves para que la situación no llegue a ser tan tensa como la que vivieron Ricardo, el personal del restaurante e incluso los agentes de Policía que acudieron al aviso. "Lo primero que hay que saber es que los profesionales estamos muy concienciados con la situación y no es habitual que se expidan certificados de exención de cumplimiento de medidas sanitarias: si existe ese documento es porque la situación del paciente es grave, hemos sido exquisitamente restrictivos con este tema".

También apela a la calma y a la empatía, "debemos evitar que esa persona se sienta mal, tanto si está exento por un problema psicológico o psiquiátrico como por cualquier otra razón médica", asegura el doctor Fernández Hierro. "Hace falta un mínimo de sensatez y comprensión para saber que esta persona podría haber evitado ir al restaurante, pero también para saber cómo reaccionar en caso de que ya haya venido y no podamos dejarla entrar en el establecimiento". El comportamiento de la Policía, por ejemplo, invitando al cliente a salir del local, podría haber sido la solución más fácil desde el inicio de la discusión.

No obstante, una y otra vez, el doctor repite que debemos ser conscientes de la situación extremadamente complicada por la que muchos están pasando, "no todos gestionan de igual forma la ansiedad: mucha gente con y sin antecedentes psiquiátricos ha llegado a su límite y ha tenido que recurrir a nosotros". Asegura que no todos han sabido hacer frente a una pandemia que ya lleva 16 meses con nosotros y a una situación que no parece tener un final cercano, "la pandemia nos pasa factura a todos, pero hay personas que ya llevan la mochila muy llena de problemas o que cuentan con escasos de recursos para afrontarlos".

Es importante recordar que, ahora más que nunca, hay que hacer ese esfuerzo por comprender todas las situaciones y tratar de apelar a la empatía siempre que se pueda.

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