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Opinión

Todavía hay motivos para sentirnos más orgullosos

Y cuando digo “nos”, digo TODOS y cuando digo “todos”, digo JUNTOS. La Semana del Orgullo es una celebración, pero también una reivindicación para seguir luchando por una igualdad real
Pedro Arenas Barreiro
Por Pedro Arenas Barreiro

A partir de mañana y durante los próximos 7 días se celebra (aunque no creo que ese sea el mejor término) en nuestra ciudad, el Atlantic Pride, el festival LGTBIQ+ que conmemora la Semana del Orgullo nacida en a raíz de los disturbios hace ya 50 años por el acoso policial al Stonewall Inn neoyorquino. 

Pero el orgullo no es (solo) una fiesta sino una oportunidad de reivindicar las necesidades de igualdad y respeto de todos los géneros y orientaciones, mucho más diversos y variados de lo que una simple determinación cromosómica puede ofrecer.

Es necesario, porque todavía hay demasiados niños y niñas que sufren rechazo y/o acoso por sus tendencias sexuales o la definición de su género en su entorno más inmediato, el colegio. Como nos ha pasado a muchos por esta u otras razones, ser diferente desde que eres pequeño y no encajar en las etiquetas habituales genera tanto miedo alrededor que lo normativo se siente amenazado y reacciona con el ataque como mecanismo de defensa, causando un sufrimiento indescriptible en sus víctimas. Te recuerdo que todavía hoy sigue habiendo colegios en los que no se contempla la educación afectivo-sexual dentro de los planes formativos o que hace tan sólo 4 años, autobuses financiados por el grupo antiabortista “Hazte oír” recorrían las calles con el mensaje “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen” en un intento de paralizar el avance de la Ley Trans y demostrando que todavía hay gente sin cerebro ni corazón alrededor de nuestros hijos.

Autobús tránsfobo de la asociación “Hazte oír”

Todavía debes recordarlo. Tu vecino Samuel fue asesinado por 13 personas al grito de “maricón” la madrugada de un sábado de Julio de hace tan sólo un año, a pocos metros de tu casa. La orientación sexual y la identidad de género es el tercer motivo en delitos de odio en nuestro país según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social. Todavía tenemos 971 incidentes al año con violencia argumentada en la discriminación en el país, de los que un 4% se producen en Galicia (solo una de cada 10 agresiones homófobas se denuncia) aunque lo más preocupante es que, según el Ministerio del Interior, este tipo de agresiones crecen anualmente un 10%. 

Ser “heteronormativo” sigue por desgracia siendo, todavía, más sencillo y laboralmente que cualquier otra opción. Aún existe discriminación. Las personas LGTB tienen un 7% menos de posibilidades de acceso al trabajo y ganan un 4% menos (no lo digo yo, lo dice la OCDE) y no solo eso, sino que aún hoy en día, hasta 73 países criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y 13 de estos países contemplan la pena de muerte como castigo por ello. La mismísima Organización Mundial de la Salud consideraba hasta 1990 que la homosexualidad era una enfermedad y aún hoy, más de 30 años después, todavía hay clínicas que ofrecen terapias de "conversión". 

Concentración de repulsa por la muerte de Samuel Luiz en A Coruña

Todavía necesitamos cambios políticos, legislativos y administrativos para alcanzar una igualdad social y de derechos, real y compartida. Pese a todos los avances, que no son pocos, España se sitúa en el puesto nº11 del ranking de derechos que elabora anualmente la asociación ILGA clasificando la situación legal y política de las personas LGBTI en 49 países europeos. El matrimonio igualitario entró en vigor en julio de 2005 en nuestro país, pero aún hay 34 de los 50 países del continente que no reconocen legalmente la unión matrimonial entre personas del mismo sexo. 

Todavía es necesario visibilizar y ponerle voz, cara y ojos a una diversidad invisibilizada durante mucho tiempo; Porque pese a que María del Monte, como abanderada del pregón del Orgullo sevillano, haya confesado públicamente que nunca se ocultará por amor, todavía existen demasiadas personas como Francisco Rivera que considera que “hay actitudes que no se deben permitir” o que “imagínate una cabalgata igual pero de hombres y mujeres heteros”. 

María del Monte durante su discurso con motivo de la celebración del Orgullo en Sevilla

Todavía una escena de 3 segundos con un beso entre 2 madres delante de su hijo, es motivo de prohibición de una película en 14 países de todo el mundo. Aunque el amor se extiende “hasta el infinito y más allá”, a fecha de hoy, la adopción homoparental es legal solamente en 29 de los 195 países que hay en el mundo, afortunadamente, España está entre ellos.

El cambio de la mención del sexo legal (asignado al nacer) en el Registro Civil sólo es posible desde 2007 y aún hoy en día, las personas trans entre 2 y 3 años en poder adaptar su documentación a su identidad debido a la necesidad de acreditar una distrofia de género y una terapia hormonal para ello.

Todavía existe una desigualdad legislativa entre territorios pese a que en 2021, el Consejo de Ministros presentó un “anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI” que aún debe atravesar el trámite parlamentario. Todavía, existe el miedo y el riesgo a que un nuevo partido político en el poder, pueda complicar, ralentizar o incluso derogar lo que tanto tiempo y esfuerzo de muchos ha costado conseguir.

Escena de la película Lightyear (Disney Pixar, 21)

Como en tantos otros casos polémicos como la legalización del aborto o el derecho a la eutanasia, la existencia de estos derechos no amenaza los de aquellos que no estén de acuerdo, ni siquiera los obliga a que cambien de opinión sino tan solo a respetar que otros puedan elegir con libertad y seguridad. 

Desde mañana y hasta el próximo domingo 10 de julio, en mi pequeña familia iremos a los conciertos del Atlantic Pride que llenará de colores la ciudad. Saltaremos al ritmo de Natalia, Rebeca, Marta Sango (a Vega y a mí nos encanta), pero sobre todo con DJ Espinoso (al que nos une cosas aún más importantes que los gustos musicales). Nos esperan mucho baile y muchas risas pero también mucho respeto y, sobre todo, mucho orgullo

Cartel del Atlantic Pride 2022 en A Coruña

A lo largo de esta semana, nos uniremos a esta reivindicación pacífica para celebrar la belleza de la diversidad pero también para reivindicar la necesidad de seguir avanzando con pasos ágiles y firmes. Continuaremos estando del lado de la igualdad durante los 365 días del año (366 si el año es bisiesto). 

Porque por desgracia nos queda, todavía, mucho trabajo por hacer y mucho por conseguir. Y cuando digo nos, digo todos y cuando digo todos, digo juntos.

Pedro Arenas Barreiro
Pedro Arenas Barreiro
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Pedro Arenas es, ante todo, un tío de acción (y nunca utiliza dobles aunque haya muchas escenas de riesgo). A lo largo de sus más de 15 años de carrera, ha sido autónomo, emprendedor, empleado por cuenta ajena e incluso responsable público en la Axencia Galega de Innovación. Ha sido el promotor principal de 2 empresas (Ingenyus, Marketing Inteligente y Qubiotech) y ha participado en la constitución de otras dos startups de base tecnológica. Actualmente colabora con diversas compañías en el asesoramiento y fortalecimiento de sus capacidades estratégicas y de innovación.