En los años 80, Isabel Azkarate recorrió las calles de Nueva York con una cámara Leica entre las manos y una intención muy concreta: observar a las personas.
Considerada la primera mujer fotoperiodista del País Vasco, Azkarate ha dedicado su carrera a retratar escenas callejeras, personajes anónimos y figuras de la cultura que ahora forman parte de un gran archivo visual. Desde los años de plomo del País Vasco hasta el último retrato de Bette Davis en el Festival de Cine de San Sebastián.
Sus fotografías nacían de encuentros rápidos que culminaban en retratos rápidos e intuitivos. Ahora, más de cuarenta años después de aquellas primeras imágenes, Azkarate ha vuelto a salir a la calle. A sus 76 años, la fotógrafa se enfrenta al reto propuesto por PHotoESPAÑA y Xiaomi: regresar a la fotografía utilizando únicamente un teléfono Xiaomi 17 Ultra.
Isbael Azkarate, fotógrafa
Nelly de Navia, Head of Marketing at Xiaomi Iberia
Una mirada intacta 40 años después
El resultado han sido más de 4.000 fotografías que Azkarate tomó en apenas un mes. Y desde el mes de mayo puede verse una pequeña selección en el Espacio Cultural Serrería Belga de Madrid como parte de la exposición ‘Azkarate vs. Azkarate’.
La muestra pone en diálogo algunas de las fotografías históricas de la autora con las imágenes tomadas con el dispositivo Xiaomi, equipado con lentes Leica. No se trata de una retrospectiva al uso ni de la celebración de un archivo, sino que funciona como una conversación entre dos versiones de la misma fotógrafa.
Aunque la cámara haya cambiado, hay algo que permanece intacto: la mirada. Según describe Silvia Omedes, comisaria de la exposición, “lo que ha querido no es solo mostrar esas imágenes nuevas de Isabel disparadas con el dispositivo Xiaomi, sino evidenciar ese efecto espejo, esa mirada continua de Isabel, para lo que se han incluido imágenes de archivo”.
Las fotografías antiguas y actuales parecen responderse unas a otras. El encuadre, los personajes y sus gestos son, a veces, idénticos, a pesar de los 40 años que separan las imágenes.
“A medida que Isabel nos iba dando fotografías hechas con el móvil, nos íbamos dando cuenta de que seguía fotografiando de la misma manera, a los mismos personajes y desde la misma distancia, pero con todas las ventajas de hacer fotografía con un móvil que te permite ser más rápido, más ágil y con la calidad de lentes Leica”, añade Omedes.
Imma Cortés, comisaria de la exposición
Silvia Omedes, comisaria de la exposición
Ese diálogo visual también se traslada al montaje de la exposición. Imma Cortés, la otra comisaria de la muestra, explica que la decisión de colocar las imágenes unas frente a otras, diferenciadas únicamente por el marco, responde a la voluntad de “poner más en evidencia esta mirada que continuaba intacta. Si hay un código de lectura, es que se podrían incluso mezclar y no ser tan diferenciadas en el tiempo”.
Las imágenes tomadas por Isabel constatan que una mirada auténtica sobrevive al paso del tiempo y a cualquier cambio tecnológico. La propia fotógrafa cuenta cómo este reto le ha permitido “volver a descubrir mi ciudad, San Sebastián, y a fotografiar todo lo que me sorprendía otra vez. La gente en los bancos, los que llevan perro… He recorrido la playa de La Concha y todos los barrios y ha sido estupendo”.
Para Xiaomi, que colabora con PHotoESPAÑA en esta muestra, el proyecto nace de la reivindicación de la fotografía móvil como herramienta creativa. “Queríamos ir un paso más allá y necesitábamos a un fotógrafo, a un auténtico pionero que también hubiera probado las cámaras Leica y pudiera certificar la calidad de nuestras ópticas”, explica Nelly de Navia, Head of Marketing at Xiaomi Iberia.
Cambia la herramienta, cambia la ciudad y cambia incluso la velocidad con la que hoy consumimos imágenes, pero hay algo que permanece intacto: la curiosidad de quien sigue mirando con la misma atención.
En la fotografía de calle, Azkarate reivindica su voz autoral y defiende su forma de ver el mundo, fresca, curiosa y sin prejuicios. Y, después de toda una vida dedicada a observar a los demás, demuestra que hay miradas que no envejecen.