En EEUU todo el mundo sabe que El ala oeste de la Casa Blanca es una serie de Aaron Sorkin y que Vince Gilligan es el creador de Breaking Bad. El primero no dirigió ningún episodio de la ficción sobre el presidente norteamericano, y el segundo sólo se puso detrás de la cámara en cinco ocasiones durante las cinco temporadas que viajamos al infierno con Walter White. La figura del showrunner, esa palabra que ahora se usa tanto, ha estado muy clara y defendida desde el primer momento, aunque aquí no tanto.

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Por eso hay que celebrar que ahora nos llegue Reyes de la noche y se nos presente como una serie de Adolfo Valor y Cristóbal Garrido. Son los guionistas y almas pensantes de esta ficción de seis episodios que llega el viernes a Movistar+ con sus dos primeros capítulos y que ficciona la guerra radiofónica que tuvieron desde finales de los años 80 José María García y José Ramon de la Morena. Aquí se llaman Paco el Condor y Jota Montes, pero todos sabemos quién está en el origen.

Les dan vida de forma sobresaliente Javier Gutiérrez y Miki Esparbé, pero la serie es de Garrido y Valor, esa dupla tan bien engrasada que ya han demostrado que son capaces de crear comedia gamberra con Lo dejo cuando quiera, pero también de reivindicarse con filmes como Promoción Fantasma. Puede que si Florentino Pérez les tuviera que etiquetar les pondría aquella de ‘Pavones’ frente a los ‘Zidanes’, pero sin duda son el jugador clave para que el equipo de Reyes de la noche vaya tan bien engrasado.

Me han dicho que no sois futboleros

Adolfo Valor: No somos muy futboleros, pero es imposible no serlo en algún grado en este país. En la época que retratamos en la serie, nosotros éramos dos mozalbetes, y el ruido de fondo era Juego sin fronteras, el Tour de Francia, Hola Rafaella y todo lo demás era fútbol. A lo mejor, ocasionalmente, veías a Reagan o a Thatcher en la tele, pero lo demás era fútbol. Todas esas alineaciones que oímos en la serie eran la banda sonora de tu infancia. Era imposible que una casa española no escuchara esto.

Entonces, ¿en qué momento decidís hacer una serie sobre la guerra de estos dos periodistas de fútbol?

Cristóbal Garrido: Teníamos muchas ganas de hacer algo con periodistas deportivos, porque creo que los guionistas de comedia y los periodistas deportivos tenemos mucho en común. Creo que en ambos casos podemos ser muy buenos en lo nuestro, podemos tener mucho éxito, pero siempre los compañeros nos van a mirar por encima del hombro, y creo que a los periodistas deportivos da igual que hagas el programa más visto, o que ganen millones, que el resto te van a mirar por encima del hombro, y a nosotros nos pasa un poco, que dicen, ‘estos son los de la comedia’. Además, con el personaje de Miki Esparbé hemos trasladado esa necesidad de pensar que se pueden hacer las cosas de forma diferente. Porque está todo muy establecido, se sabe ya lo que funciona o no, pero te preguntas si puedes hacerlo de otra forma. Nos sentimos un poco identificados con ellos y además es que son una fauna maravillosa… ahora ya son un poco faunia, están en su ranchito, pero antes eran reyes auténticos, con un nivel de influencia brutal, y para un guionista hay ahí tantas ambiciones, tantas historias… es que es puro conflicto.

¿No os dieron tentaciones de llamarles José María García y José Ramón de la Morena? Porque todos sabemos que son ellos en quienes os inspiráis.

C.G: Jamás. Nunca pensamos en contar la historia de ellos… Tu puedes hacer la historia del Titanic y puedes contar ese contexto histórico, pero cuentas la historia de Jack y Rose, que son de mentira, o puedes contar la del capitán de verdad. Nosotros decidimos que íbamos a hacer la de Jack y Rose, y contar todo esto pero que la verdad estuviera al servicio de la ficción. No queríamos atarnos con fechas. Queríamos ser libres. No sabemos cómo son sus familias reales, queríamos crear nuestros personajes. Creo que ves la serie cinco minutos y te olvidas de que son ellos. Tienen su propia identidad.

A.V: Otra cosa que tenemos en común con Titanic es que Cristóbal es un déspota como James Cameron (Risas).

Los guionistas de comedia y los periodistas deportivos tenemos mucho en común, podemos ser muy buenos en lo nuestro, pero siempre nos van a mirar por encima del hombro

Reyes de la noche también habla de la connivencia del fútbol con el poder y con la política.

A.V: Ese era uno de los mil alicientes que tenía esta historia y por lo que le hincas el diente con tanto gusto. Precisamente porque el fútbol estaba en todas partes y tenía tanto peso en este país, eso provocaba que las fronteras se diluyeran. A Paco el cóndor se lo dicen, “tú donde te estás metiendo, sólo eres un periodista deportivo”, y el responde, “¿cómo que sólo?”. Los grupos de comunicación, el poder político… todo está tan intrincado que estos tíos no se limitaban a cantar goles, hacían mucho más.

¿Ha perdido poder el fútbol y los periodistas deportivos?

C.G: Yo creo que el fútbol como espectáculo ha perdido influencia. Tú antes veías las audiencias y era ‘la Champions' y después el VIP Noche o lo que fuera. Ahora ya no hay tantos partidos en abierto, y eso hace que haya perdido su influencia de cara al espectador. Ahora, por suerte para nosotros, están antes a otras cosas. Ahora hay más interés por las series. El fútbol ha quedado relegado al pago, como en tierra de nadie, pero sigue siendo un fenómeno de masas.

A.V: Nuestra intención con esta serie es que cuando la gente acabe el último capítulo vayan a bañarse a Cibeles, de puro éxtasis.

Miki Esparbé e Itsaso Arana en 'Reyes de la noche'.

También mostráis una profesión muy testosterónica, con una masculinidad muy tóxica. Es un espejo de lo que éramos y a veces todavía somos.

A.V: Con maquillaje y vestuario nuestras grandes conversaciones eran sobre hasta qué punto queríamos ser churretosos. Esta axila cómo de sucia está. Porque eso era súper importante. Esta gente eran gorilas en la radio. Eran unos comportamientos masculinos muy tóxicos que todavía persisten en gran medida, porque no hemos superado esta cosa tan testosterónica. Ahora se lo piensan más, porque está mal visto y antes no. No era uno de los temas de la serie como tal, pero si contabas ese mundo había que contar eso, porque esa gente hablaba así. Estaban midiéndose las pollas y diciendo “tengo más cojones que tú y lo voy a demostrar”. En España se hablaba así y se trabajaba así.

C.G: Era un contexto machista en un mundo machista, y en una España muy machista. No hemos querido cortarnos en eso. Hemos querido reflejarlo. Mostrar cómo era cuando alguien decía “vamos a darle el horario de máxima audiencia a una mujer” y les entraba la risa floja. Eso pasaba. ¿Cuánto le ha costado a Pepa Bueno presentar el Hoy por Hoy? Eso ha costado mucho.

Nosotros siempre decimos que esta serie es la historia de dos personajes que luchan por ver quién tiene la audiencia más larga. Ganar cada noche era algo más que un logro laboral

A.V: Nosotros siempre decimos que esta serie es la historia de dos personajes que luchan por ver quién tiene la audiencia más larga. Ganar cada noche era algo más que un logro laboral.

Reyes de la noche es una serie de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor. Habéis conseguido algo que hace años parecía imposible, que el nombre del guionista esté a la cabeza del producto. Se ha pasado de que no querían ni que pasarais por la alfombra roja de los Goya a ser ‘showrunners’.

C.G: Creo que es un momento muy guay para el creador en general, y en Movistar lo han entendido súper bien. Nos han dejado trabajar súper a gusto, y el hecho de que nos dejen defender nuestro producto a nosotros es bastante nuevo para la industria, pero es bastante lógico, y en EEUU lo llevan haciendo mucho tiempo y les ha funcionado, así que no vamos a ser tan cazurros de cargarnos esto nosotros. Es un momento de contenido brutal y es normal poner el foco en los que generan el contenido.

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