Ana María Lozano, durante la entrevista con EL ESPAÑOL en su casa.

Ana María Lozano, durante la entrevista con EL ESPAÑOL en su casa. J. Ismael Martínez

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Ana Lozano, la conversa al islam que ha logrado que se enseñe el Corán en Cartagena y entierren a musulmanes con católicos

La mujer de 38 años consigue que en su localidad natal sus correligionarios puedan ser enterrados con el ritual islámico: "Sin ataúd y mirando a La Meca".

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Ana María Lozano nació en Cartagena en el seno de una familia cristiana que paseaba todos los años a hombros la figura de la patrona de su pueblo: Santa Florentina. Pero, con 20 años, se dio cuenta de que la fe cristiana no respondía a todas sus dudas espirituales.

Hoy, a sus 38, es abiertamente musulmana: "Me convertí al islam porque descubrí los milagros del Corán. Es un sentimiento que no se puede explicar, que se lleva muy adentro", relata con sentimiento en una entrevista que concede a EL ESPAÑOL en su domicilio.

A cada pregunta, responde con sinceridad mientras ofrece una bandeja con dulces marroquíes hechos por ella misma. No necesita pensar la respuesta cuando se le pregunta qué la motivó a convertirse, porque vive su religión con un sentimiento sincero, sereno.

Pero entre sus frases asoma una cierta prudencia: la de quien sabe que, en tiempos donde quedan tintes de racismo e islamofobia que bullen en algunas partes de la sociedad, no quiere pronunciar un comentario que pueda ser malinterpretado –ni tergiversado– para alimentar un odio irracional hacia su comunidad.

No obstante, ella no menciona nada de eso. No sale de su boca la palabra 'odio'. De hecho, su filosofía de vida se basa en la metáfora de la palmera que da dátiles: "Por muchos golpes que le des a su tronco, esta solamente te dará sus frutos".

Ana María Lozano, entrevistada por EL ESPAÑOL en su casa.

Ana María Lozano, entrevistada por EL ESPAÑOL en su casa. J. I. M.

Ana Lozano lleva una discreta vida en una pedanía de Cartagena y dirige junto a su marido –también español convertido al islam– la Agrupación de Familias Musulmanas de Cartagena (AFAMUCA), organización desde la que ha logrado que un juzgado de su localidad reconozca el derecho de esta comunidad a acceder a parcelas en el cementerio municipal.

"Nos hemos visto obligados a acudir a la vía judicial porque la Administración local no nos atendía por vía ordinaria, y si una persona de la Región de Murcia quería ser enterrada siguiendo el rito islámico, tenía que desplazarse a otra comunidad, como Málaga o Valencia, donde todo el proceso costaba entre 4 y 5.000 euros".

De manera que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 1 de Cartagena ha sentenciado que el Ayuntamiento "no puede condicionar este derecho a futuras ampliaciones del cementerio o a la construcción de nuevos espacios por iniciativa privada".

Hoy, Ana y su marido pueden cantar victoria por haber llevado esta regulación a su ciudad, que en esencia, permite dar sepultura en el mismo lugar tanto a los seguidores de las enseñanzas del Corán como a los de La Biblia.

Aunque cada uno, en parcelas diferenciadas para poder respetar y dar respuesta a las liturgias particulares de cada creencia. Sin embargo, esta familia advierte que aún queda mucho trabajo por hacer en el resto de España.

No en vano, según la portavoz de la Asociación de Consumidores Halal (ACOHA), Marian Aretio, "en España hay medio millón de musulmanes de origen español, y sólo 35 cementerios donde estas personas puedan enterrar a sus difuntos siguiendo sus rituales".

Y, por el momento, esta sentencia sólo se ha aprobado en dos ciudades: en Cartagena, hace unos días; y en Algeciras, hace unos meses.

Una situación que genera un grave problema para aquellas personas que quieren ejercer su derecho constitucional de practicar su libertad religiosa. Algo que se agrava teniendo en cuenta la importancia que conceden los musulmanes al ritual de enterramiento de una persona.

Ana María Lozano, española convertida al islam, en el jardín de su casa.

Ana María Lozano, española convertida al islam, en el jardín de su casa. J. I. M.

"Cuando un musulmán fallece y va a ser enterrado por el ritual islámico, el cuerpo se lava, se perfuma y se envuelve en una tela blanca. Luego, se entierra rodeado de tierra, sin ataúd, y mirando a La Meca", explica Lozano.

De hecho, esta es la segunda victoria que consigue esta musulmana en los juzgados, pues en 2022 también logró que la Administración de Justicia autonómica reconociera el derecho de sus hijos a recibir clases de Enseñanza Religiosa Islámica en el colegio.

Estigmas

Pero al margen de estos éxitos judiciales, Ana y su marido lamentan en tono reflexivo los "estigmas" que existen hacia la población musulmana, incluso aunque, como en su caso, se trate de ciudadanos de origen español, que tan sólo deciden por voluntad propia abrazar otra religión.

Algo que queda especialmente patente en situaciones lamentables que ellos mismos aseguran haber vivido: "Hay personas que cuando ven nuestra situación, que nos hemos convertido, piensan que nos han comido la cabeza".

"Pero no es así, no somos extraterrestres. Ojalá más gente pudiera comprenderlo. Nosotros no queremos ir repartiendo libros por ahí, pero como mínimo, creemos que lo ideal sería que la gente se interesase en conocer por qué hacemos el ayuno en Ramadán, el por qué de nuestras costumbres..."

"A mí me gustaría en un futuro empezar a hacer conferencias para que mis vecinos cartageneros conozcan el islam", reflexiona Lozano. "No para que se hagan musulmanes si no quieren; solamente para que lo conozcan, que no lo vean como algo raro o como una secta".

La fe de Ana y su marido es genuina. Basta observar la forma en la que se les ilumina la cara cuando relatan historias del Corán para percatarse de que se trata de dos personas que han volcado sus vidas en una fe sobre la que depositan su corazón de una forma totalmente desinteresada.

La mayor prueba es que ella, como madre, relata haber sufrido episodios de rechazo de una parte de sus allegados que, creyendo bulos vertidos contra los musulmanes vertidos a través de las redes sociales, dejaron de visitarles.

Pero sus creencias están totalmente alejadas de cualquier radicalismo, y conversan sirviendo un té al periodista, abriéndole las puertas de su casa y mostrándose a corazón abierto, sin nada que esconder y sin tapujos.

PREGUNTA.– ¿Cómo conocieron el islam?

RESPUESTA.– Yo nací en una familia cristiana, que me inculcó sentir devoción por Santa Florentina. Estoy hasta confirmada. Pero un día conocí a mi marido en el gimnasio, que también es español, y cuando empezamos a conocernos me dijo que era musulmán.

Él también nació en el seno de una familia cristiana, al igual que yo: lo teníamos todo, no nos faltaba de nada. Pero él, en su juventud, tampoco se sentía lleno espiritualmente, y en un momento dado, se topó con una pequeña biografía de Muhammad, el profeta del islam.

Fue en ese momento cuando él reconoció a Muhammad como el sucesor de Jesucristo, quien continuó su labor. Y lo aceptó directamente.

Cuando nos conocimos, él me descubrió las cosas que dijo Muhammad. Yo fui leyendo sobre él, y así fue como me hice musulmana y nos fuimos a casar a Elche, porque no había nada aquí en Cartagena para casarnos por el rito islámico.

Versión del Ayuntamiento

Por otro lado, EL ESPAÑOL ha contactado con una fuente del Ayuntamiento de Cartagena para conocer cuál será su siguiente paso tras conocer la sentencia del juzgado, contra la que cabe recurso de apelación.

Pero esta fuente sostiene que "no existe ninguna intención de recurrir, y el ayuntamiento cumplirá la sentencia".

"El Gobierno municipal es consciente de esta necesidad y las concejalías de Sanidad y Servicios Sociales trabajan desde hace meses con la comunidad islámica en una solución que cumpla con las condiciones y características que requieren los enterramientos según la práctica de esa confesión".

"A pesar de la presencia de población musulmana en el municipio, las familias preferían habitualmente la repatriación de los fallecidos a sus lugares de origen, Marruecos en su práctica totalidad, y había programas de apoyo desde el consulado", amplía este portavoz. "Esto está empezando a cambiar entre vecinos pertenecientes a las nuevas generaciones".

"Los trabajos para avanzar en la solución continúan. De hecho, esta misma semana vuelve a haber reunión. Y se ha convocado también a la asociación que presentó el recurso [AFAMUCA], que previamente no era conocida por el Ayuntamiento y no estaba en la mesa de diálogo".

El abogado que ha llevado este caso del lado de AFAMUCA es Jesús López Gil, especializado en temas de derechos humanos y delitos de odio que actúa de forma independiente.

"Lo que se ha conseguido con esta sentencia es demostrar que los derechos fundamentales se pueden conseguir vía judicial, aunque no sea lo deseable", explica este letrado que también participó en la sentencia similar que dictó un juzgado de Algeciras hace unos meses.

"Hemos abierto el melón y es posible que haya más sitios donde las personas musulmanas exijan lo mismo legal y judicialmente si los ayuntamientos los ignoran o les ponen excusas".

"La España de hoy no es la misma que la de hace 25 años. Hay una población de origen inmigrante, diverso, que se ha sentado en nuestro país; y la Administración no puede mantenerse al margen de esta realidad".

Este matrimonio concluye la entrevista agradeciendo el apoyo de Jesús López y de ACOHA, "y también a las familias cartageneras que han confiado en AFAMUCA para este proceso".