Francisco José Pérez es el exjuez sustituto de Palma detenido en la operación policial

Francisco José Pérez es el exjuez sustituto de Palma detenido en la operación policial

Reportajes Prostitución

Pérez, el ex juez estrella del puticlub de Mallorca que imputó a Matas tras leer 28.000 folios en un día

Francisco José Pérez, antiguo juez sustituto de Palma, que fue cesado por unas polémicas imputaciones, detenido por presunta trata de blancas.

Noticias relacionadas

Engañaban a las chicas colombianas. Les prometían un futuro mejor en España y así conseguían que volasen hasta Mallorca. Una vez en la isla, las esclavizaban. Las obligaban a prostituirse en un burdel de Sant Agustí, donde las humillaciones eran rutinarias. Las obligaban a realizar prácticas sexuales aberrantes. Las maltrataban. Ahora, la policía ha detenido a cinco hombres como presuntos autores de un delito de trata de blancas. Y uno de ellos, el administrador del negocio, es Francisco José Pérez, el exjuez sustituto de Mallorca que imputó a Jaume Matas en el Caso Ibatur.

La noticia la avanzaba en primicia Última Hora el pasado día 13: un juez sustituto había sido detenido en Mallorca, en el marco de una operación contra el tráfico de personas. Agentes de la Unidad Contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) habían arrestado el martes 9 de abril a dos varones rumanos, dos colombianos y un español, como responsables de la organización. Aunque el caso sigue bajo secreto de sumario, fuentes próximas a la investigación han confirmado a EL ESPAÑOL que el detenido de nacionalidad española es Pérez, tal vez el juez más controvertido que ha pasado por las islas en los últimos años.

Francisco José fue juez durante siete años y estuvo en el centro de la polémica porque el Consejo General del Poder Judicial lo cesó por su "falta de idoneidad para ser juez". ¿El motivo? Su facilidad para desenfundar cuando se trataba de imputar a rostros conocidos que le dieran notoriedad. Tres abogados le denunciaron en 2012 cuando Pérez ocupaba el cargo de juez sustituto de Palma, Inca y Manacor. Consideraban los letrados que el magistrado se estaba extralimitando. Le reprochaban que  "durante sustituciones de corta o muy corta duración adoptara decisiones en el seno de determinadas causas penales, algunas de gran relevancia y complejidad, de manera apresurada y poco ponderada" sostenía la denuncia.

Leer 28.000 folios en una tarde

Por ejemplo: aprovechó una sustitución de 4 días como juez sustituto en Palma para imputar al expresidente Jaume Matas y al exdelegado de Gobierno en Baleares en el Caso Ibatur, uno de los procesos por corrupción más importantes de cuantos se han juzgado en la isla en los últimos tiempos. Para dictar ese auto de imputación, Francisco José Pérez habría realizado un esfuerzo titánico… y poco creíble.  

“Algo humanamente imposible. Una hazaña”, apuntaban los abogados que lo denunciaron. Y es que la causa consta de 23 tomos y 80.000 folios, pero Pérez tomó la decisión de imputarlos en una sola tarde. El ya entonces juez sustituto habría leído hasta el folio 28.000, por lo que los denunciantes calcularon que para haber completado esa tarea, tendría que sostener un ritmo de lectura de 20 folios por minuto, sin ningún tipo de descanso. “Si es así, es un superdotado y sólo queda felicitarle”, ironizaron los denunciantes.

Inmueble de la calle Mitja Lluna número 3, en la zona de San Agustín, Mallorca

Inmueble de la calle Mitja Lluna número 3, en la zona de San Agustín, Mallorca

La denuncia prosperó y Francisco José Pérez acabó siendo destituido de su plaza de juez sustituto por “falta de idoneidad”. Una cese que fue acordado por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares en 2013 y refrendado por la Sala tercera del Supremo en 2015, cuya sentencia subrayaba que atribuyó a Pérez "una actuación y una forma de tomar decisiones caracterizadas por la falta absoluta del necesario estudio, análisis y reflexión", añadiendo que no es "excesivo o irrazonable colegir una suerte de inclinación o afección por tomar parte en los asuntos de interés mediático".

Desde entonces, Francisco ejerce la abogacía en Palma. Colabora, por ejemplo, con Bochika Bitata, un conocido letrado que en 2008 se convirtió en el primer policía de color de Calvià y ahora es abogado. Pero, al parecer, Francisco llevaba una doble vida oculta a su entorno. A todos les ha sorprendido ver a Francisco inmerso en un caso de trata de blancas. “Nunca te imaginas que una persona a la que conoces pueda estar implicada en algo tan gordo, pero desde luego Francisco no parecía responder a ese perfil. Es un tío tranquilo, con cara de bueno. Pusilánime casi…” comenta todavía sorprendido un mallorquín que lo contrató para un caso. “Yo por lo menos no me lo imagino al mando de una organización que tenga puticlubs”, concluye.

Un papel fundamental en la red

Pero la investigación no atiende a apariencias y el exjuez sustituto está acusado de conformar la organización junto a otros cuatro hombres. Es más: el papel que presuntamente desempeñaba Pérez, el único socio español de la trama, era determinante: Francisco José Pérez figura como administrador único del negocio basado en el número 3 de la calle Mitja Lluna, en la zona de San Agustín (Mallorca).

Allí, según la investigación, es donde prostituían a chicas. Principalmente colombianas captadas en zonas rurales de su país. Para ello era clave a participación de los dos socios colombianos de la organización. Ellos eran los encargados de ofrecerle unos puestos de trabajo a las jóvenes en España, sin precisarles que acabarían ejerciendo la prostitución.

Cuando las chicas llegaban a Mallorca, eran informadas de la deuda que habían contraído con sus captores. Para saldarla, las prostituían en el burdel durante jornadas de trabajo larguísimas y entre humillaciones constantes. Investiga también la UCRIF si las chicas eran obligadas a practicar determinados actos sexuales extremos. Todo ello, bajo un férreo control ejercido por la organización, en el que desempeñaban una labor esencial los dos detenidos rumanos.

Temor a que las chicas no testifiquen

Tanto Francisco como sus otros cuatro presuntos socios fueron detenidos el pasado 9 de abril y posteriormente puestos en libertad con cargos, con medidas como la retirada del pasaporte. El caso sigue bajo secreto de sumario, decretado por el Juzgado de Instrucción Número 12 de Palma de Mallorca.

Pero se ha sabido que en el entorno de la investigación existe cierto temor con respecto a los testimonios de las chicas. Las chicas se encuentran en una situación de extrema debilidad. Están solas y tienen miedo. Solamente quieren que se acabe la pesadilla. Temen los investigadores que sean presionadas para que abandonen la isla y no testifiquen contra la trama.

A pesar de los temores,  los acusados han sido puestos en libertad con cargos. También Francisco José, que ha sido contactado por EL ESPAÑOL pero ha declinado hablar con este periódico. Ahora tendrá que responder ante la justicia, esa misma que le sancionó por extralimitarse, acerca de un oscuro prostíbulo en la calle Mitja Lluna donde se explotaba y humillaba a mujeres que habían llegado a Mallorca buscando una vida mejor y acababan siendo esclavizadas y obligadas a practicar sexo extremo contra su voluntad.