Los ojos de la madre de Gloria Chochi, la mujer indultada por el Gobierno que mató a su maltratador, han sido un reguero de lágrimas desde que su hija entró en prisión en 2015. Esta maestra ecuatoguineana de 73 años aún se pregunta cómo Gloria pudo hacer algo así. Por qué Williams Richards, el asesinado, se fijó en su pequeña Yundu por la calle y no en otra. Pero tiene respuestas. 

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Gloria vivió un auténtico calvario durante los tres años de relación que mantuvo junto a su pareja. Agresiones, amenazas de muerte, coacciones... "Williams le manipulaba y obraba con ella a su antojo", cuenta su madre, Tardisia Sambo, en una entrevista con EL ESPAÑOL. Las intenciones del exnovio de Gloria nunca fueron honestas. La introdujo en el mundo del alcohol y de las drogas, y con ello en el de la prostitución. 

"Él era el que iba a comprar la bebida y compraba vino, vino de cartón. Mi hija nunca bebía de cartón, siempre bebía de vidrio. Pero él se aprovechaba y le introducía drogas con jeringuilla a través del cartón". Y una vez se encontraba bajo estos efectos, él aprovechaba y le decía "que se fuera a la calle a buscar dinero, de cualquier forma, pero que lo trajese". "Quería que Gloria trabajase de la prostitución, él no trabajaba nunca, le encantaba ver a su mujer borracha". 

La pérdida de la tutela de su hijo

Esta espiral autodestructiva traería al poco tiempo la peor de las noticias para Gloria: la pérdida de la patria potestad de su hijo, Jonathan, de cinco años. Poco después de que Richards protagonizase una pelea junto a Gloria en un parque de Leganés. La madre llevaba en brazos al pequeño y su exnovio le propinó una bofetada que tiró al niño al suelo. 

Pero esta pérdida pareció importarle poco a su padre, más bien fue "un alivio". "Él decía que no quería ver entrar a ese niño en casa, pero para mi hija fue un caos". El niño también había nacido con VIH, su padre se lo había contagiado a Gloria antes de quedarse embarazada. Tras varios episodios de violencia, la Comunidad de Madrid decidió retirarles la custodia, que ahora está en manos de una familia madrileña que vive en el barrio de Marqués de Vadillo. 

La familia de Gloria hizo todo lo posible para "destruir la relación". En cuanto vio a Williams, Tardisia pensó: "No es un buen hombre". Se lo dijo a su hija, pero ella sólo se limitó en responderle:"Ay, mamá, siempre te estás fijando en lo que no te tienes que fijar". Poco después, su madre pudo comprobar lo que ya sospechó. Su hija aparecía día sí, día también con hematomas. "Iba a verla a casa y siempre estaba bebiendo, le preguntaba por las marcas y me decía:"Ah, es que hemos estado discutiendo". No le daba importancia". Gloria no era Gloria. 

Tardisia Sambo, sobre el exnovio de su hija: "No era un buen hombre"

"Se ponía como una fiera"

"Era como un perro al que le querían quitar un hueso", dice sobre el ex novio de su hija. Tardisia y su hija mayor, que vive en Toledo, acudían normalmente a ver a Gloria a su domicilio, en Fuenlabrada. Pero en cuanto "poníamos un pie en casa se ponía como una fiera. "Nos veía a mí y a mi hija como unas brujas que venían a quitarle lo más importante de su vida". Pero estaba equivocado, tan sólo intentaban sacar a su hija y hermana de ese pozo.

Pero lo peor aún estaba por venir. Gloria decidió echar a su pareja de casa, quería pasar página y, sobre todo, poder recuperar a su pequeño Jonathan. Fue entonces cuando llegaron los insultos y las amenazas, todavía en mayor grado. Él no estaba por la labor. Williams rondaba por el barrio, se acercaba al domicilio, le insultaba e incluso llegó a decirle, según Tardisia:"Si me abandonas, te mataré".

No podía más. Y cuando el maltratador se volvió a acercar por última vez a la ventana de su casa -que había cubierto incluso con telas metálicas ante el miedo que sentía, que Williams llegó a arrancar-, tras escuchar "que la iba a matar", "que no iba a pasar nada porque una mujer no valía nada en España", salió a la calle y lo mató de dos puñaladas. Ese día su madre estaba en Vitoria visitando a un familiar enfermo, cuando recibió una llamada: "Ven a Madrid, ha pasado algo muy grave". Ya no volvió a ver su hija hasta que la visitó en la cárcel de Alcalá-Meco. 

Lo tribunales le condenaron a seis años de prisión por un delito de homicidio. Gloria siempre estuvo conforme con la sentencia, sabía que tenía que pagar por lo que hizo, según cuenta a EL ESPAÑOL su abogado, Claudio Lobos. Pero también que lo había hecho por su hijo, para protegerlo. Y sobre todo, por el miedo extremo que sentía hacia su maltratador. No vio otra salida. El jurado que la juzgó también percibió ese temor en Gloria, que aunque la condenó, dejó la puerta abierta a un posible indulto cuando la sentencia fuera firme. 

"Ese hombre podía venir a matar a mi hija"

La madre de Gloria Chochi, indultada por el Gobierno tras matar a su maltratador

"La familia lo pasó muy mal, estábamos destrozados. No tenía fuerza, me decaí tanto, tanto, tanto...". Tardisia no encontraba consuelo en nadie, ni siquiera en sus otros siete hijos. "La vida me ha dado una paliza horrible que yo no me esperaba". Desde que entró en la cárcel hasta hoy, esta mujer ecuatoguineana no ha dejado de pedir a Dios por su hija: "Me voy al cristo de Medinaceli, después a San Judas y termino visitando a la Inmaculada". No justifica lo que su hija hizo, pero recalca que "ese hombre podía venir a matar" a su hija, y añade: "Nadie lo sabrá, solo Dios"

Hoy, la madre del pequeño Jonathan y su abuela puede que respiren algo más tranquila. Finalmente, Gloria ha conseguido el tercer grado penitenciario y el Gobierno de España ha decidió concederle el pasado viernes el indulto parcial de su condena, que se reduce a cuatro años. Tardisia se enteró mientras escuchaba la emisora de radio en el desayuno: "Me sentí muy muy feliz, estoy muy agradecida al Gobierno de España. Llamé a toda la familia de Guinea", cuenta esta maestra de la época colonial española.

La vida en prisión no ha hecho sino cambiar por completo la vida de Gloria. Para bien, claro. Ha completado sus estudios, ha dejado su adicción a las drogas y el alcohol y está más ilusionada que nunca en volver a recuperar a su pequeño. Jonathan no se ha olvidado de ella, ha seguido viéndolo cuando tenía permisos en prisión y vivía en un convento de monjas madrileño. Incluso su abuela ha podido llevarle  alguna vez "regalitos" y darle todos los mimos que le gustaría darle cada día. 

Ahora, Gloria Chochi ya ha sido trasladada al Centro de Inserción Social Victoria Kent, donde permanecerá unos días hasta que pueda reencontrarse con su familia. Una vez que se ha conocido el indulto, la ecuatoguineana estará durante seis meses más en tercer grado y finalmente, mediante un auto, se decretará el archivo definitivo del caso. 

Su madre cuenta las horas, los minutos y los segundos para volver a reencontrarse con su pequeña, sobre todo pensando en que por fin va a poder celebrar las navidades con su hija. Tardisia se considera nómada, vive aquí y allá, aunque en este momento solo le preocupan dos cosas: encontrar una casa económica para vivir junto a Gloria y sacar las fuerzas de donde sea para volver a ver cada día a su nieto Jonathan.