Los tenientes Antonio Cifuentes Hermoso y Julián Alcalá Lorente.

Los tenientes Antonio Cifuentes Hermoso y Julián Alcalá Lorente. G. Araluce

Reportajes Operación española en el Báltico

90 aviones rusos bajo radar español: así fue la misión en el Báltico

La función de los efectivos en el marco de la OTAN es de patrulla aérea, pero están listos para defenderse.

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En la base militar de Amari (Estonia) se respira niebla y una ligera llovizna. Los termómetros marcan entre 13 y 15 grados. Son las 15.00 horas del 7 de septiembre. “El verano de Estonia”, bromean algunos de los 128 soldados españoles que en los últimos cuatro meses han ejercido de policía aérea para los países bálticos. Los efectivos van y vienen nerviosos, cierran los petates y enfilan el camino hasta el avión que les llevará de vuelta a casa tras cuatro meses desplegados.

Ha sido una misión bastante intensa”, admitía este jueves el teniente coronel José Ramón Asensi, al frente del destacamento Ámbar del Ejército del Aire. El centro neurálgico de la operación lo constituyen los cuatro cazas F-18 que el Ejército del Aire ha aportado a la misión de la OTAN. Las cuatro aeronaves han trabajado sin descanso: “No sé si habrá sido porque las condiciones meteorológicas han sido más favorables o porque están desarrollando algún tipo de actividad, pero lo cierto es que volvemos a casa tras haber interceptado 90 aviones rusos en 36 misiones”, desgrana el teniente coronel Asensi.

Nadie se atreve a llamarlo una nueva Guerra Fría, pero los movimientos del Ejército ruso al este de Europa sacuden la maltrecha estabilidad entre los antiguos territorios soviéticos. Con un puñetazo sobre la mesa -la invasión de Crimea de 2014-, Vladimir Putin sacudió el tablero. Ahora, el Viejo Continente vive una escalada de tensión sin precedentes.

¿Qué ocurrirá en la próxima década? ¿Dentro de 20 años? Nadie es capaz de ofrecer una respuesta certera. Por el momento, un contingente belga ha relevado a los 128 soldados españoles del destacamento Ámbar que ha patrullado el espacio aéreo báltico. Los nuestros regresan a casa tras haber cumplido con éxito su misión. A continuación recogemos sus testimonios tras cuatro meses de operación:

“Estamos integrados en la OTAN”

El teniente coronel Asensi habla con autoridad, la que le confiere estar al mando del operativo español. Hay quienes dicen que tiene un aire a Charlton Heston. Respira satisfecho tras cuatro meses en los que ha exprimido al máximo a su destacamento:

El teniente coronel José Ramón Asensi.

El teniente coronel José Ramón Asensi. G. Araluce

“Esta misión corresponde en buena medida a los movimientos que Rusia ha efectuado sobre Ucrania. En los últimos cuatro meses hemos registrado un periodo elevado de salidas aéreas al otro lado de la frontera. Hemos trabajado mucho, alcanzando las 600 horas de vuelo. En ocasiones, nuestros cuatro cazas han estado operativos al mismo tiempo.

Nuestra misión no difiere mucho a la que puede efectuar un policía en Madrid, Zaragoza o cualquier otra ciudad: nos encargamos de patrullar y de advertir cuando vemos una anomalía.

El contingente lo han compuesto 128 personas cubriendo las diferentes necesidades de la operación. El centro neurálgico lo componen las tripulaciones y los mecánicos, aunque el grueso lo conforma el personal de mantenimiento. A partir de ahí tenemos también funciones de secretaría, intendencia, seguridad…

Volvemos muy satisfechos por el trabajo realizado y porque este ejercicio demuestra la capacidad de integración en la OTAN”.

“Todo ha resultado perfecto”

Es fácil captar el buen ambiente entre los tenientes Antonio Cifuentes Hermoso y Julián Alcalá Lorente, de 27 y 28 años respectivamente. Sus monos verdes, en lugar del equipo de camuflaje del resto del destacamento, les delata como pilotos de las aeronaves españolas:

Los tenientes Antonio Cifuentes Hermoso y Julián Alcalá Lorente.

Los tenientes Antonio Cifuentes Hermoso y Julián Alcalá Lorente. G. Araluce

“Es nuestra primera misión en el exterior como pilotos. Teníamos ganas de ver los resultados de muchos años de preparación. ¿El balance? Mejor imposible. No podemos citar nada malo, porque todo ha resultado perfecto. Desde el plano estrictamente operativo hasta en lo personal: esto es una oportunidad única para juntarnos con gente de otro país, aprender, charlar… Y entre nosotros hacemos mucha piña, hay mucho compañerismo.

Es normal que en nuestras primeras misiones nos manden a destinos más cómodos como este: ¡Ya llegará el tiempo de ir a Afganistán o Irak! (los dos pilotos ríen). Lo que sí tenemos claro es que nuestro trabajo en Estonia ha sido el resultado de mucha constancia y preparación diaria. ¿Regresaríamos de nuevo a esta misión? Sin dudarlo, sí”.

“Los españoles dejamos huella”

Se trata de la cara pública del destacamento Ámbar. El capitán Miguel Ángel Pérez Casanoves, 34 años, actúa como Oficial de Asuntos Públicos del destacamento español desplegado en Estonia. Se explica con frases pausadas y destaca la buena relación con sus homólogos estonios:

El capitán Miguel Ángel Pérez Casanoves.

El capitán Miguel Ángel Pérez Casanoves. G. Araluce

“Esta es mi primera misión en el extranjero. Llegué a Tallín el 30 de abril y me llevo una imagen inmejorable del trabajo que hemos desempeñado en estos cuatro meses.

Nos comunicamos en inglés con los estonios, que son muy proactivos. Nos han sorprendido gratamente con el despliegue logístico en la operación. Creo que nosotros también dejamos huella en ellos, porque somos muy directos y fáciles en el trato.

¿Algún inconveniente? Quizá la meteorología, que es complicado para los que estamos acostumbrados al sol y al calor en verano. En Madrid me esperan mis padres y, en Salamanca, mi mujer y mi hijo. Cuatro meses sin verles quizá se han hecho un poco largos, pero esto es lo que somos y lo llevamos con alegría”.

“He conocido los ideales de la OTAN”

Sargento Tamara Lafuente López, 30 años, natural de Soria. Es experta en cartografía e imagen. Acepta con resignación y una sonrisa las peticiones de los cámaras de televisión, que informan del regreso del contingente a España: “Guarda esto en la maleta, recoge el uniforme, ponte la chaqueta para este plano...”.

La sargento Tamara Lafuente López.

La sargento Tamara Lafuente López. G. Araluce

“La experiencia ha sido muy gratificante. Es mi primera misión en el extranjero y me considero afortunada por conocer de primera mano los ideales que defiende la OTAN. El compañerismo es lo mejor de estos lugares.

He tenido la oportunidad de conocer Estonia, un país con mucha historia. Además de trabajar hemos tenido tiempo para viajar. ¿Mi familia? Están nerviosos, pero ahora hay muchos medios tecnológicos para comunicarnos.

Estoy preparada para la siguiente misión que nos encomienden. La de Estonia ha sido exigente y hemos trabajado duro, pero no hemos sufrido ningún contratiempo mayor gracias a la dedicación de tanta gente que está tan preparada”.

“Actuamos cuando hay un accidente”

La cabo Sandra Lorena Barreal, de 36 años, el cabo primero Javier Lacasa, de 36, y el sargento primero Doramas Sánchez, de 35, se complementan hasta en el hablar: la frase que empieza uno la termina el de al lado. Gallega, zaragozano y canario, se desempeñan como bomberos en la base de Amari.

Sandra Lorena Barreal, Javier Lacasa y Doramas Sánchez.

Sandra Lorena Barreal, Javier Lacasa y Doramas Sánchez. G. Araluce

“Somos los bomberos de la misión. Ejercemos labores de contraincendio y de rescate: esperamos el accidente del avión. En resumen, somos los que nadie quiere ver, porque eso significa que hay problemas.

Hemos actuado en momentos de emergencia, como cuando atendimos a un avión A-10 estadounidense que tenía problemas de oxígeno. Por suerte, quedó en nada.

El trato con los bomberos estonios ha sido cordial. Hablábamos mayormente en inglés, pero al final siempre hay palabras que se nos pueden escapar a unos y otros, así que de todo se aprende. Eso no quita que contemos las horas para reunirnos otra vez con los nuestros”.